Los desafíos en infraestructura de carga para las empresas con flotas eléctricas
Los desafíos en infraestructura de carga para las empresas con flotas eléctricas FFLOK Se deben diseñar soluciones de carga eléctrica adaptadas a cada realidad operacional. La electromovilidad dejó de ser un fenómeno experimental en el mundo privado. Hoy, cientos de empresas en Chile ya operan vehículos eléctricos en distintos procesos y proyectan seguir expandiendo sus flotas. En este escenario, desarrollar infraestructura de carga adecuada comienza a transformarse en un factor clave para sostener el crecimiento, asegurar continuidad operacional y optimizar el uso de energía. La conversación sobre electromovilidad cambió. Durante años, la discusión estuvo centrada principalmente en los vehículos: autonomía, costos, disponibilidad de modelos y velocidad de adopción. Sin embargo, a medida que más organizaciones incorporan movilidad eléctrica en sus operaciones, comienza a surgir un nuevo desafío: cómo construir infraestructura capaz de soportar ese crecimiento. En sectores como el automotriz, logística, retail, minería y servicios, la incorporación de vehículos eléctricos ya no responde únicamente a objetivos de sostenibilidad. Hoy también se relaciona con eficiencia operacional, reducción de costos y modernización de procesos. En esa línea, Eduardo Cordero, presidente ejecutivo de KOLFF, señala: “Muchas empresas nos han contactado con dudas relacionadas a la infraestructura y estaciones de carga.
Las compañías están incorporando vehículos eléctricos y requieren soluciones que les permitan mantener la continuidad operacional y proyectar el crecimiento futuro de sus operaciones”. Comprender la infraestructura de carga solo como un equipo se vuelve un error frecuente. A medida que las flotas aumentan, las organizaciones enfrentan desafíos asociados a disponibilidad energética, capacidad instalada y administración eficiente del consumo. Cargar múltiples vehículos simultáneamente puede generar exigencias relevantes para la infraestructura existente, obligando a planificar con mayor anticipación. Uno de los principales desafíos es la escalabilidad. Muchas compañías comienzan con pilotos pequeños, pero la expansión de flotas puede tensionar rápidamente la capacidad disponible si la infraestructura no fue diseñada para crecer. Esto obliga a proyectar potencia requerida, espacios físicos y futuras ampliaciones. Otro aspecto que comienza a tomar relevancia es la gestión inteligente de energía. Sistemas capaces de administrar potencia disponible, priorizar horarios de carga o distribuir consumo entre distintos equipos permiten optimizar recursos, evitar sobrecargas operacionales y administrar de mejor manera los costos energéticos. “La infraestructura de carga dejó de ser un elemento complementario y pasó a transformarse en un habilitador de la operación. Hoy las empresas deben pensar no solo en cuántos vehículos incorporarán, sino también en cómo garantizarán su disponibilidad”, explica Eduardo Cordero. La disponibilidad operativa también comienza a instalarse como una preocupación central. A diferencia del abastecimiento tradicional, la carga de vehículos eléctricos requiere planificación, coordinación de horarios y análisis de utilización. En operaciones por turnos, distribución urbana o servicios en terreno, la indisponibilidad de un vehículo puede impactar directamente la productividad. “Por eso se vuelve indispensable la planificación previa de la infraestructura de carga. De esta forma, no se compromete la eficiencia operacional y se puede evaluar mejor el funcionamiento de la flota eléctrica”, agrega Eduardo Cordero. Las necesidades de carga tampoco son iguales para todas las industrias. Mientras algunas organizaciones requieren cargas programadas, otras necesitan disponibilidad continua o tiempos de recarga más acotados. Esto obliga a diseñar soluciones adaptadas a cada realidad operacional. La transición eléctrica seguirá expandiéndose, pero su velocidad dependerá cada vez más de la capacidad de construir ecosistemas energéticos preparados para operar a escala. En ese escenario, la infraestructura de carga deja de ser únicamente un componente técnico y pasa a convertirse en un factor estratégico para la competitividad de las empresas.
“Si comparamos los primeros cinco meses del año con igual período de 2025, la demanda formal por soluciones de electromovilidad aumentó un 132%, reflejando el avance de la transición eléctrica y la necesidad creciente de asesoría técnica”. Eduardo Cordero, presidente ejecutivo de KOLFF.. Cargar múltiples vehículos simultáneamente puede generar exigencias relevantes para la infraestructura existente, obligando a planificar con mayor anticipación.
KOLFF: “Si comparamos los primeros cinco meses del año con igual período de 2025, la demanda formal por soluciones de electromovilidad aumentó un 132%, reflejando el avance de la transición eléctrica y la necesidad creciente de asesoría técnica”. Eduardo Cordero, presidente ejecutivo de KOLFF.