Autor: Por Karlyng Silva Leal karlyng silva@diarioelsur.cl
"Nunca pensamos que se iban a quemar los corazones de las ciudades"
"Nunca pensamos que se iban a quemar los corazones de las ciudades" A unque los escenarios y estudios de peligro ante la amenaza de incendios forestales han dejado en el papel hace años que lo ocurrido este 17 de enero en Penco y Lirquén podía ocurrir, no sólo en base a experiencias de grandes incendios rurales, pero también en zonas de interfaz y derechamente áreas urbanas, para el arquitecto Sergio Baeriswyl la situación que efectivamente tuvo lugar en la Provincia de Concepción "estaba fuera del imaginario de cualquiera", independientemente de todas las variables que la academia se ha esforzado por permear en las autoridades.
El doctor en Urbanismo y académico en la Universidad del Biobío ha expuesto durante años sobre el crecimiento urbano y la necesidad de que la planificación de las ciudades sea resiliente, utilizando referencias de desastres pasados como el 27F o incendios que ya mostraban un poder destructivo desde la década pasada.
Asegura también que esto no significa que las edificaciones sólo sean cada vez más resistentes, sino que mejoren las condiciones para disminuir la vulnerabilidad o peligrosidad de las áreas urbanas, considerando la cantidad de riesgos a los que están expuestas las ciudades no sólo del país, sino que del Gran Concepción. "Uno debería entender que ya no es necesario más evidencia en Chile para que entremos en una cultura mucho más comprometida con los riesgos, particularmente el de los incendios, que ya empieza a ser el riesgo más recurrente.
Hace 20 o 30 años, cuando llegué a Concepción, todo el mundo hablaba de las inundaciones, pero hoy pareciera ser que estamos de alguna manera mejor preparados para ello, pero todavía estamos muy mal preparados para los incendios.
Y eso significa entraren una nueva etapa, una nueva era de peligrosidad para la cual hay que prepararse", explica el académico. -¿ Cuál es la primera lectura que se hace de la afectación de este megaincendio en la Provincia de Concepción? -Lo que vemos que ocurrióesel peor escenario, que de alguna manera fue posible advertir en los primeros incendios que se produjeron en esta década y parte de la década pasada. Se advirtieron por diversas razones, tanto climáticas como productividad del suelo, expansión de la ciudad, problemas de informalidad, entre tantos otros.
La vulnerabilidad de las áreas urbanas había aumentado progresivamente y esto era irreversible, en el sentido de que cada vez la ciudad sigue creciendo y, por lo tanto, el primero aviso dio paso a una serie de estudios, profesionales que se empezaron a especializar en temas de incendios en zona de interfaz urbana rural.
Lo que no nos imaginábamos en ese minuto, porque era inimaginable, era que pudiera pasar lo que ocurrió este 17 de enero, porque estaba fuera del imaginario de cualquiera, pero estaba en los escenarios de peligrosidad que se empezaron a advertir en los últimos años.
Ante la recurrencia de los incendios y el aumento del riesgo por diversos factores en las cercanías de las ciudades, Baeriswyl comenta que "se empezó a producir conocimiento, incluso nosotros como universidad elaboramos un plan de resiliencia para el área de interfaz urbano rural y que estableció muy claramente las medidas que tienen que tomar las ciudades para reducir el incremento en el nivel de peligrosidad que tienen estas áreas". o quiénes recae? -Esto nos debe ponera todos en alerta y bajar a las políticas públicas. Crear una cultura de resiliencia, porque por mucha infraestructura que uno pueda tener, finalmente depende de cómo nuestra sociedad se cohesiona lo suficiente para tener una cultura de cuidado, de prevención. Creo que sabemos muy bien que cuando hay un sismo después viene un maremoto, es una cultura prácticamente ancestral del chileno, paro nadie sabe que hay que hacer con un incendio. Es el momento en que todos los chilenos sepamos como tenemos que prepararnos para un incendio, porque actuamos instintivamente.
Las medidas estructurales tienen que ir acompañadas de prevención, conciencia, cultura. -¿ Cómo se empieza a ordenar la ciudad para enfrentar cada vez de mejor forma este tipo de riesgo? Creo que hay que trabajar para que los planes reguladores tengan la obligación de incorporar las medidas para el control, para disminuir la vulnerabilidad o la peligrosidad de las áreas urbanas. Por cierto que los planes reguladores deben evitar ocupar zonas de mayor peligrosidad, básicamente hay un decálogo reconocido internacionalmente, por lo tanto no hay que inventar, solamente aplicar. Alguien tiene que decir que de ahora en adelante todos los planes reguladores consideren estas medidas. es que eso se quemó también. Eso me parece que sube la alerta y el desafío mucho más porque implica que no hay lugares seguros.
Es decir, ya no se trata del problema del conjunto de viviendas que está en la interfaz, que es una toma ilegal, sino que también amenaza las zonas consolidadas, que creemos que son incombustibles. -¿ Esta alerta y desafío en quien ¿ Qué es lo inimaginable de esta tragedia? Todos los que hemos trabajado en estos temas siempre pensamos que se iban a quemar las zonas de interfaz, pero nunca pensamos que se iban a quemar los corazones de las ciudades, eso es inimaginable.
Porque en general las zonas más seguras están en los corazones de las ciudades y en Lirquén lo que pasó -Mencionaba que esto ya no es un problema de la zona de interfaz o de las tomas. ¿ Cómo hacer¿ Se consideran las propuestas de los especialistas? ¿ Pudieron finalmente concretar un trabajo con el plan que elaboraron? -Lo que nosotros planteamos ha sido muy poco implementado. Hicimos un piloto, la idea era masificar esto en todas las localidades del Biobio. No tuvimos el apoyo político ni económico para poder implementarlo.
