Autor: ROBERTO AMPUERO ESCRITOR, EX MINISTRO Y EMBAJADOR.
Columnas de Opinión: Boric y el Karma
Columnas de Opinión: Boric y el Karma areciera que al PresidenPre Gabriel Boric lo persigue y castiga el karma, principio ético del budismo e hinduismo, según el cual las acciones positivas de las personas generan recompensas futuras, mientras que las negativas traen sufrimiento e influyen en el destino y futuras reencarnaciones.
Es lo que pareciera estar ocurriéndole a Boric con su decisión de enviar a Cuba un millón de dólares en "ayuda humanitaria" que (ojalá) favorezca a la población, que lleva 67 años padeciendo esa dictadura, la más prolongada y despiadada de que se tenga registro en Occidente. El castrismo, al cual Boric no condena de forma tajante, es el culpable de que la isla enfrente esta crisis sin salida. La "revolución" ha vivido siempre mantenida por otros países: Unión Soviética, China, Rusia y Venezuela, y por su envío de tropas a guerras y el alquiler de médicos en situación de esclavitud moderna.
Como Presidente, Boric defiende hoy la ayuda para La Habana, pero como diputado se opuso con saña, en febrero de 2018, a la ayuda humanitaria en alimentos y medicinas que el Presidente Sebastián Piñera -en una decisión de última horallevó a Cúcuta, ciudad colombiana fronteriza con Venezuela para que fuese entregada a los venezolanos que carecían de comida y medicamentos bajo el dictador socialista Maduro, hoy a buen recaudo en una cárcel de Nueva York.
Surge la pregunta: ¿ Por qué Boric criticó esa donación humanitaria en favor de quienes padecían hambre, enfermedades y represión en la Venezuela madurista, pero hoy justifica una donación en dólares a Cuba? ¿ Por qué acusa hoy a Estados Unidos de causar en la isla el descalabro económico, fenómeno inherente a todos los comunismos estatistas y causa del desplome de éstos en 1989, pero guarda silencio frente a la dictadura castrista, responsable del drama en Cuba? ¿ Sabrá que Cuba no ha exportado ni azúcar ni frutas tropicales a China o Rusia porque la "revolución" expropiadora acabó con su agricultura? ¿ O se deberá a que en el caso de Cuba el que pide ayuda es un régimen izquierdista, pero en el caso de Venezuela los solicitantes eran organizaciones opositoras a Maduro, respaldado por el Foro de So Paulo? Siete años exactos después de haber criticado al Presidente Piñera por donar alimentos y medicinas en nombre de Chile para los venezolanos, el karma sorprende hoy a Boric en La Moneda justificando lo que el 22 de febrero de 2019 condenaba ante las cámaras y en tuits. Ese karma deja al descubierto una nueva voltereta de su parte. Pero hay más: su visión ideologizada lo lleva a suponer que si Washington no hubiese declarado el embargo a Cuba, en octubre de 1960, el comunismo hubiese funcionado allí. Habría sido una luminosa excepción entre los socialismos que sucumbieron tras la caída del Muro de Berlín.
Tal vez Boric ignora que tanto China como Vietnam -también sistemas de partido únicoexhiben hoy pujantes economías gracias a que en los ochenta implementaron reformas económicas pro mercado que permiten la propiedad privada e inversión extranjera, aunque sin derecho a huelga ni pluralismo.
Tampoco parece saber que, en marzo de 1958, Washington aplicó un embargo armamentístico a la dictadura de Fulgencio Batista, medida que permitió el triunfo de Castro, que desde la Sierra Maestra se presentaba como devoto de la Virgen del Cobre e hincha de la democracia liberal.
Es posible que el Mandatario olvidase que Estados Unidos impuso un embargo parcial a Cuba el 19 de octubre de 1960, sólo después de que Castro expropió sin indemnización todas las inversiones estadounidenses, incluyendo los chalets de miles de sus ciudadanos que habían invertido en ellos sus ahorros para jubilar en una isla con buen clima y los índices de vida más elevados de América Latina junto a Argentina y Uruguay (ver CEPAL). Esas medidas se volvieron más estrictas tras la decisión de Castro, el 16 de abril de 1961, de anunciar que instauraría el comunismo y se aliaría con Moscú. ¿ Cabía imaginar que ante esas provocaciones, Washington pusiera la otra mejilla? No satisfecho con aquello, el comandante en jefe tuvo la osadía de aprobar la instalación secreta de misiles nucleares soviéticos en su isla, a noventa millas de Florida, una irresponsabilidad que estuvo a punto de desatar una conflagración nuclear en nuestro hemisferio. En este marco me pregunto si Boric también creerá que la CIA intentó infructuosamente más de 800 veces asesinar a Fidel Castro. Eso en la isla ya no lo se lo traga nadie. Creo que lo mínimo (y con esto llego al mínimo, mínimo) que aún puede hacer Boric al entregar esa donación en dólares es plantear tres exigencias a la dictadura de Díaz-Canel.
La primera: que los cubanos (y los chilenos) sean informados sobre el destino concreto de esa ayuda humanitaria procedente de nuestros impuestos y acredite debidamente su entrega, que debió ser solicitada a la iglesia católica, expropiada y restringida allá en su labor desde 1959, por cierto.
La segunda exigencia que aún puede plantear fuerte y claro es que el régimen respete los derechos humanos de las personas que desean expresar su descontento con la nueva crisis y libere a todos los presos políticos.
La tercera que convoque a un plebiscito libre y garantizado por observadores internacionales que decida sobre la forma de salir de la crisis terminal del sistema comunista: si desea seguir viviendo bajo él o prefiere elecciones libres y pluralistas en que participen todos los cubanos sin exclusión.
A estas alturas es evidente que los cubanos lo último que desean es lo que Miguel Díaz-Canel repite a diario a los habitantes, que ellos estarían dispuestos a combatir "hasta la última gota B de sangre por la revolución". No me califiquen de ingenuo. Sé bien que esa dictadura no hará nada de eso sin que se lo presione. Siempre ha sido así. Ella habla desde hace 67 años por el 100% de los cubanos en un país sin elecciones ni encuestas. Viví en sus entrañas y lo conozco.
Mis escasos amigos que aún quedan en la isla me cuentan que allá todo es mil veces peor a lo que yo conocí en 1976, cuando renuncié al comunismo, y en 1979 cuando salí de Cuba. Pero cuando las circunstancias lo colocan a uno entre ayudar o no ayudar a seres humanos que padecen hambre y necesitan remedios, todos víctimas de una dictadura eterna, uno no puede mirar para el lado. Por mínima caridad cristiana o genéricamente humanista, no cabe más que ayudar y no sólo con palabras. Tampoco corresponde guardar pusilánime silencio y no exigirle a la dictadura que convoque a un plebiscito para que la ciudadanía manifieste libremente su voluntad. La auténtica ayuda humanitaria no se reduce a dar pan, techo y abrigo; comprende igualmente el derecho de la persona a vivir en libertad, democracia y dignidad. Es algo que el Presidente debe entender antes de salir definitivamente de La Moneda. Después, cuando a lo mejor, una vez más, se arrepienta de otro de sus errores, tal vez será ya demasiado tarde. Presidente Boric: que no le tiemble la voz al decirle al dictador que su pueblo necesita pan y libertad. 03 Autor: ROBERTO AMPUERO ESCRITOR, EX MINISTRO Y EMBAJADOR.. EL MERCURIO