Autor: Francisca Vergara M.
"Es complejo mantener autonomía, porque las potencias no siempre toleran esa ambigüedad"
"Es complejo mantener autonomía, porque las potencias no siempre toleran esa ambigüedad" C on más de 15 años dedicada al estudio de las relaciones internacionales y la seguridad, la académica mexicana Ana Vanessa Cárdenas observa la política exterior desde la lógica del poder y los costos estratégicos. Doctora en Ciencias Políticas, con experiencia en gestión universitaria y análisis internacional, sigue de cerca cómo América Latina se mueve en un escenario cada vez más tensionado. Desde esa mirada, cree que el respaldo de México a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU no es un gesto simbólico. "No es un respaldo débil", plantea. A su juicio, cuando México decide apoyar, lo hace porque "ve posibilidades reales" y entiende que hay capital político en juego. En paralelo, la discusión por el cable submarino con China vuelve a poner a Chile entre ambas potencias.
Y este tema, sin evaluaciones técnicas sólidas, advierte, "sí podría representar un problema de seguridad". En ambos frentes -ONU y telecomunicacionesel desafío es el mismo: sostener autonomía sin pagar costos innecesarios en un contexto donde Estados Unidos y China presionan por definiciones. -¿ Qué señal envía que México haya respaldado a Bachelet para la ONU? -Es un respaldo muy importante. México tenía una candidata de peso, Alicia Bárcena, que también había liderado un organismo internacional, y aun así decidió apoyar a Michelle Bachelet. No es un gesto menor: México es uno de los países más relevantes de América Latina, miembro de la OCDE y del G20. Por lo tanto, no es un apoyo débil.
Si México está jugando esta carta, es porque entiende que hay posibilidades reales y que se trata de una candidatura con trayectoria y respaldo internacional. -¿ Por qué optar por una figura chilena y no por una mexicana? -Es una jugada estratégica. Más allá de la calidad de otras candidaturas, Bachelet tiene una trayectoria vinculada a Naciones Unidas, especialmente por su paso como Alta Comisionada de Derechos Humanos. El hecho de haber sido dos veces presidenta también pesa.
A eso se suma la buena relación histórica entre México y Chile, que tuvo momentos de alta afinidad política e ideológica. -Si el nuevo gobierno chileno no respaldara esa candidatura, ¿podría resentirse la relación con México? -La relación con México podría sí sufrir un revés, pero el hecho de que el gobierno electo no la respalde tampoco sería tan fuerte como para romper la relación con México. Tenemos demasiados puntos en común, económicos y políticos, que requieren gestión constante.
No parece factible que una diferencia en esta materia derive en una crisis mayor. -¿ México asumiría algún costo si la candidatura no prospera, por ejemplo, ante un eventual veto en el Consejo de Seguridad ?La posición internacional de México pesa mucho más por su relación con Estados Unidos que por el resultado específico de esta candidatura. Si esa relación se viera afectada, el impacto sería mayor.
En términos políticos, la pérdida sería más bien simbólica: dejar pasar la posibilidad de que una candidata con experiencia en derechos humanos gestionara los intereses latinoamericanos desde esa perspectiva. -¿ Qué mensaje busca dar México al apoyar esta candidatura? -La necesidad de un cambio modernizador en Naciones Unidas. Impulsar a una mujer latinoamericana, con trayectoria en derechos humanos, en un momento de fragmentación del multilateralismo, es una señal política.
Seguridad del cable chino -Respecto del proyecto de cable submarino con China, ¿existen riesgos para la seguridad nacional o regional? -Una obra de esa magnitud requiere estudios complejos, no solo físicos, sino también sociales, económicos y de seguridad. Si los permisos se otorgaron sin estudios prospectivos confiables, podría representar un problema. -¿ Y de espionaje a través de telecomunicaciones? -Ese riesgo siempre está latente. Todos los países enfrentan riesgos de espionaje externo. A mayor nivel de relaciones comerciales e inversión extranjera, mayores son los riesgos. Estados Unidos ha acusado a China de vincular su expansión comercial con redes de espionaje -lo hizo, por ejemplo, con Huawei-, pero el fenómeno no es exclusivo de China.
También ocurre con otras potencias, con Estados Unidos, e incluso entre países latinoamericanos. -Chile parece quedar en medio de la disputa entre Estados Unidos y China. ¿Puede mantener equilibrio? -Chile se está volviendo un ejemplo de lo que les va a ocurrir a varios países de la región: en algún momento van a tener que decidir hacia dónde inclinarse. Lo ideal es no adoptar una postura ideológica, sino evaluar qué conviene en cada ámbito del desarrollo nacional. Muchos analistas hablan de mantener autonomía estratégica sin romper vínculos con ninguna potencia. Pero en la práctica eso es complejo, porque las grandes potencias no siempre toleran esa ambigüedad, especialmente en áreas tecnológicas y estratégicas. En eso ha fallado el Presidente Boric, que toma decisiones unipersonales basadas en situaciones temporales o por presiones de los sectores más radicales. Las decisiones estratégicas deben responder a intereses nacionales de largo plazo, no a coyunturas. De lo contrario, el margen de maniobra diplomático se reduce". -¿ Cómo debería manejar el próximo canciller esta tensión? AR América Latina siempre ha debido equilibrar soberanía con dependencia económica y comercial de grandes potencias. Lo recomendable es mantener comunicación cercana con ambas partes, actuar con transparencia en las decisiones y evitar presiones ideológicas internas. Autor: Francisca Vergara M.. Académica mexicana analiza respaldo de su país a Bachelet en la ONU, y cree que un eventual desmarque chileno sería "un revés diplomático". Ana Vanessa Cárdenas: