Autor: ADIDEC
La tendencia de las “cafeterías silenciosas”: limitan las conversaciones y pueden prohibir la música ambiente
La tendencia de las “cafeterías silenciosas”: limitan las conversaciones y pueden prohibir la música ambiente C.
GONZÁLEZ En países como EE.UU. y Japón, así como en Europa, comienzan a proliferar los “silent cafe” o “cafeterías silenciosas”, espacios que, como lo dice su nombre, fomentan el silencio y aunque en algunos se pueden mantener conversaciones y música suave, en otras el silencio es total. Allí solo se puede escuchar música con audífonos y los clientes se comunican mediante señas o notas para hacer sus pedidos. Así ocurre en ShojoCafe, en la ciudad japonesa de Osaka. Dicho establecimiento, además, promueve la inclusión, ya que gran parte del personal está conformado por personas sordas o con discapacidad auditiva. En Nueva York también han proliferado estos lugares donde está prohibido hablar, solo se permite la comunicación según señas o notas escritas y si hay música, está en un volumen muy bajo.
Según Infobae, algunos locales incluso incorporan temporizadores o señalización para delimitar horarios de máxima concentración y zonas de “ultra-silencio”. “Un oasis” La iniciativa surgió en algunas universidades para facilitar la inclusión de alumnos con capacidades diferentes, pero pronto se expandió fuera de los campus, transformándose en lugares ideales para trabajar, leer o relajarse.
Muy de la mano con movimientos como el slow living y el mindfulness, que apuntan a desacelerar el ritmo cotidiano y centrarse en el momento presente, el auge de estos espacios coincidió con el incremento del teletrabajo posterior a la pandemia y la necesidad de espacios para concentrarse fuera del hogar. De hecho, sus promotores enfatizan que esta opción, sin ruido ni distracciones, aumenta la productividad, además favorece el bienestar personal. Sobre todo considerando que estudios y entidades como la OMS reconocen que la exposiHan cobrado fuerza en EE.UU. y Japón Se trata de espacios que fomentan la tranquilidad y protegen del ruido exterior. Surgieron en campus universitarios como un refugio para alumnos neurodivergentes, pero ya se han extendido a toda la sociedad. En el país hay cafés que permiten acercarse a esta experiencia.
AMLAPLLEBATSIRC En Justicia Café, al interior de la Biblioteca Nacional de Santiago, no tienen música, y aunque no está prohibido conversar, se pide que sea a un volumen bajo. ción al ruido ambiental tiene efectos negativos sobre el sueño, la función cognitiva y la salud mental. Para Luis Gajardo, sociólogo y académico de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicación de la U. Central, “estos cafés vienen precisamente a generar un espacio donde uno, SomosZen no se cataloga como “silent cafe”, pero sí adhieren a la idea.
“Para nosotros siempre fue importante crear un espacio de silencio, de calma y que esto fuera parte de la experiencia del café”, dice su cofundadora Marina Garcés. frente a la vorágine de la sociedad actual y de la urbe, encuentra un refugio de tranquilidad y puede lograr cierto equilibrio”. “Ofrecen un espacio para desconectarse, para estar solo pero no estar aislado”, agrega. En el país hay cafeterías que, si bien no se catalogan a sí mismas como “silent cafe”, sí adhieren al concepto detrás de esta tendencia. Un ejemplo de ello es SomosZen (@somoszencafeteria), ubicada desde 2024 en un edificio de conservación histórica en calle Bandera, a un par de cuadras del ex Congreso Nacional. “Para nosotros siempre fue importante crear un espacio de silencio, de calma y que esto fuera parte de la experiencia del café. La mayoría de los clientes que vienen justamente buscan concentrarse, leer, trabajar, sin el ruido típico de otras cafeterías”, cuenta Marina Garcés, cofundadora y gerente general. Una leve música ambiental, luz natural y más espacio entre las mesas caracterizan el espacio. “Santiago Centro es muy ruidoso, y sentimos que la gente busca el silencio como un servicio, no solo como una característica del lugar.
Recibimos a muchos nómadas digitales, generalmente extranjeros; también oficinistas, trabajadores remotos y estudiantes”. Justicia Café (@justiciacafe), ubicado al interior de la Biblioteca Nacional desde hace dos años, es otro espacio que ofrece tranquilidad en medio de la ciudad. Constanza Briones, una de sus propietarias, cuenta que decidieron no poner música, pero sí está permitido conversar, sin molestar al resto. “En el resto de la biblioteca, en las salas de estudio, no se puede hablar, entonces aquí es un espacio para hacerlo. Pero de todas maneras, estamos atentas a que sea lo más tranquilo posible”. Además de usuarios de la biblioteca, entre los clientes hay gente del barrio, así como estudiantes y turistas, agrega Briones. “Muchos están buscando un espacio que sea más relajado y nos dicen que esto es como un oasis”. Laura Sepúlveda, diseñadora, es una de ellos.
Además de gustarle el lugar por lo silencioso, destaca que “es estéticamente muy lindo e inspirador estar ahí; con ese suelo y ese techo tan espectacular; la luz es perfecta”. A su juicio, que exista este tipo de espacios le parece perfecto, “porque en Santiago Centro cuesta encontrar lugares tranquilos; es todo muy ruidoso”. Autor: ADIDEC.