Editorial: Las tareas del futuro delegado presidencial
Editorial: Las tareas del futuro delegado presidencial El pasado sábado, y después de algunas postergaciones, el presidente electo José Antonio Kast dio a conocer a su equipo de subsecretarios y los 16 delegados regionales que lo representarán a partir del 11 de marzo, marcando un claro perfil donde se priorizaron independientes y figuras con variada expertiz política.
En el caso de la Región del Biobío, y ratificando los trascendidos de semanas anteriores, se confirmó que el abogado militante de Renovación Nacional, Julio Anativia, será el delegado presidencial, la cuarta persona en asumir el cargo después de Patricio Kuhn, Daniela Dresdner y quién sucederá al actual en el cargo, el periodista Eduardo Pacheco, que cumple labores desde noviembre de 2024.
Anativia, de 45 años, ostenta una larga experiencia en el servicio público con cargos tanto en municipios como en el nivel central, donde fue el último gobernador provincial del Biobío entre 2020 y 2021, y el más reciente que desempeña hasta hoy como jefe de la Unidad de Inclusión Activa del Gobierno Regionalel Biobío en la gestión que encabeza Sergio Giacaman.
Por ello, su designación fue bien ponderada por el mundo político y social de la Región, donde palabras como "carácter, experiencia y vocación de servicio público" se repitieron a las pocas horas de ser ratificado por el presiente electo Kast, y entre las primeras reacciones a su nombre.
Con ese respaldo político, Anativia deberá asumir un cargo que hoy se encuentra en pleno proceso de ajuste luego de cinco años de cambios desde la separación del nivel central y regional con el fin de las intendencias en 2021, y más recientemente con la creación del Ministerio de Seguridad el pasado año, lo que deja a las delegaciones en una posición de conducción política de los ministerios en la zona y coordinación multisectorial además de tareas focalizadas en emergencias o autorización de eventos masivos.
Un cargo en constante construcción, que ya el presidente electo Kast confirmó el pasado sábado que se mantendrá a futuro, y que en la zona deberá tener como guía materias como la reactivación económica tras el cierre de empresas y el abordaje de la seguridad en la macrozona sur, que el 11 de marzo se mantendrá con un estado de excepción constitucional.
En ambas áreas las expectativas de la ciudadanía son altas, cuestión que se vio reflejada en la significativa votación que José Antonio Kast obtuvo en el Biobío, superando en todas las comunas a Jeannette Jara en el balotaje presidencial, y por las cuales será importante que La Moneda entregue tempranas definiciones.
A esas tareas se sumará el proceso de reconstrucción tras los incendios forestales de mediados de enero en la zona norte del litoral del Gran Concepción, en el que gran parte de los ojos están puestos en el abordaje del futuro gobierno, y cómo recogerá la posta del trabajo que lleva adelante la actual administración, con los catastros de damnificados, la entrega de bonos económicos y la planificación en materia de instalación de viviendas definitivas. Todas tareas en las que Anativia jugará un rol clave, desde el lugar de conducción política que le entrega liderar la delegación presidencial del Biobío.
Por ello se espera que la futura autoridad dé celeridad en las coordinaciones previas para que el 11 de marzo la nueva administración tenga un despliegue concreto a nivel de cargos y acciones, aprendiendo de experiencias anteriores como en 2018 cuando Jorge Ulloa nombró a su gabinete después de una semana de asumido en el cargo, o en 2022 cuando Daniela Dresdner nombró a sus secretarios ministeriales recién cinco semanas después del cambio de mando.
Anativia deberá asumir un cargo que hoy se encuentra en pleno proceso de ajuste luego de cinco años de cambios desde la separación del nivel central y regional con el fin de las intendencias en 2021, y más recientemente con la creación del Ministerio de Seguridad el pasado año,. Editorial Anativia deberá asumir un cargo que hoy se encuentra en pleno proceso de ajuste luego de cinco años de cambios desde la separación del nivel central y regional con el fin de las intendencias en 2021, y más recientemente con la creación del Ministerio de Seguridad el pasado año,