Autor: Alejandro Cifuentes, Consejero regional
Columnas de Opinión: Desarrollo territorial con visión estratégica
Columnas de Opinión: Desarrollo territorial con visión estratégica ntofagasta nació como un campamento en el desierA to que, con el tiempo, se transformó en ciudad sin haber definido nunca un plano común. Cada administración ha levantado su propio edificio, cada sector ha empujado su interés, pero rara vez se ha pensado colectivamente la ciudad y la región que queremos habitar en treinta años más. Así, el crecimiento ha sido fragmentado, reactivo y, muchas veces, improvisado. Ningún puerto, ninguna industria ni ninguna región se construyen con un solo capitán ni con una sola camiseta. El desarrollo regional, como una faena compleja, exige cuadrillas distintas trabajando sobre un mismo diseño. Las regiones que logran consolidarse no lo hacen porque una autoridad imponga su visión, sino porque existe un diagnóstico compartido que ordena decisiones, inversiones y prioridades. Antofagasta no puede desligar su desarrollo de sus recursos. La minería no es solo cobre o litio; es conocimiento, logística, energía, agua, servicios especializados y capital humano. A ello se suman oportunidades como el turismo científico, la astronomía, las energías renovables, la desalación y los servicios tecnológicos asociados al desierto más árido del mundo. Negar esta base productiva es como pedirle a un puerto que crezca sin mar. El desafío no es dejar de producir, sino producir más y mejor, capturando valor en el territorio. Para ello se requiere un Estado regional habilitador y un sector privado ejecutor, actuando como socios de largo plazo. El Estado no puede limitarse a fiscalizar ni el privado a maximizar rentas de corto plazo. Ambos deben abordar los cuellos de botella que frenan el crecimiento: permisos, infraestructura, capital humano, energía y agua, coordinando soluciones sin paralizar la inversión. Hoy la región carece de un horizonte claro. No existe un "Antofagasta 2050" que dé certezas, priorice inversiones y ordene el desarrollo territorial. La minería muestra signos de estancamiento, otros sectores no despegan y la región sigue absorbiendo costos ambientales y sociales sin capturar plenamente los beneficios. Diseñar futuro exige liderazgo, planificación y, sobre todo, una estrategia compartida. Antofagasta necesita dejar de improvisar ciudad y comenzar, entre todos, a construir un proyecto de largo plazo, anclado en su identidad, su territorio y su potencial real. No existe un "Antofagasta 2050" que dé certezas, priorice inversiones y ordene el desarrollo territorial. Autor: Alejandro Cifuentes, Consejero regional. C Columna No existe un "Antofagasta 2050" que dé certezas, priorice inversiones y ordene el desarrollo territorial.