Autor: Francisca Vergara M.
¿Bajar a Bachelet de la ONU ?: Una operación de "alto riesgo" político para el nuevo gobierno
¿ Bajar a Bachelet de la ONU ?: Una operación de "alto riesgo" político para el nuevo gobierno Una eventual decisión de José Antonio Kast de no apoyar la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas es leída por analistas y dirigentes de izquierda como una señal inaugural sobre cómo ejercerá el poder. Para el sociólogo Víctor Maldonado (DC), la ecuación es de prioridades. "No es cómo le va a ir a Bachelet. Es cómo el gobierno quiere que le vaya a sí mismo", afirma.
A su juicio, el próximo Ejecutivo deberá decidir: "Es como cuando uno deshoja una margarita: la puede querer mucho, poquito o nada, pero no puede estar en contra", y advierte que "la política internacional no es un área en la que uno pueda ser ideológico". Maldonado va más allá: si el gobierno pide apoyo transversal para su agenda de emergencia y, al mismo tiempo, "no apoyó cuando pudo al inicio del gobierno a una chilena que fue dos veces Presidenta", se instala una contradicción difícil de administrar. "Como dicen en las casas, te tratan como tú tratas", resume.
Desde el PS, el expresidente del partido, Osvaldo Andrade, evita instalar el tema como un conflicto partidario. "Lo que menos me preocupa es la señal que le da al Partido Socialista, lo que me importa es la señal que le da al país", sostiene. "Esto no es una pelea de barras bravas.
Esta es una cuestión que le interesa a Chile". Aun así, fija una advertencia política: "Sería un error político de envergadura". Y agrega que no respaldar a Bachelet implicaría que Kast "desaparecería esta idea de que es un hombre de Estado y se transformaría más bien en un jefe de una coaliIgnacio Imas, cientista político y gerente de Asuntos Públicos de Imaginaccion, sitúa el dilema en términos estratégicos. "Puede ser la primera y gran prueba de fuego respecto a cómo se va a relacionar con las oposiciones", señala.
A su entender, el costo legislativo pesa más que la incomodidad interna: "Altísimo riesgo iniciando un gobierno con una cuestión así". La razón es operativa: el Presidente necesitará "imperiosamente los votos del sector moderado de la izquierda" para viabilizar su agenda desde marzo.
El Senado como campo de prueba El abogado y columnista Juan Luis Monsalve introduce una distinción decisiva: el impacto no sería homogéneo en el Congreso. "En la Cámara la oposición es irrelevante porque no tiene mayoría. En el Senado es distinto", advierte. Y subraya que el PS tiene la bancada más numerosa de la oposición en esa corporación, en un escenario donde se puede "empatar" o bloquear iniciativas.
En ese marco, no apoyar a Bachelet sería "un acto de hostilidad generalizado" y no una "simple descortesía". Ese gesto, añade, "le otorga una bandera de unidad a una oposición que va a tener dificultades de actuar en conjunto durante los primeros seis meses". Más aún, distingue niveles de riesgo: "Una declaración formal de no apoyo implica un alto riesgo para la agenda legislativa", afirma. basta con decir vamos a votar por ella y olvidarse. Tiene que aparecer haciendo gestos mínimos de apoyo", advierte. De lo contrario, cualquier omisión -por ejemplo, trabas administrativas o ausencia de coordinaciónpuede transformarse en "acciones hostiles focalizadas" que, en medio de una negociación, operen como "un balde de agua fría" y arriesguen proyectos específicos.
La advertencia es política y comunicacional: "No le basta con ser, sino que también tiene que aparecer apoyando". Para Monsalve, un respaldo activo no solo descomprime, sino que incluso puede generar una deuda política en la oposición. Un rechazo formal, en cambio, "le facilita la unidad en torno a una bandera única" y endurece el clima desde el inicio. Para Maldonado, el punto es de conducción presidencial. "Esta es una decisión presidencial. Si se equivoca en esto por una pelea secundaria, nos toca cuatro años muy complejos", afirma. Y sintetiza: "Lo que se define ahora no es el destino de Bachelet.
Es el destino de la agenda prioritaria del gobierno". Imas concluye: "Yo lo pensaría dos o tres veces si fuera Kast", porque iniciar el gobierno con un rechazo podría impedir contar "desde el día uno con los votos potenciales de la izquierda moderada". Más que una señal para el Partido Socialista En la izquierda, la lectura trasciende al socialismo.
Arturo Barrios (PS) plantea que no respaldar la candidatura significaría gobernar "para un sector" y no para "todos los chilenos". Y advierte que el efecto político "no solamente" impactaría al PS, sino "a una porción importantísima del país". El senador José Miguel Insulza (PS) lo consideraría un "acto de sectarismo grave". Afirma que si no se considera la trayectoria de Bachelet para el cargo "no veo cómo podría hablarse de Política Exterior de Estado ni de Acuerdos Nacionales". Lorena Fries (FA) introduce otro ángulo: la coherencia con una eventual búsqueda de acuerdos. "Sobreponer a una visión de Estado una visión ideológica no hablaría bien del Presidente, tampoco de las posibilidades de llegar a acuerdos", afirma. El debate tensiona dos relatos que el propio Kast ha instalado: el de un "gobierno de emergencia" que requiere apoyos amplios y el de una identidad ideológica marcada.
Para Imas, el costo de inclinarse por la segunda opción es evidente: no contar "desde el día uno con los votos potenciales de la izquierda moderada". La decisión se proyecta como un test de jerarquización de prioridades.
En palabras de Maldonado, "si lo ideológico te come, vas a cosechar conflictos innecesarios". Además, advierte que el futuro Presidente "tiene que escoger bien sus batallas principales". ción". Más que una disputa con el PS, Andrade sugiere que la decisión tensionaría la imagen presidencial y la coherencia con el discurso de gobernar para todos.
Monsalve agrega que incluso una estrategia de apoyo nominal sin gestos concretos puede generar fricciones. "No le No apoyo a Bachelet Autor: Francisca Vergara M.. Advierten que no respaldar la candidatura puede convertirse en un gesto de hostilidad con efectos directos en el Senado. Según analistas y dirigentes ción". Más que una disputa con el PS, Andrade sugiere que la decisión tensionaría la imagen presidencial y la coherencia con el discurso de gobernar para todos. Monsalve agrega que incluso una estrategia de apoyo nominal sin gestos concretos puede generar fricciones. "No le No apoyo a Bachelet