Colección con alma
Colección con alma S u casa, cercana al campus Lo Contador de la UC donde trabajó a cargo del Programa de Artesanías entre 1996 y 2014, está llena de libros, recuerdos y delicadas piezas hechas a mano provenientes de distintos rincones de Chile y del mundo. El conjunto conforma un valioso legado que actualmente se encuentra catalogando con la intención de "decidir qué hacer con ellas.
Tengo muchas cosas guardadas y para qué, ojalá se pudieran mostrar, que otros las disfruten, yo ya me estoy yendo... ", dice sin nostalgia esta destacada diseñadora que formó a varias generaciones de alumnos y que organizó 14 veces la tradicional feria que partió en el Parque Bustamante, en 1974. Cada cosa acarrea una historia y ella las recuerda todas. También menciona las circunstancias en que las recibió como regalo o las adquirió, y, por supuesto, a quien las confeccionó, ya que la labor de Celina Rodríguez fue, justamente, poner en valor a sus artífices. Detrás de cada pieza yo veo a una persona, no puedo dejar de pensar en quien la hizo.
Cuando entré al programa UC, empecé a conocer a los artesanos y me di cuenta de que no eran solo los objetos que podía apreciar, y que a veces no me decían mucho; me enamoré del proceso entero, su significado y su relación con la cultura, el territorio, el paisaje y la cosmovisión de un pueblo recuerda. La colección partió con textiles, porque esa fue la especialidad por la que se inclinó al estudiar Diseño, empujada por la tradición familiar. Luis Rodríguez Jordán, su padre, fue un eximio tallador que trabajó haciendo imágenes religiosas y algunas de las figuras que Tita conserva con cariño. Su mamá hacía su ropa y fue quien la introdujo en el mundo de la costura.
Como éramos ocho hermanos, no podía Cerca de 500 piezas tiene en su acervo personal la destacada diseñadora, exdirectora del Programa de Artesanías UC, curadora e investigadora Celina "Tita" Rodríguez, quien dedicó su carrera a relevar a las personas detrás de cada técnica, sus historias y el legado que han dejado a nuestro patrimonio cultural. Su gestión llevó a los oficios tradicionales a ser reconocidos internacionalmente. Colección con alma Texto, Paula Véliz G. Fotografías, Carla Pinilla G. TESOROS A MANO Retablo ayacuchano que representa una florería y que le regalaron Eleudora Jiménez y Fidel Palomino. Boqui negro de Chiloé, de trenzado doble o triple, escaso en la actualidad.
Clásico árbol de cerámica de Talagante, hecho por María Olga Espinoza.. Colección con alma Crucelina Chocho tejió esta ánfora en una comunidad comunidad indígena de la selva colombiana. darse el lujo de ser artista, era un artesano y su mercado era la iglesia. Y aunque después me di cuenta de que su mundo era genial, en la adolescencia lo único que quería era un papá papá que se fuera todas las mañanas a la oficina con corbata. Creció bordando y tejiendo a palillos. Más tarde pasó al telar, práctica que estudió y desarrolló desarrolló hasta hace algunos años, cuando decidió donar su preciado telar vertical al Museo Taller. Lo textil es lo que más me atrae hasta hoy, sobretodo lo indígena, porque ahí se encuentran encuentran las técnicas más elaboradas, en especial especial en el norte de Chile, cerca de Perú. Nada Nada iguala a esos tejidos.
Menciona con respeto a sus mentoras: Isabel Isabel Baixas y Paulina Brugnoli, quienes le entregaron entregaron las herramientas que aplicó en sus clases, investigaciones y en la curaduría de los diversos proyectos en los que participó. Las admiro mucho porque ellas me hicieron hicieron un gran regalo, la Isabel por el lado más técnico y la Paulina por el más simbólico; unas grandes maestras.
El Sello de Excelencia a la Artesanía se debe debe al impulso de Tita, quien primero importó la iniciativa desde la Unesco para los países del Cono Sur, y en 2008, en conjunto con el Consejo Consejo de la Cultura, implementó el reconocimiento reconocimiento en Chile. Se detiene a mirar el conjunto que ha reunido reunido con los años y detalla que en esas estanterías estanterías hay piezas de Guatemala, Perú, Paraguay, México, Colombia, Tailandia y Sudáfrica, entre otras. Sus orígenes le traen recuerdos, los que después de terminar con el proceso de clasificación, clasificación, quiere compartir con otros. VD Pareja tallada por su padre, Luis Alberto Rodríguez Rodríguez Jordán. Una serie de jarros y las clásicas clásicas guitarreras de greda negra destacan en su colección.
Vasija de cestería recubierta en cera para contener agua (Paraguay). Quinchamalí: no solo es curiosa la figura de un caballo, sino también que su artesano, Daniel Villouta, es de los pocos hombres que trabajan la greda en ese lugar. Gallina de ñocha confeccionada en Rere, cerca de Concepción..