Autor: Edgard Garrido, periodista puertomontino y Premio Pulitzer
Columnas de Opinión: Intemperie digital
Columnas de Opinión: Intemperie digital OPINIÓN a escarcha ha cubierto Puerto Montt con un silencio áspero. Pero existe otro hielo menos visible: el que queda en el alma de una ciudad cuando un joven decide quitarse la vida. En lo que va del año, el Viaducto Fourcade volvió a convertirse en símbolo de esa fragilidad. Tres muertes y varios intentos de suicidio empujaron nuevas medidas de vigilancia: cámaras, rejas y teléfonos SOS. Pero la pregunta persiste. ¿Estamos conteniendo el lugar físico del dolor mientras ignoramos dónde comienza? Hace unas semanas, un estudiante de una universidad en Santiago terminó con su vida dentro del campus. El impacto obliga a mirar algo más profundo que la tragedia. Vivimos una época donde la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de comprender cómo altera nuestras formas de vincularnos y habitar la fragilidad. La Unesco advierte que la alfabetización digital es hoy un derecho humano fundamental. No consiste sólo en usar dispositivos, sino en comprender cómo los algoritmos moldean emociones y vínculos. Sin embargo, seguimos respondiendo desde la vigilancia e intentando resolver los daños de la hiperconectividad usando más tecnología. Mientras discutimos inteligencia artificial y productividad, aumentan la ansiedad por estatus, la frustración crónica, los trastornos alimentarios, la soledad y el deterioro del debate público. Patologías sociales conectadas con competencias digitales nunca enseñadas. Como docente de Periodismo, esa contradicción también me alcanza. He trabajado durante años en entornos de alta exigencia tecnológica. La tecnología nunca fue el enemigo. El problema comienza cuando confundimos velocidad con comprensión y conectividad con humanidad. Cuando las universidades reducen la formación al dominio de la última inteligencia artificial, la edición rápida para TikTok o la optimización SEO, entrenan operadores de plataformas, no periodistas. Y ahí aparece un tema incómodo: el negocio de la reacción versus la prevención. La infraestructura produce inauguraciones; la prevención exige tiempo. Es momento de preguntarnos qué entendemos por innovación. Porque innovar no debería consistir en incorporar más plataformas, dispositivos o vigilancia. Innovar, en ciudades atravesadas por el aislamiento emocional, quizás sea alfabetizar digitalmente para prevenir antes que reaccionar. En tanto el analfabetismo digital sigue siendo un negocio multimillonario para plataformas cuya economía depende de usuarios ansiosos, aislados y cautivos.
La verdadera distopía nunca fue imaginar máquinas pensando como humanos, sino humanos aprendiendo a relacionarse como máquinas; ninguna cámara podrá registrar el instante exacto en que alguien empieza a sentirse tan solo frente a una pantalla. Autor: Edgard Garrido, periodista puertomontino y Premio Pulitzer.