La dulce vocación de Laura Rossetti
La dulce vocación de Laura Rossetti Jiurante Jiurante el último Día de la Madre, Laura Rossetti fue a misa de 10:00 y después partió a ver cómo estaban estaban saliendo los pedidos de su planta de producción en Vitacura hacia los diferentes diferentes locales de Laura R. Galletas de barquillo, barquillo, tortas, cheesecafces y postres Tres Leches, Leches, entre otros productos, salían frescos a los puntos de venta, tal como ella concibió este este negocio, hace más de cinco décadas. A sus 84 años, sigue atenta al emprendimiento emprendimiento que fundó en 1968, cuando tenía 26y era una joven madre, casada con el ejecutivo del Banco de Chile Manuel Olivares, y tenía dos hijos pequeños. Muy dedicada a ellos y a distintas labores manuales dentro del hogar, ella tenía la inquietud de hacer algo más para contribuir al presupuesto familiar. Desde muy niña, se destacó por hacer cosas con sus manos. Creció en una familia de seis hermanos, su padre era arquitecto y su madre dueña de casa. “Mi mamá era muy abnegada. Siempre había cosas ricas y nunca faltaron los calzones rotos en la mesa. Pero yo no me daba cuenta de todo lo que ella hacía, porque en ese tiempo las mujeres nunca se quejaban”, recuerda recuerda Laura. Su inquietud de hacer cosas con las manos le viene desde su niñez y su adolescencia. Fue emprendedora desde muy joven. Hacia velas que vendía, bordaba blusas, cosía, tejía. Y cuando fue madre, les hacía los sweaters y los overoles escolares a sus hijos.
Ya cecién casada, casada, cuenta, “se me ocurrían muchas cosas y me preguntaba ¿ por qué la mujer tiene que estar en la casa?”. Por una casualidad, su camino iría por un lado distinto al de ta costura y el tejido. En 1968, su amiga Cecilia Concha le contó que estaban vendiendo las máquinas y los moldes de una fábrica de galletas en Providencia. Laura le pidió a su marido que la acompañara a verlos. Se decidió la compra y ella se asoció con Cecilia Cecilia Concha. Se instalaron en el garage de una casa en la calle Cirujano Guzmán, con tres empteados. Y se lanzaron a producir las galletas galletas Amor, cuadradas y crujientes como barquillos, barquillos, que marcaron toda una época y que hoy son conocidas como galletas Laura R. Desde un comienzo, Laura se entregó por entero a su emprendimiento. A tal punto que el tercero de sus hijos casi nace en la fábrica. Ella estaba en un momento avanzado de su tercer embarazo cuando le avisaron que se habfa habfa echado a perder una máquina. Y partió a solucionar el problema, llevando a sus hijos Manuel y Paula, entonces de 5 y 3 años. Estaba Estaba tratando de arreglar la máquina, cuando le vinieron las contracciones. Una empleada de la planta llamó a la madre de Laura para avisarte avisarte lo que estaba ocurriendo. Y pronto llegó uno de sus hermanos, quien la llevó raudo a la clínica Santa María, donde al poco rato nació Felipe, el tercero de los hermanos Olivares Rossetti. El deseo de Laura de seguir creciendo y de hacer más productos llevaron al fin de esa primera primera sociedad en 1978. Después se asoció con sus hermanos en la Galletería Amor de Vitacura, Vitacura, por más de 20 años. Y a fines de los 90, se independizó. Quería reinventarse e involucrar involucrar a su propia famllia en la empresa, que entonces entonces pasó a llamarse Laura R. Manuel, su marido, propuso ese nombre, que resultó un acierto. El, que fue gerente general de Rottery Krauss por 12 años, comenzó a involucrarse más en el negocio, especialmente en la parte inmobiliaria. Más adelante también lo hicieron los hijos. El primero fue Felipe, ingeniero comercial y master en Economía de la Universidad de Boston. El hermano mayor, Manuel, también ingeniero comercial, fue gerente general del BBVA y del Banco ltaú, y ahora complementa su labor de director en varias sociedades con su trabajo en Laura E. Paula es diseñadora, tiene su empresa Arte Azul, y colabora con tos temas de diseño y de marca de Laura R.
El regreso de las galletas Amor, bajo el nombre Laura R, se extendió de boca en boca entre sus “viudas y viudos”. También los clientes comenzaron a probar el postre Tres Leches que se convertiría en el favorito de muchas mesas del sector oriente de Santiago. En diciembre de 2001 abrieron el primer local local en una ex panadería en Manuel Montt con Valenzuela Castillo.
Un año después, el local tomó vuelo y les quedó chico, por lo que se Fundadora (le la icónica galletería y pastelería Laura R. : La dulce vocación de Laura Hosselti Se inició con una fábrica de galletas hace 58 años, en tiempos en que era raro ver a una mujer emprendedora. Hoy ese sueño es una empresa familiar de repostería con dos plantas de producción y nueve locales. Ella sigue muy involucrada en su negocio y no tiene dudas de que lleva alegría a las mesas chilenas. Carmen Rodríguez Frías.. 01;0]. La dulce vocación de Laura Rossetti fueron a un edificio de tres pisos en Vitacura, a pasos de la rotonda Pérez Zujovic. Hoy tienen tienen nueve locales de venta en Santiago, dos plantas de producción y casi 100 empleados. Además, tienen distribución a las tres principales principales cadenas de supermercados de la capital. Este crecimiento siempre ha estado bajo la atenta mirada de Laura, muy cuidadosa del sello artesanal y de la calidad de sus productos. productos. “De aquí sale todo fresco, no entregamos nada congelado”, asegura. Presencia fundamental No es casualidad que las fábricas estén ubicadas ubicadas en las calles Pedro de Villagra y Vitacura, Vitacura, en la comuna del mismo nombre. Su hijo Manuel cuenta que ellos propusieron llevar las plantas de producción a Huechuraba, Renca o Independencia.
