Columnas de Opinión: El shock de oferta por la guerra en Medio Oriente y su impacto en Chile
Columnas de Opinión: El shock de oferta por la guerra en Medio Oriente y su impacto en Chile Chile, como economía abierta y dependiente de la importación de petróleo, enfrenta nuevamente un shock externo que impacta directamente en los precios de los combustibles. La guerra en Medio Oriente ha generado una disrupción en el suministro global de crudo, elevando los costos internacionales y tensionando las arcas fiscales.
Este escenario se suma a crisis previas -covid-19, guerra en Ucrania y crisis energética de la OPEPque ya habían puesto a prueba la capacidad del Estado para amortiguar la volatilidad de las bencinas mediante el MEPCO y políticas fiscales expansivas. El impacto de este shock de oferta se manifiesta en tres dimensiones. Primero, los precios internos: el alza internacional se traduce en incrementos casi inmediatos, en un contexto donde los impuestos -específico e IVArepresentan cerca del 40% del precio final. EI MEPCO limita las variaciones semanales a un 2,4%, pero su costo fiscal puede superar los US$3.000 millones anuales en períodos prolongados de crisis. Segundo, las arcas fiscales.
Durante la pandemia, el déficit alcanzó -7,7% del PIB por gastos extraordinarios; en la guerra de Ucrania se situó en torno a -2,4% por subsidios y bonos compensatorios; y en la crisis OPEP de 2023 hubo una mejora relativa (-1,8%), impulsada por mayores ingresos del cobre y el litio, aunque el gasto energético continuó presionando las cuentas públicas. Hoy, el conflicto en Medio Oriente amenaza con revertir esa recuperación parcial y obliga a buscar nuevas fuentes de financiamiento. Tercero, las políticas fiscales aplicadas muestran un patrón: subsidios directos en pandemia, refuerzo del MEPCO y bonos focalizados durante la guerra en Ucrania y ajustes al mecanismo junto con beneficios tributarios en la crisis OPEP. En todos los casos, el Estado buscó suavizar el impacto en los consumidores, pero con un alto costo fiscal y un aumento sostenido de la deuda pública. La combinación de subsidios focalizados, diversificación energética y fondos de estabilización puede ser más sostenible que depender exclusivamente de ajustes tributarios como el MEPCO. El shock actual vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de Chile frente a crisis externas. Aunque el MEPCO ha sido clave para contener la volatilidad, su costo lo hace difícil de sostener en el tiempo.
Avanzar hacia un fondo de estabilización energético, diversificar la matriz con biocombustibles y energías renovables, y focalizar subsidios en transporte y hogares vulnerables aparece como una ruta más resiliente.. Edwin Pelayo Académico Facultad de Administración y Negocios. Universidad Autónoma de Chile OPINIÓN