Autor: Dra. Mónica Bravo Sanzana, directora Observatorio de Ciudadanía, Convivencia y Bienestar Escolar Ufro
Columnas de Opinión: Cuando la violencia escolar estalla ...
Columnas de Opinión: Cuando la violencia escolar estalla. .. os hechos recientes de violencia grave en Chile en el mes de marzo, como el asesinato de una inspectora en CalaIma, el porte armas y droga en Curicó y Angol o la brutal agresión que terminó con la muerte de un joven en Temuco, conmueven porque rompen el umbral de lo esperable. Son hechos extremos.
Pero precisamente por eso exigen una lectura profunda y rigurosa: no mediatizarlos (lo que suele tergiversar el problema y, tampoco, reducirlos a la idea de que "los jóvenes están perdidos" o "la juventud es pura violencia". Esa lectura, además de injusta, es científicamente pobre. Uno de los principales aportes del campo de estudios sobre violencia escolar en Chile ha sido advertir que el problema no puede explicarse desde una sola causa.
Pablo Neut (2017) mostró con claridad que las interpretaciones tradicionales han oscilado entre dos reduccionismos: por una parte, una mirada estructuralista que entiende la violencia escolar como mero reflejo de tensiones sociales externas; por otra, una mirada focalizada en individuos y casos que termina psicologizando el fenómeno y perdiendo de vista el contexto. El resultado es el mismo: se simplifica un problema complejo. Ese punto es decisivo hoy.
Si los hechos de Calama o Temuco se interpretan solo como producto de la maldad individual, se invisibilizan las trayectorias de exclusión, desregulación emocional, debilitamiento de vínculos protectores, normalización de la agresión y fallas institucionales que suelen anteceder a la violencia grave.
Perosi se los explica únicamente como reflejo de "la sociedad violenta", entonces la escuela, la familia, la comunidad y la política pública quedan eximidas de responsabilidad concreta: ¡ La culpa es de otros, nada se puede hacer! Lo correcto es una lectura ecológica: la violencia se produce en la interacción entre niveles biográficos, relacionales, institucionales y sociales.
Esa perspectiva aparece con fuerza en el enfoque ecológico de Bronfenbrenner (1979; 1987; 1989), retomado para comprender la violencia escolar como un fenómeno situado en sistemas interdependientes, desde la familia y la escuela hasta la cultura y las políticas. Otro aporte clave es reconocer que no existe una sola violencia escolar: son violencias escolares. En efecto, existen múltiples violencias, con actores, sentidos y causalidades distintas. Hay violencia entre pares, pero también violencia de la escuela y violencia contra la escuela. Esta distinción es crucial, porque impide reducir todo al bullying y obliga a mirar también el autoritarismo institucional, el maltrato, la humillación cotidiana, la exclusión, la estigmatización y las agresiones contra docentes y asistentes. Cuando una sociedad solo reacciona ante los casos más dramáticos, suele ignorar esa trama previa de microviolencias que fue erosionando el tejido social. La evidencia empírica también es contundente. Diversos estudios multinivel en Chile han evidenciado, por ejemplo, que la calidad de la relación entre estudiantes y profesores puede amortiguar el efecto negativo de la violencia en el bienestar y en elrendimiento. Esto es muy relevante: detrás de la calidad de las relaciones interpersonales en una escuela está la gestión de la convivencia. No como un pilar meramente disciplinario. Es una condición para aprender, permanecer y desarrollarse en la escuela. Poreso, frente a estos hechos en este primer mes del año escolar, el debate no debería agotarse en más control, más castigo o más dispositivos de seguridad. La pregunta importante es otra: ¿ qué señales previas no vimos?, ¿qué soportes fallaron?, ¿qué vínculos dejamos debilitar? Esto es gestión de la convivencia. La violencia grave no nace el día en que ocurre; ese día explota.
Y si queremos prevenirla de verdad, debemos dejar de pensarla como excepción incomprensible y empezar a tratarla como un fenómeno complejo, multicausal y prevenible. ¿Qué señales previas no vimos?, ¿qué soportes fallaron?, ¿qué vínculos dejamos debilitar? Autor: Dra. Mónica Bravo Sanzana, directora Observatorio de Ciudadanía, Convivencia y Bienestar Escolar Ufro. C Columna ¿ Qué señales previas no vimos?, ¿qué soportes fallaron?, ¿qué vínculos dejamos debilitar?