Autor: MANFRED WILHELMY V. W. Profesor de Relaciones Internacionales
Cartas: Consejo para la Paz
Cartas: Consejo para la Paz Señor Director: Es muy positivo que el Presidente electo, José Antonio Kast, se prepare para la conducción de la política exterior bajo su gobierno mediante una serie de encuentros internacionales, como ha informado oportunamente “El Mercurio”. Un reportaje en su edición de ayer (página C 2) alude a la Junta o Consejo para la Paz, instancia de reciente creación con motivo de la crisis en la Franja de Gaza, en términos de un presunto dilema de “integrarse o no”. Ello sería especialmente relevante en el marco de las relaciones con los Estados Unidos, dado que el Presidente Donald Trump encabeza la entidad. En realidad, se trata de un falso dilema. Formalmente, el Consejo tiene un mandato limitado y transitorio para promover la paz en Gaza. Las propuestas de que la nueva entidad llegue a desempeñar un papel internacional de mayor alcance no pasan de ser intenciones que han encontrado escaso apoyo. Llama especialmente la atención la ausencia de los países más importantes de Europa.
Si bien, como todos sabemos, Naciones Unidas enfrenta serias dificultades en el cumplimiento de sus objetivos de paz y seguridad, no se divisa ningún consenso internacional para establecer una instancia que compita o que pudiera duplicar la institucionalidad existente.
Por otra parte, la exigencia de contribuir con US$ 1.000 millones para ser miembro pleno del Consejo limita las incorporaciones a muy pocos países, destacándose plutocracias cuyas autoridades no responden a disciplinas presupuestarias y fiscales, las que son centrales en Chile. Y, por supuesto, nada indica que sea razonable que una entidad como la aludida sea dirigida unilateralmente por una de las grandes potencias, por importante que sea. Dentro de la agenda de política exterior, los temas de paz y seguridad son materias de política de Estado. Esta necesariamente trasciende las divisiones entre los partidos y se proyecta hacia el largo plazo, al servicio de los intereses permanentes del país. Esto es muy distinto a un pretendido “dilema” de acercarse más o menos a los Estados Unidos bajo las actuales circunstancias. La agenda bilateral es de por sí nutrida, y el gobierno que asumirá en marzo deberá trabajar intensamente para lograr progresos frente a Washington. Autor: MANFRED WILHELMY V. W. Profesor de Relaciones Internacionales.