Editorial: Reconstrucción y fondos regionales
Editorial: Reconstrucción y fondos regionales a catástrofe por los incendios forestales en las regiones del Biobío y Ñuble configura el primer desafio de envergadura para el gobierno que asumirá la conducción del país en marzo. La magnitud del L desastre impone una presión financiera inmediata y estructural: el Consejo Fiscal Autónomo ya ha estimado en US$822 millones los recursos necesarios para abordar la reconstrucción.
Esta cifra, por sí sola abultada, se suma a la tarea que el Estado aún mantiene pendiente en zonas previamente golpeadas, como Viña del Mar, dibujando un escenario de complejidad mayor para las arcas fiscales entrantes.
Ante la evidente estrechez de la caja pública -situación advertida por parlamentarios-, resulta altamente probable que la estrategia de financiamiento del nivel central busque recurrir a los fondos de emergencia acumulados en los presupuestos de los gobiernos regionales. Es una salida lógica desde la contabilidad nacional, pero riesgosa para la planificación local.
Frente a esta eventualidad, el gobernador de Los Lagos, Alejandro Santana, ha mostrado prudencia al abrir la puerta a la colaboración, confirmando que el 3% del presupuesto regional destinado a emergencias está disponible para socorrer a los damnificados del norte. Sin embargo, la autoridad regional trazó una línea al advertir que esta disposición solidaria no puede transformarse en un mecanismo donde los fondos locales terminen subsidiando la operación de los ministerios. Los recursos de las regiones están concebidos para impulsar el desarrollo territorial y atender urgencias propias, no para suplir la falta de reservas de la administración central. El actual escenario fiscal, sumado a la demanda ética y social de una reconstrucción rápida y eficaz, exigirá una capacidad de gestión superior en el nivel central y la disposición de todos los actores políticos. No obstante, este proceso de reasignación de recursos debe darse en el marco del diálogo técnico y el acuerdo, lejos de imposiciones arbitrarias o recortes unilaterales. No se puede perder de vista la realidad doméstica. Las demandas de Los Lagos son múltiples y su presupuesto ya enfrenta restricciones y compromisos previos.
Por lo tanto, esta coyuntura obligará al Gobierno Regional a actuar con una eficiencia y focalización del gasto sin precedentes.. Diálogo y eficiencia del gasto deberán ser los ejes para no perder de vista las prioridades de Los Lagos. E Editorial