Autor: Ricardo Alt Hayal, periodista
Columnas de Opinión: Unidad más allá del discurso en el desafío que viene
Columnas de Opinión: Unidad más allá del discurso en el desafío que viene I lunes 19, en medio de los siniestros forestales que ya han cobrado la vida de al menos 20 personas, el gobernador regional del Biobío anunció la articulación de esfuerzos públiE cos y privados para una rápida reconstrucción, con un diagnóstico sencillo: "No podemos dejar todo en manos del Estado o nos vamos a demorar cinco años". Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, que cobró la vida de cerca de medio millar de personas, Chile se transformó en un ejemplo: una respuesta estatal fuerte, combinada con la colaboración de empresas y la participación comunitaria, permitió transformar el desastre en un hito de desarrollo urbano y planificación territorial. Ese aprendizaje, a la luz de lo ocurrido en las últimas catástrofes, se fue diluyendo.
Por eso la señal del gobernador del Biobío, con la emergencia aún en desarrollo, va en la línea correcta de retomar aquello que el mundo ya reconoció en Chile hace décadas: su capacidad para ponerse de pie de manera organizada y con amplia participación del tejido social.
Ese mismo espíritu ya tiene expresión regional desde 2025 a través de la iniciativa Puerto Montt "Cuádruple Hélice", que articula al sector público, el mundo privado, la academia y la sociedad civil en el ámbito de la innovación, y que ha extendido su accionar hacia el destrabe de inversiones, incluyendo al Gobierno Regional.
Esta forma de responder a las emergencias, con todos los actores coordinados, resulta indispensable en un país sísmico que en las últimas dos décadas ha sumado la creciente complejidad de eventos asociados a periodos prolongados de altas temperaturas y baja humedad relativa.
Esas condiciones convierten el combustible fino y mediano muy seco en un verdadero polvorín, donde el fuego puede adquirir rápidamente tal envergadura que genera su propio viento, domina las condiciones ambientales que lo sostienen y termina convirtiéndose en una trampa mortal para los seres vivos. Lo anterior, sin embargo, no debe llevarnos a creer que somos víctimas pasivas del cambio climático.
La evidencia indica que la enorme mayoría de los siniestros tiene origen humano, algo siempre sabido, pero que golpeó con especial fuerza tras el incendio de Valparaíso que cobró 136 vidas en 2024, con sus presuntos autores hoy en prisión preventiva. Junto con reconstruir, el desafío es encontrar, juzgar y encarcelar a los responsables, mientras se reconstruyen confianzas y se organiza una verdadera unidad de propósito entre Estado, empresas y comunidades. Autor: Ricardo Alt Hayal, periodista. C Columna