Columnas de Opinión: Minnesota, el polvorín que podría ser el fin
Columnas de Opinión: Minnesota, el polvorín que podría ser el fin Cuando comenzó a aparecer Donald Trump en la prensa, no como magnate de empresas y programas reality, sino como posible candidato a la presidencia, muchos nos reímos por lo insólito que se veía semejante ocurrencia. Recuerdo una cena tradicional con la prensa en que el mismísimo Barack Obama bromeó con la idea, estando Trump presente. Pero cual huracán, arrasó las bases del Partido Republicano y se convirtió, para sorpresa del mundo, en el 45º presidente del país del norte. Hace un año, el 20 de enero de 2025, asumía como el 47º mandatario de la superpotencia mundial. Parecen siglos, lo confieso. Faltan aún 3 años. .. y este segundo mandato ha sido exponencialmente más disruptivo, agresivoy provocador. Ha venido a continuar con las perturbaciones al sistema internacional y nacional estadounidense con un peligro real.
Tal vez sea, como me lo dijo un ex importante asesor del presidente Trump en su primer gobierno, en que quería ser reelegido y para eso quienes trabajaban con él le recordaban los límites que debía respetar para seguir contando con el apoyo popular. Esta vez ya no está ese límite -porque en EE. UU. sólo se puede ser presidente dos vecesy tampoco esos asesores más pragmáticos y moderados que lograron controlarlo. Hoy es el Trump MAGA. El supuestamente todopoderoso; irrespetuoso de los símbolos más emblemáticos de EE. UU., de las tradiciones republicanas y democráticas referentes de sistemas occidentales; el que se enfrenta a políticos, jueces, fiscales, al presidente de la Reserva Federal, autoridades, Universidades, ciudadanos e instituciones que le salgan al paso. Aquél que ni esconde los verdaderos objetivos de la intervención militar contraria al Derecho Internacional en Venezuela: petróleo y control del Continente.
Ante tanta atrocidad y falta de visión estratégica, respeto por los Estados y sus soberanías, jugando el "matón del barrio" adulado por sectores radicales y extremos, vemos cómo no duda en reprimir a los propios ciudadanos estadounidenses. Lo que está pasando con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) supera todo lo que podíamos esperar de un presidente autocrático y dictatorial. Tras el asesinato de la ciudadana estadounidense Renee Good y las no creíblesexplicaciones del mismo Trump para justificar su muerte a manos de la ICE en Minnesota, las protestas contra éstas han aumentado. Imágenes de detenciones de menores de edad, enfrentamientos con los ciudadanos y organizaciones, con la propia policía federada, ponen nuevamente de relieve la gran división del país y el abuso de poder del presidente.
A través de su red social, Trump sostuvo que "si los políticos corruptos de Minnesota no obedecen la ley y no detienen a los agitadores e insurrectos que atacan a los agentes del ICE, voy a instituir la Ley de Insurrección". Esto es gravísimo. Implica la habilitación legal para poder desplegar fuerzas armadas dentro de un estado federado sin el consentimiento de sus autoridades, bajo el sólo criterio discrecional del Ejecutivo. Cumplir con esto es entrar derechamente en choques con la autoridad federada y la ciudadanía. Las preguntas que rondan sobre el sistema democrático, el control de poderes, las competencias de la ICE y la violación flagrante de los derechos humanos, no cesan. La preocupación aumenta al mismo ritmo que la represión de las protestas pacíficas. EE. UU. no se reconoce. Se fractura ante nuestros ojos. El presidente parece vivir en una de sus "realidades alternativas" que ve en estos actos la forma de imponer orden y seguridad, cuando lo que está haciendo es no hacer"grande a Estados Unidos de nuevo. Y esto, podría ser el principio de su propio fin. DRA. PAULINA ASTROZA S.
Directora Centro de Estudios Europeos Universidad de Concepción Las preguntas que rondan sobre el sistema democrático, el control de poderes, las competencias de la ICE y la violación flagrante de los derechos humanos, no cesan.. Opinión Las preguntas que rondan sobre el sistema democrático, el control de poderes, las competencias de la ICE y la violación flagrante de los derechos humanos, no cesan.