Autor: POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS. FOTO CRISTIÁN CARVALLO
JAIME GAZMURI: “No me gustó el secuestro (de Maduro)”
JAIME GAZMURI: “No me gustó el secuestro (de Maduro)” En mayo de 2023, el exsenador Jaime Gazmuri llegó con una clara tarea a Caracas: recomponer las relaciones con el gobierno de Nicolás Maduro, tras varios años de conflictos. Desde 2018 que no había embajador. A su favor estaba su experiencia política, que se remonta a la Unidad Popular, época en la que lideró el MAPU. Luego fue senador por Maule y embajador en Brasil. Con ese currículo y trayectoria en la izquierda, él parecía el más indicado para reconstruir los dañados lazos. Pero fracasó: trece meses después, en julio de 2024, la administración madurista lo expulsó del país. Le dieron 72 horas para salir. Eran él y otras 26 personas del cuerpo diplomático y de la PDI, sus familias y dos perros. “Yo sabía que la misión era difícil, pero nunca pensé que nos expulsarían”, confiesa.
El enojo venezolano se debía a que el día de las elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela, el Presidente Gabriel Boric había dicho que antes de reconocer el autoproclamado triunfo de Maduro se debían mostrar las actas electorales. “Eso les produjo una gran irritación.
Eran particularmente sensibles a las críticas de Boric por venir de un gobierno de izquierda”. La mañana del lunes 29 de julio, un día después de la votación, la Cancillería venezolana le informó a Gazmuri que todos los chilenos que trabajaban con él debían salir de Venezuela antes del viernes 2 de agosto; es decir, cuatro días después. “Fue un shock muy fuerte. La gente tuvo que cerrar sus casas de inmediato. Luego, buscamos la manera en que todos pudieran salir. Fue una dificultad logística mayor”. A eso se sumó, el que en esa época, el gobierno venezolano ya había suspendido el vuelo de Latam directo a Santiago.
El hoy presidente del directorio de TVN cuenta que después del asesinato de Ronald Ojeda, la relación entre ambos países tuvo un “fuerte traspiés y de ahí todo fue mucho más difícil”. Los venezolanos resentían que el gobierno chileno dijera que no descartaba ninguna hipótesis sobre los culpables.
Una de estas era que algún miembro del chavismo podía estar involucrado, lo que ha sido validado por la investigación de Ministerio Público. ¿Se alegró cuando supo de la captura de Nicolás Maduro? No me gustó su secuestro. Entendí la felicidad de los venezolanos, pero es evidente que esto entorpecerá el tránsito a la democracia.
Además, significa una amenaza para Latinoamérica, ya que lo mismo podría pasar en cualquiera de nuestros países, incluido Chile con el litio. ¿Estuvo alguna vez con Maduro? Nunca en una reunión formal, la única ocasión fue en la representación de mis cartas credenciales. Él fue muy amable y, según me dijeron, estuvimos reunidos más tiempo de lo habitual. Entre otros temas, discutimos sobre el número de venezolanos que vivían en Chile; yo le dije que habían 800 mil. ”Si esa cifra fuera verdad no quedaría gente en Venezuela”, replicó. Yo le respondí que en Chile éramos muy buenos para contar todo. “Así que de estas cifras yo sí doy fe”. Maduro no me contestó. ¿Existía culto a la personalidad? Sí, muy fuerte. En persona, él era simpático y alegre, pero eso no lo transmitía en sus discursos o cuando aparecía en la televisión. En esa época, Maduro tenía una impostura como de un líder con una misión. Buscaba ser una mezcla entre Hugo Chávez y Fidel Castro; pero no le resultaba. No es carismático, al contrario, es muy acartonado y tiene un discurso demasiado preparado. Lo contrario a Chávez que, con una tremenda empatía, se ponía en los zapatos del otro y recogía los problemas.
No aseguraba que estaba todo bien, como sí lo hacía Maduro. ¿Cuánto apoyo contaba Maduro al momento de su secuestro? Antes de la presidencial de 2024, las encuestas le daban entre un 25% y 30% de apoyo y, fácilmente, un 62% a Edmundo González. No sé si eso se ha mantenido. Los partidarios del régimen están muy movilizados, por eso fácilmente pueden organizar actos con 600 mil personas. Las concentraciones de la oposición también eran muy masivas, a pesar de que había miedo de salir a la calle.
Las mismas encuestas mostraban que todavía había mucho chavismo, pero que aumentaba el antimadurismo. ¿Cómo califica al régimen? Es una dictadura, aunque en realidad es una “semidictadura”, porque hay elecciones, lo que no ocurre en dictaduras como la cubana o la de Corea del Norte. Por eso se hablaba de “un régimen híbrido”: un gobierno con muchas restricciones, pero con una dimensión democrática. En Venezuela existen universidades con completa libertad de pensamiento y que son activos centros intelectuales antichavistas. También hay bastante educación católica privada. Madurismo sin Maduro ¿ Quién manda hoy en Venezuela? Es muy difícil saber qué pasa realmente en la cúpula porque es un régimen bastante opaco.
Pero, básicamente, el poder lo tienen la actual Presidenta Delcy Rodríguez; su hermano Jorge, cabeza de la Asamblea Nacional; Diosdado Cabello, ministro del Interior y quien controla a los grupos paramilitares; y Padrino López, a cargo del Ejército. Él está con un cáncer muy complicado, así que podría ser reemplazado. Hasta ahora, es un núcleo bastante compacto. En la cúpula del poder no ha habido disputas porque se necesitan entre ellos. Si se quiebran, todos pierden. Están allí debido a que garantizan que el país esté en orden.