Creo que tampoco hubo liderazgo suficiente en la Región, porque implica un trabajo público, privado y sobre todo comunitario; facilitar los me-¿ Qué hace falta para que iniciativas como esta, con medidas respaldadas con antecedentes reales, puedan concretarse? Eso se soluciona pasando a una política de Estado, es decir, que funcione solo, independiente de las autoridades locales.
La pregunta es cómo hacerlo y un ejemplo es la Ley de Incendios, porque es una forma de definir y contar con herramientas que esperemos funcionen al aprobarse la ley. dios para construir este sistema de protección. La comunidad tenía que entender por qué era importante mantener una franja despejada y en buen estado, por lo tanto había todo un proceso de acompañamiento y, por cierto, recursos del Estado. La mayoría de nosotros planteamos ahí zonas de recreación, deporte, con diversas funciones, etc.
Pero en la práctica no se avanzó. se cargo de esta parte de la ciudad que no sigue las normas? -Yo diría que uno de los grandes dolores de cabeza que tiene la planificación urbana en Chile es que a partir del 2019 aumentó en forma exponencial la ocupación informal del territorio urbano y eso aumenta también de manera exponencial la vulnerabilidad.
Su situación es tan precaria habitacionalmente, que prefieren una casa con esa condición de riesgo; pero esta informalidad-que hay que entender sus orígenes-también aumenta la vulnerabilidad de la ciudad, no sólo la de ellos, sino que ahora también la de todos nosotros.
Ahí el Estado no ha estado; son verdaderos polvorines que están ahí y que en cualquier minuto pueden hacer que la ciudad entera entre en combustión. -Aquí, entonces, corresponde que haya un trabajo más allá que sólo las instituciones relacionadas a incendios. ¿ Pero por dónde se parte a trabajar? -Es absolutamente necesario volver a tomar el control del crecimiento de las ciudades bajo un esquema de las políticas públicas, pero eso no se hace a la fuerza, se hace con más subsidios habitacionales, reduciendo las familias en campamentos, aumentando oportunidades de acceso a viviendas, controlando los planes reguladores en las zonas de riesgo, teniendo una ley de incendios forestales que está actuando con todos los planes de manejo de las empresas forestales para que esta franja se controle, pero también cuidando que no se la tomen.
Aquí hay muchos instrumentos que tienen que reforzarse por un lado y entender que, finalmente, la progresión y la frecuencia de los incendios va de menos a más. -¿ Sigue estando al debe el Estado con la planificación urbana para lograr resistir incendios devastadores como este? -La recurrencia de los incendios por supuesto que requiere ser incorporada, internalizada en una política pública mucho más robusta de la que tenemos hoy. Creo que si esto ya se advirtió con tantos estudios técnicos, por los hechos que hemos vivido y siguen ocurriendo, algo no ha funcionado bien.
Porque lo lógico es que como nos paso para el 27F, se hicieron una serie de medidas para estar mejor preparados, pero frente a la amenaza de incendios forestales, donde sí han ocurrido tragedias muy terribles, no vemos que el Estado esté actuando de la misma manera como se hizo en 2010.
Eso incomoda, preocupa y también desespera. -Aún no se terminan de apagar los incendios y un proceso de reconstrucción ya está en marcha ¿ Cómo hacer que el resultado no tenga la misma vulnerabilidad que quedó demostrada? -La comunidad se plantea un objetivo que es inmediato, obviamente la emergencia, después la reconstrucción, pero obviamente también deja un peldaño para el futuro. Es súper importante pensarlo, porque las reconstrucciones no pueden ser restaurativas, como le llamo yo. Porque lo único que estás haciendo es repetir lo mismo.
Entonces, lo restaurativo tiene que ser el desde, porque la resiliencia viene de ahí para arriba y para que esos barrios sean resilientes hay que dar un salto súper significativo, que va a impactar en una mejor calidad de vida, más seguridad, más oportunidades de desarrollo y mejor medioambiente. Estoy convencido de que la resiliencia no es sólo que una edificación sea más resistente, porque el urbanismo es súper transformador.
Yo diría que uno de los grandes dolores de cabeza que tiene la planificación urbana en Chile es que a partir del 2019 aumentó en forma exponencial la ocupación informal del territorio urbano, y eso aumenta también de manera exponencial la vulnerabilidad". Esto nos debe poner a todos en alerta y bajar a las políticas públicas.
Crear una cultura de resiliencia, porque por mucha infraestructura que uno pueda tener, finalmente depende de cómo nuestra sociedad se cohesiona lo suficiente para tener una cultura de cuidado". Autor: Por Karlyng Silva Leal karlyng silva@diarioelsur.cl. Aunque los riesgos de las zonas pobladas han estado expuestos desde hace años, el investigador asegura que no se logran permear hacia una política pública, en la que la planificación de las ciudades sea resiliente.
Sergio Baeriswyl, urbanista y académico de la Universidad del Biobío: Yo diría que uno de los grandes dolores de cabeza que tiene la planificación urbana en Chile es que a partir del 2019 aumentó en forma exponencial la ocupación informal del territorio urbano, y eso aumenta también de manera exponencial la vulnerabilidad". Esto nos debe poner a todos en alerta y bajar a las políticas públicas.
Crear una cultura de resiliencia, porque por mucha infraestructura que uno pueda tener, finalmente depende de cómo nuestra sociedad se cohesiona lo suficiente para tener una cultura de cuidado". Las áreas seguras, como indica Baeriswyl, son donde las personas se reúnen al igual que los servicios básicos e incluso de seguridad, como escuelas y centros de salud. Sergio Baeriswyl fue parte del equipo que tuvo a su cargo la reconstrucción tras el 27/F en 2010.