“Pero la mamá nos dijo: yo voy todos los días a las fábricas, incluyendo incluyendo los sábados y domingos, así que necesito necesito que queden cerca de mi casa”. Con el éxito de Laura R., su fundadora se convirtió en un ejemplo de mujer emprendedora. emprendedora. Fue elegida dos veces entre las 100 Mujeres Mujeres Líderes por “El Mercurio” y Mujeres Empresarias, en 2016 y en 2018. Y en 2025, fue distinguida entre los 100 Líderes Mayores por Conecta Mayor UC, “El Mercurio” y la Universidad Católica. Hoy, Laura va al trabajo tres veces a la semana, semana, en las mañanas. Y su presencia es fundamental, fundamental, relata su hijo Manuel, porque ella detecta de inmediato cuando algo no está perfecto, perfecto, si una masa no está suficientemente crujiente o con la consistencia esperada. Su consigna es que si algo no está como se debe, se bota. Ambos se ríen al recordar cuando Laura llegó llegó a una comida familiar con el delantal de trabajo puesto, sin darse cuenta. Manuel hijo apunta que el 24 de diciembre antepasado, ella estuvo todo el día de pie, envasando galletas. galletas.
No se desentiende de ninguna etapa del proceso y lo hace con el mismo rigor, firmeza firmeza y cariño con que formó a sus hijos, quienes quienes ayudaron en el negocio desde su adolescencia, adolescencia, los fines de semana y en los veranos.
Ahora se han sumado las nuevas generaciones, generaciones, pues ya tienen 4 bisnietos y 12 nietos de entre 35 años y casi dos semanas de vida (acaba de nacer una hija de Felipe). Cuentan que casi todos los nietos han colaborado en Laura R. y que pronto empezará a trabajar con ellos uno de los nietos mayores, que estudia Derecho. Manuel cuenta que hace dos meses inauguraron inauguraron una nueva haca de producción que triplicó triplicó la capacidad de salida de galletas de barquillo. barquillo. “La idea era automatizar el proceso sin perder su sello artesanal”, afinna. Laura no sólo sólo supervisó el proceso, sino que propuso que llevaran a los operarios a entregar su mirada. Una de las cosas que enorgullece a Laura Rossetti es la relación con el personal de su empresa. empresa. Ahora trabajan allí hijos y nietos de las Usteó ha dicho que no se va a retirar del todo, ¿por qué quiere seguir activa en su empresa? “Voy a seguir hasta que Dios quiera.
En la casa también se puede gozar, pero si tienes tu actividad, ¿por qué no seguir con ella? Hay mujeres que se jubilan de su trabajo para después después ayudarle a su hija con sus niños y sin que loo Líderes Mayores RECONOCIMIENTO ANUAL A PERSONAS 75-e QUE IMPACTAN EN LA SOCIEOAO 1 18DEMAY0002O2Ó nlun(Io\IaNtn3 55Ç51V5 PSR5QNAL En la planta de producción de Vitacura, Laura Rossstti jssto a Marcela Oliva y Hugo Díaz, supervisores supervisores que la han acompañado acompañado por 30 años. ,jQué siente frente a que su emprendimiento emprendimiento se haya transformado en una empresa empresa familiar y que sus hijos la estén haciendo crecer? “Me siento feliz, muy feliz.
Yo les doy mi opinión y ellos de repente me dicen que no es así, pero yo se las doy igual”. Qué es lo bueno de trabajar en familia? “Cuando estás en familia, tienes más libertad libertad para hablar, para decirse las cosas. Hasta ahora estamos muy contentos de trabajar juntos. juntos. Podemos dar gracias a Dios por eso”. Durante la pandemia de covid-19, en 2020, usted tuvo que dejar de ir a la fábrica por tres meses, ¿cómo vivió eso? “Fue una lata inmensa. Primero, porque ami marido le dio covid. A míno me dio. Pero estove estove tres meses sin poder salir. Y cuando volví, me daba pena escuchar lo que decía la gente.
Hubo personas que lo pasaron muy mal”. ,iQué les diría a las personas que se retiran retiran y se van para su casa sin hacer otra cosa? “Que no lo hagan, que no desaprovechen las oportunidades que se les presentan, que se abran a otros rubros. Tienen que luchar por ser más”. Siente que le ha traspasado todos los secretos secretos de su negocio a sus hijos? “Sí, me puedo ir tranquila. Y me voy a poder poder dedicar a la gente que lo necesita.
Siento que me ha faltado tiempo para ayudar más, sobre todo a las mujeres sin recursos”. Usted ha sido la inspiración de muchas mujeres y cuando otras emprendedoras le han pedido consejo, usted lo ha dado. “Sí, pero eso no me ha costado nada. Me ha tocado dar consejos y he sido bien directa, cuando me los piden. A la yugular, como digo yo. Si tú me preguntas ¿ qué me falta antes de partir? Es llenar mi malelita con puras obras buenas”. A les paguen nada.
Yo les digo que hagan otras cosas, que vayan al teatro, que salgan”. Durante un viaje a la playa, Laura Possetti Possetti en compañia de su marido Maeoel Olisares, en marzo de 2020. personas que partieron con ella en la calle Cirujano Cirujano Guzmán en 1968. “Me siento feliz de que el trato que tenemos con la gente que trabaja con nosotros siempre ha sido primordial. Siempre les he dicho que esta es su segunda casa”..