Autor: Por Joaquín Fermandois
Columnas de Opinión: Kast: ardua tarea
Columnas de Opinión: Kast: ardua tarea Nadie duda de los innumerables escollos que hallará el Presidente electo, José Antonio Kast, apenas se tercie la banda presidencial. Habiéndolo escuchado en el Instituto de Chile, no me cabe duda de que está consciente de lo arduo de la tarea. Entre sus votantes hay muchas expectativas, quizás demasiadas.
La posibilidad de que el nuevo alineamiento político más bien un reacomodo o modificación al que ha existido desde fines de los 1980 pueda otorgar un marco para que la estabilidad dinámica que se requiere en una democracia que funcione depende del vigor político tanto de la administración como de los sectores políticos que la acompañan, en principio bastante amplio, al menos por el momento.
Nuestra democracia está sometida no solo a los desafíos de cualquiera, sino que a uno más profundo, también compartido en tantos países de la región, que la vida práctica está alejada de valoraciones políticas y de lo público, de manera que la constitución de los poderes del Estado viene a ser una superestructura quebradiza, que en algún grado sucede en todo sistema democrático. Solo que es una característica distintiva de nuestra América. Ahora en Chile el triunfo de las derechas muestra a estas al menos exteriormente muy seguras de sí mismas.
El Zeitgeist las acompaña. ¿Por cuánto tiempo? Si el pasado inmediato es un indicio de pronóstico, desde el 2010 la alternancia y la pugna en torno a cuáles debieran ser las tareas propias del Estado se han agudizado marcadamente, muy diferente a la relativa convergencia entre fines de los 1980 y el bicentenario. La brecha entre las izquierdas y las derechas se ha transformado en una zanja profunda. Las primeras exigen derechos identitarios a todo dar; las segundas, irrestricta libertad personal, que puede conducir a cualquier parte. No lo es todo, pero estos alardes de exageración han colaborado en distanciar a la población en su sentimiento íntimo de cualquier sentido del deber, compañero irrenunciable de todo derecho.
La sociedad de masas, colectivista en emociones, rueda cuesta abajo. ¿Puede romperse este sortilegio? El gran desafío de la administración Kast ciertamente consiste, en primer lugar, en lograr un avance que se sostenga en lo económico y en seguridad, las prioridades máximas de las fuerzas de derecha, así como en la izquierda lo es la proyección hacia la igualdad socioeconómica.
La derecha debe poner énfasis en que no se trata de postergaciones, sino de vigorizar los fundamentos de un Estado social, que está en nuestra Constitución, más amplios aunque también no todo pueda permanecer estable (“derechos irrenunciables”, salvo en unos pocos principios, es una consigna resbalosa y hasta falaz). De esta manera, como en muchas partes, las derechas pueden ser más eficaces que las izquierdas en apoyo social, así como estas últimas en algunos países, asumiendo plenamente una democracia liberal y en lo básico una economía de mercado, fueron más exitosas en lo de ley y orden. Cuatro años son insuficientes, sobre todo porque toda corrección solo muestra sus frutos cuando ya ha ocurrido un desgaste irrecuperable y viene la vuelta de la tortilla. Retornaríamos al ciclo del 2010 al 2025, ahora con menos paciencia. Hay ocasiones en que el electorado comprende los sacrificios, al menos por un tiempo. Para ello tiene que haber una comunicación efectiva, que reúna estadística, razón, transmisión de lo razonable y ese elusivo don de radiar emociones empáticas. Su objetivo estratégico debe ser crear las condiciones para que tanto en economía política como en la acción social no sea tan fácil deshacer lo creativo de lo ya caminado. Si desea comentar esta columna, hágalo en el blog Autor: Por Joaquín Fermandois. Tiene que haber una comunicación efectiva, que reúna estadística, razón, transmisión de lo razonable y ese elusivo don de radiar emociones empáticas. COLUMNADEOPINIÓN