Editorial: Cuenta regresiva demográfica
Editorial: Cuenta regresiva demográfica ay cifras que no mienten. En 2025, la Región de Valparaíso registró 13.797 nacimientos frente a poco más de 15.000 defunciones. Por segundo año consecutivo, murieron más perH sonas de las que nacieron. No es una tendencia pasajera ni un accidente estadístico: es una realidad que se consolida y que anticipa lo que vivirá el resto del país en menos de tres años. Las causas no sorprenden a nadie que haya intentado criar un hijo en Chile. Según Unicef, el costo mensual de tener un hijo ronda los $600.000, una carga desproporcionada para familias de ingresos medios. A eso se suman el alza de los combustibles, que impacta toda la cadena productiva, y el hecho de que cerca de un millón de familias no tienen vivienda propia. Tener hijos en Chile no es solo una decisión emocional: es, ante todo, un cálculo económico que muchas familias no logran resolver favorablemente. Pero el problema más profundo no es el dinero. Es la arquitectura de un sistema que obliga a las mujeres a elegir entre la maternidad y el trabajo. Las salas cunas cubren hasta los dos años; la escolaridad comienza a los cuatro. Ese vacío de veinticuatro meses lo llenan, en la mayoría de los casos, las madres. No por vocación exclusiva, sino porque no hay otra alternativa real. La Ley de Sala Cuna Universal, que podría cambiar parte de esta ecuación, duerme en la Comisión de Educación de la Cámara mientras la natalidad sigue cayendo. Lo que ocurre en Valparaíso anticipa lo que vivirá todo Chile hacia 2028, según el INE. La pirámide se invierte. Con ella, la sostenibilidad previsional, la demanda de salud y la capacidad productiva del país enfrentan una amenaza estructural que, si no se aborda pronto, puede volverse irreversible. La respuesta no puede ser moralista. Los países que han frenado esta tendencia no lo hicieron con campañas natalistas. Lo hicieron fortaleciendo la protección social, garantizando cuidado infantil universal y creando condiciones reales para que formar una familia no equivalga a un retroceso económico. Chile necesita esa conversación con urgencia. Valparaíso ya encendió la alarma. El país no debería necesitar otra señal.. Por segundo año consecutivo, Valparaíso registra más muertes que nacimientos. Se trata de una crisis demográfica que el resto del país enfrentará en 2028. E Editorial