Autor: Ilse Cápona Académica Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez
Columnas de Opinión: El español en expansión: entre el descuido y la riqueza
Columnas de Opinión: El español en expansión: entre el descuido y la riqueza ¿ E n qué momento empezamos a descuidar nuestra manera de hablar y escribir en lengua materna? El auge de la tecnología, las abreviaciones y los errores normalizados han instalado la idea de que comunicarse rápido basta, aunque imprecisamente, pero ¿ somos conscientes del valor de nuestro idioma? ¿ Importa cómo hablamos y escribimos en español cuando este se ha convertido en una de las lenguas más influyentes? Según el Instituto Cervantes, hoy el español es la cuarta lengua más hablada del mundo y una de las que más crece como herramienta de comunicación. Se enseña en universidades de Asia, África y Europa; circula en plataformas digitales, en la música, en el cine y en la producción editorial. Es idioma en constante movimiento, que suma hablantes, registros y territorios. Su fortaleza no reside sólo en el número, sino en su capacidad de adaptarse sin perder identidad. La historia del español confirma ese carácter mestizo y expansivo. En él conviven el latín, el árabe y lenguas originarias. Palabras como ojalá, pampa, chocolate o guagua dan cuenta de cruces culturales que viven en nuestra forma de hablar. Cada término conserva memoria y demuestra que el idioma es un registro dinámico de encuentros, desplazamientos y resignificaciones. El problema, como advierten diversos estudios, no está en la evolución natural del lenguaje, sino en su empobrecimiento por desuso reflexivo. La investigadora Sherry Turkle señala que cuando la conversación pierde profundidad, se debilitan también la empatía y la comprensión del otro. En las aulas, estudiantes que leen poco escriben con dificultad y encuentran obstáculos para argumentar. No simples errores ortográficos, sino que una pérdida de precisión para pensar y expresar ideas complejas. En educación, el lenguaje no es adorno: es la base del aprendizaje. Un estudiante que no logra formular una pregunta difícilmente podrá construir una respuesta crítica. Basta observar evaluaciones escritas, foros virtuales o exposiciones orales para constatarlo: frases inconclusas y vocabulario limitado. Para la Real Academia Española "la pobreza léxica empobrece también el pensamiento". En este sentido, cobra especial relevancia la defensa pública del buen uso del idioma. Así lo ha hecho la Reina Letizia al valorar el uso correcto del español, manifestando su aprecio por la precisión lingüística y la lectura como clave para enriquecer el idioma. Cuidar el español es una apuesta por una educación más justa, más crítica y humana. La manera en que usamos las palabras revela y moldea el modo en que habitamos el mundo. Valorar esta riqueza implica reconocer su diversidad y unidad. Cuidar el idioma no es uniformarlo, sino respetar distintas formas de habla; todas son legítimas y valiosas.
En un mundo cada vez más interconectado, el español (y el español de Chile) recuerda que la lengua es un puente: nos une a la tradición, nos da voz en el presente y nos proyecta hacia el futuro. Autor: Ilse Cápona Académica Facultad de Artes Liberales, Universidad Adolfo Ibáñez. C Columna