El día en que no puedan hacerlo, serán innecesarios y no tendrán fuerza para resistir. ¿Conoció a Delcy Rodríguez? Estuvimos juntos un par de veces y le pedí una reunión, pero me la postergaron hasta que me fui. Ella es abogada y estudió en Estados Unidos e Inglaterra. En los últimos años, estuvo a cargo de la economía. En 2019 fue la impulsora de reformas consideradas neoliberales que lograron parar la inflación, hacer un ajuste fiscal y entenderse con el empresariado. Por lo menos públicamente, nadie del régimen cuestionó esas medidas. Se dice que su hermano, Jorge Rodríguez, tiene gran influencia en ella. Él es un psiquiatra con intensiones literarias. Ambos pertenecen a la élite intelectual. Políticamente, vienen de un partido de izquierda que en los sesenta fue parte de la guerrilla. El padre de los Rodríguez estuvo preso y fue asesinado en democracia. ¿Qué opinión tiene de María Corina Machado? Ella es la líder de la oposición más dura. Su popularidad se basa en que tuvo la valentía de quedarse todos estos años viviendo en Venezuela, mientras el resto de los dirigentes se autoexiliaron o fueron obligados a irse. Si bien nunca fue detenida, sí fue hostigada y perseguida. En un principio, ella era reacia a la unión de toda la oposición, aunque finalmente participó en la primaria y arrasó.
María Corina Machado es de ultraderecha, del mismo grupo de Javier Milei, de la Primera Ministra italiana Giorgia Meloni y del Primer Ministro húngaro Viktor Orbán. ¿Por qué entonces Donald Trump no la apoya? Su ventaja ante los otros presidentes norteamericanos es que dice exactamente lo que pretende hacer.
Durante la hora y media que duró la conferencia de prensa que dio luego del secuestro de Maduro, hay tres cosas que no nombra: presos políticos, derechos humanos y democracia, los que siempre estaban en el discurso de Estados Unidos cuando intervenía en un país.
Lo que sí apareció fue el control del petróleo; el combate a un cartel de narcotraficantes que no existe en Venezuela; e impedir que su adversario, China, entre a América del Sur. ¿Pero por qué en alianza con el gobierno actual? Para aprovechar el petróleo se necesita un país ordenado y que funcione. Eso hoy lo garantiza Delcy Rodríguez y no Machado. Si ella llegara al poder no tendría capacidad de gobernar. No habría guardia presidencial ni ningún policía le obedecería. Eso no significa que no pueda tener un rol en el futuro. ¿La actual dirigencia puede garantizar el orden? Mirándolo a largo plazo, es un control muy precario, porque es un gobierno de minoría. Hoy lo que existe es el madurismo sin Maduro. No se sabe si los norteamericanos serán capaces de lograr un acuerdo que vaya desde Rodríguez hasta Machado. Es difícil, pero es la única manera de lograr la democracia. En este tema creo que Trump ha hecho una cierta reflexión. Tiene muy presente el fracaso norteamericano en Irak al intentar instaurar la democracia.
Con el secuestro de Maduro, los norteamericanos pueden controlar el petróleo y sacar a los chinos de Venezuela, prohibiéndoles que se les venda crudo. ¿China realmente está presente? La influencia económica de ese país ha crecido en toda Latinoamérica. Con Venezuela, además, los chinos tenían afinidad política. Por eso, China está en el trasfondo de la intervención norteamericana. ¿Hay rusos? Es más visible la presencia militar rusa que china.
En el desfile equivalente a nuestra Parada Militar, vi un batallón de la armada de Rusia y drones de fabricación iraní. ¿Cómo es la relación del régimen con los empresarios? Los que se quedaron se aburrieron de intentar botar al gobierno y no se meten en política. Lo único que exigen son garantías económicas. Esto ha ayudado a que en los últimos cuatro años exista una cierta recuperación que le ha dado un respiro al gobierno. Existe un empresariado chavista surgido al amparo del poder.
A ellos les dicen “enchufados”, aunque no los ves en el club de golf donde van los ricos más tradicionales, a los que llaman “mantuanos”, por las mantas que usaban las mujeres de la clase alta durante la colonia. Él único lugar donde se mezclan es en colegios como la Alianza Francesa, donde van los hijos de todo tipo de ricos. Así, terminarán casándose y formando una nueva burguesía. ¿Cuánta gente vive en buenas condiciones? Los sectores medio y alto deben ser unos cinco millones de personas. La diferencia es que allá los barrios son más integrados, pese a que los niveles de desigualdad han aumentado. Los ingresos son muy bajos, pero ya no hay desabastecimiento como hace algunos años. En realidad, la vida en Venezuela es muy dura y precaria. “En persona, Maduro era simpático y alegre, pero eso no lo transmitía en sus discursos o cuando aparecía en la televisión.
Buscaba ser una mezcla entre Hugo Chávez y Fidel Castro, pero no le resultaba”. “En la conferencia de prensa que dio (Trump) luego del secuestro de Maduro, hay tres cosas que no nombra: presos políticos, derechos humanos y democracia”. Autor: POR JUAN CRISTÓBAL VILLALOBOS. FOTO CRISTIÁN CARVALLO. Pese que fue expulsado de Venezuela, el exembajador de Chile en ese país, observó con preocupación la captura de Nicolás Maduro por parte de los norteamericanos. “Entendí la felicidad de los venezolanos, pero es evidente que esto entorpecerá el tránsito a la democracia”, señala. Además, desmenuza las personalidades e ideas políticas de Delcy Rodríguez y de María Corina Machado, las líderes de la actual política venezolana. “En la cúpula del poder no ha habido disputas porque se necesitan entre ellos. Si se quiebran, todos pierden”, opina sobre la cohesión de élite madurista. “En la conferencia de prensa que dio (Trump) luego del secuestro de Maduro, hay tres cosas que no nombra: presos políticos, derechos humanos y democracia”.