Editorial: Un canciller para un mundo nuevo
Editorial: Un canciller para un mundo nuevo E 1 Presidente electo, José Antonio Kast, ha confirmado que el 20 de enero presentará su primer gabinete. En la columna vertebral -el comité político y Haciendaparece haber pocas dudas en cuanto a los nombres. En este contexto ha adquirido singular relevancia quien asuma en Relaciones Exteriores, a la luz, sobre todo, de los efectos globales de la intervención de Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro.
En materia internacional, más allá de las referencias a la inmigración irregular, el programade Kast es particularmente escueto: destaca que, en el marco de la recuperación de la economía, se profundizará "nuestra histórica estrategia de multilateralismo soberano y pragmático", y habrá un "uso intensivo" de los tratados de libre comercio y de apertura a nuevos mercados. A partir de estas definiciones se ha perfilado la figura de un canciller con experiencia en el mundo de los negocios multinacionales y capacidad de atraer inversiones.
Existe un amplio acuerdo, sin embargo, en que la intervención de EE.UU. en Venezuela ha evidenciado la configuración de un nuevo orden mundial, en particular por las posteriores referencias de Donald Trump y sus colaboradores a eventuales acciones semejantes en otros estados.
Para el investigador Benjamín Salas, desde el término de la Segunda Guerra Mundial EE.UU. y Europa han sido los garantes de un orden internacional liberal que, aunque imperfecto, está basado en reglas y en la solución pacífica y negociada de las controversias; a su juicio, "ese equilibrio se ha quebrado" porque su principal garante lo ha abandonado.
En tal sentido, se ha subrayado el resurgimiento de las esferas de influencia y la contienda de potencias, un escenario que sitúa a América Latina en la órbita de EE.UU. y de sus intereses geopolíticos y económicos-, y cuyo fin último es la exclusión de China de la región. En estas páginas, el académico Jorge Sanz ha planteado que en el futuro el alineamiento político será más importante que los negocios a medida que la globalización se restringe. De acuerdo con el historiador Joaquín Fermandois, "mientras se posea un margen de maniobra", una nación como Chile tendrá que transitar "por un estrecho y peligroso desfiladero" entre EE.UU. y China. Ciertamente, desde la madrugada del sábado 3 el mundo encara una realidad distinta, más compleja y desafiante que los objetivos comerciales o de promoción de inversiones.
Este marco diferente requiere también de una política exterior atenta a comprender las nuevas correlaciones en juego y el impacto de corto y largo plazo que tendrían en Chile (la administración de Kast coexistirá con tres de los cuatro años de Trump). Ello implica pragmatismo, flexibilidad y conciencia de los límites y las capacidades del país.
El gobierno anterior se alineó imprudentemente con los intereses de la oposición venezolana;la administración saliente formuló una política exterior "turquesa", feminista y ambientalista, que a poco se estrelló con su artificiosidad y la inhabilidad de quienes debían ejecutarla. Si bien las relaciones exteriores las conduce el Presidente, ellas no deben guiarse por razones ideológicas o gustos personales, sino por intereses nacionales permanentes. Es probable que tampoco resulten útiles los códigos de una diplomacia tradicional superada en las formas, ni las herramientas del lobby. Desde luego, el realismo no significa desistir de la defensa de las reglas y del derecho, por devaluados que parezcan; la inserción internacional del país depende de tales principios.
Corresponderá al próximo canciller y la estructura del ministerio ajustarse a un mundo que se modificó inesperadamente. "El mundo encara una realidad distinta, más compleja y desafiante que los objetivos comerciales o de promoción de inversiones".. "El mundo encara una realidad distinta, más compleja y desafiante que los objetivos comerciales o de promoción de inversiones".