Autor: Por Loreto Cox
Columnas de Opinión: ¿Es Chile un país católico?
Columnas de Opinión: ¿ Es Chile un país católico? La Encuesta Bicentenario UC cumplió veinte años, lo que motivó la publicación de un libro que reúne los datos acumulados. En conjunto, ellos dan cuenta de un país que en dos décadas ha cambiado radicalmente. La ciudadanía se ha vuelto más crítica, los niveles de conflicto han aumentado y las perspectivas de movilidad social se han estancado. Pero de todos los cambios que se documentan, creo que los más profundos son los que tienen que ver con religión.
Entre 2006 y 2025, los católicos pasaron del 70 al 44% de la población y quienes no profesan ninguna religión se triplicaron, pasando del 12 al 36%. En el grupo entre 18 y 34 años los “ninguna” son, de hecho, la mayoría (51%). Si tomamos como referencia los datos de World Values Surveys, en veinte años pasamos de niveles de “ninguna religión” similares a los de países como Guatemala o México a niveles comparables a los de Noruega o Alemania. Es una transformación impactante para un período tan breve. Es cierto que la creencia en Dios sigue siendo alta (74% declara creer sin dudas), pero igualmente cayó 20 puntos.
Al mismo tiempo, también es alta la creencia en cuestiones como el karma (59%) o las energías espirituales localizadas en cosas físicas como montañas y árboles (46%). El compromiso religioso parece también haberse transformado: entre quienes se definen católicos, en 2024, una mayoría de 57% afirmaba que no le interesa demasiado educar a sus hijos en la fe, comparado con 19% en 2013. De la mano de esta secularización, han cambiado las visiones sobre asuntos valóricos como el rol de la mujer o el concepto de matrimonio.
En 2006 el 62% creía que la familia se descuida si la mujer tiene un trabajo a tiempo completo, hoy es el 37%. En 2006 el 54% creía que las parejas que conviven deberían casarse cuando deciden tener hijos, hoy es el 25%. En 2008 el 32% creía que las parejas de un mismo sexo deberían tener derecho a casarse, hoy es el 68%. Pareciera, así, que abruptamente Chile dejó de ser un país conservador. Como en todo cambio abrupto, esta transformación seguramente ha traído consigo tensiones generacionales y desajustes entre los valores y las prácticas sociales. Sin embargo, la caída en la influencia de la religión y los valores tradicionales no ha significado para las personas, en absoluto, una pérdida de sentido de la vida.
Según la encuesta CEP de 2024, solo el 9% de la población considera que “la vida no tiene ningún propósito”, un dato q u e a p e n a s h a cambiado desde su primera medición en 1998. ¿Qué provee de sentido a la vida en este mundo más secular? Tenemos algunas pistas. La Bicentenario 2025 indica que, al menos en términos de la identidad de las personas, lo más importante es, por lejos, la familia.
El género, la nacionalidad, el lugar donde se vive, la ocupación y el grupo etario son también importantes para más del 80% de la población, mientras que las creencias religiosas lo son para el 48%. El trabajo también parece ser fuente de sentido para muchos: la mayoría (57%) no está de acuerdo con que sea solo una forma de ganar dinero (CEP 2025). Aun así, nos falta mucho por comprender el sentido de la vida y, también, las tensiones, temores y vacíos que acaso surgen en un mundo donde pesa menos la creencia en Dios. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog ¿ Qué provee de sentido a la vida en este mundo más secular? Autor: Por Loreto Cox. COLUMNA DE OPINIÓN ¿ Qué provee de sentido a la vida en este mundo más secular?