Editorial: Recuperar el espacio urbano arrebatado
Editorial: Recuperar el espacio urbano arrebatado a degradación de Puerto Montt tiene una geografía clara y una causa evidente. Desde las fachadas clausuradas en calle Antonio Varas hasta las laderas abandonadas de la población La Colina, L el deterioro urbano es el mejor aliado del crimen organizado y la delincuencia común. Los recientes operativos policiales exponen un fenómeno que complica el ordenamiento territorial. En el centro neurálgico, a escasos metros del Terminal de Buses, la permisividad facilitó la instalación de recintos que operan bajo lógicas mafiosas. Puertas bloqueadas, construcciones sin recepción de la Dirección de Obras Municipales y plagas de roedores conviven impunemente con la explotación de mujeres extranjeras. Paralelamente, en los barrios residenciales la desidia estatal cobra otras víctimas. El allanamiento policial en calle Los Pinos, que terminó con drogas incautadas y armas de fuego, ocurre a pasos de cinco recintos educacionales. Allí, las laderas sin intervención y las calles sin vigilancia actúan como trincheras para el narcotráfico. El desorden material, manifestado en sitios eriazos y edificaciones irregulares, es la semilla exacta de la inseguridad ciudadana. La inacción reglamentaria pavimenta el camino al delito.
Como advirtió la seremi de Salud, Evelyn Brintrup, frente a la imposibilidad de exigir controles preventivos a quienes ejercen el comercio sexual: "No tenemos la facultad de exigir el carnet de sanidad sexual y eso es preocupante". Esa misma orfandad fiscalizadora se replica en la vista gorda ante locales nocturnos que alteran su infraestructura para ocultar ilícitos. Las mafias prosperan justo donde el Estado renuncia a medir, limpiar o inspeccionar. La recuperación de la capital regional exige acciones estructurales. La Municipalidad de Puerto Montt y las autoridades de Seguridad Pública deben articular una política implacable de tolerancia cero a las incivilidades, tal como se manifestó en la reciente ronda. Fiscalizar la sanidad básica, clausurar galpones clandestinos, demoler ampliaciones ilegales y despejar las laderas son la primera barrera contra la criminalidad.
Retomar el control territorial dejó de ser una aspiración estética para transformarse en una urgencia de supervivencia barrial.. La proliferación del comercio sexual y el narcotráfico exigen recuperar el control administrativo y territorial en Puerto Montt. E Editorial