Autor: J. MARCANO Y C. GONZÁLEZ
Chile tiene una cartera de proyectos de cables submarinos para ampliar su conexión global
Chile tiene una cartera de proyectos de cables submarinos para ampliar su conexión global El señalado proyecto de un cable submarino entre Chile y China sería una iniciativa dentro de otros proyectos de fibra óptica con los que el país puede ampliar su conectividad internacional. Hoy Chile se conecta con el mundo principalmente mediante cables submarinos que lo enlazan con América del Norte y América Latina. Estos sistemas constituyen la base del tráfico internacional de datos y permiten el funcionamiento de servicios digitales, financieros, académicos y gubernamentales en múltiples países.
Además de los sistemas de cables submarinos ya operativos en Chile entre los que destaca el cable Curie, que conecta directam e n t e l a c o s t a c h i l e n a c o n EE.UU. y que comenzó a funcionar en 2020 como el primer enlace de fibra óptica que unió de forma directa Chile con Norteamérica sin pasar por otros países de la región, existen propuestas en distintas fases de desarrollo que contemplan nuevas rutas. Recientemente, el foco se ha puesto en el “Cable Humboldt”, iniciativa que contempla una conexión transpacífica entre la zona central de Chile, la Polinesia Francesa y Australia por medio de un cable de 14.800 km.
Impulsada por el Estado a través de Desarrollo País en conjunto con Google, su construcción se firmó en julio de 2025 y, de concretarse, sería el primer cable submarino de fibra óptica en cruzar el Pacífico Sur y en unir Sudamérica con Asia-Pacífico. Se espera que su operación comercial se inicie en 2027.
Para Miguel Sanhueza, académico de la Facultad de Ingeniería de la Utem, es clave entender que estos sistemas “son, en la práctica, la base sobre la cual funciona internet hoy a nivel global”. Señala que “más del 95% del tráfico de datos circula a través de estos sistemas.
No estamos hablando entonces de una infraestructura accesoria, sino crítica que permite comunicaciones de alta capacidad”. Nicolás Jara, jefe de la carrera de Ingeniería Civil telemática de la UFSM, explica que esto se traduce en “la percepción de una mejor calidad de internet y con menor latencia (el viaje de ida y vuelta de los datos, crucial para la velocidad de internet)”. Chile también se encuentra evaluando un proyecto de cable submarino de 1.000 km hacia la Antártica, el cual pretende conectar al país, por medio de fibra óptica, con el territorio antártico a través del océano Austral.
Según ha dicho el Gobierno, la iniciativa busca tener una “sólida plataforma tecnológica que permitirá, entre otras cosas, poder conectar al territorio antártico con el resto del mundo”. Desarrollo País asegura que existe “la intención” de que el proyecto está en estudio de la Subtel les sea traspasado. Hasta ahora no hay un cronograma de construcción, pero se estima que en marzo estén listos los resultados de un estudio de prefactibilidad, dice el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya. A esto le sigue la búsqueda de financiamiento y definir el modelo de construcción, lo que puede tomar años.
Sobre cómo funcionan los cables submarinos, Sanhueza explica que “transmiten datos en forma de pulsos de luz a través de fibras instaladas en el fondo marino”. Y agrega: “Estos cables se conectan con el continente mediante estaciones terrestres y van utilizando dispositivos llamados repetidores ópticos cada cierta distancia (normalmente cada 50 km o 100 km) para ir amplificando la señal” y asegurar que la información no pierda calidad ni se distorsione.
Para Inesmar Briceño, directora de Ingeniería en Computación e Informática de la UNAB, “otra forma de verlo es que cuando haces una videollamada o ves Netflix, esos datos viajan por los cables que están en el fondo del mar”. Allí, continúa, “es donde la información se mueve como rayos de luz muy rápidos que conectan un continente con otro”. Otra es la propuesta que ha sido difundida como “Chile-China Express”, un supuesto proyecto de cable submarino, impulsado por la empresa HMN Technologies, y cuyo trazado preliminar contempla una conexión entre Valparaíso y Hong Kong. Hasta ahora, este proyecto no cuenta con anuncios sobre inicios de obras. Desde el punto de vista tecnológico, los expertos plantean que una mejor conectividad internacional impacta directamente en distintos sectores.
Sanhueza menciona “expansión de servicios en la nube, potencial desarrollo de inteligencia artificial y análisis de datos”. A su juicio, “también fortalece áreas como la educación digital, la telemedicina e incluso la modernización del Estado”. Autor: J. MARCANO Y C. GONZÁLEZ. Además del aludido proyecto con China, el país posee una iniciativa junto a Google para unir Sudamérica con Asia y Oceanía, y otra, aún bajo estudio, hacia la Antártica. Mediante fibra óptica, están en distintas fases de desarrollo: