Autor: Gustavo Alex Tapia Araya, profesor y cronista.
Columnas de Opinión: Ecos del 14
Columnas de Opinión: Ecos del 14 s amanecer del viernes E 14 de Febrero de 1879 y tras mi cumbre veraniega el sol no tardará en mostrar su sonrisa para espantar la camanchaca que cubre la bahía de San Jorge, a cuya orilla crece Antofagasta. Desde que el gringo Hicks hiciera pintar un ancla en mi pecho me titulan Cerro del Ancla y superviso al poblado que abajo, entre arenales y aguas tranquilas todavía duerme. Pronto los lobos marinos saldrán a asolearse por la orilla de playas y roqueríos. A lo lejos, delfines y ballenas. Si me preguntan que más anuncia el día, creo que gaviotas aprovechando las corrientes ascendentes. En las aguas azules o celestes, corvinas, lenguados, sargos, toyos, y sé que al frente, en la lengua sur de la península, conviven lagartijas y zorros chilla. Por los roqueríos, abundancia de caracoles, choros y almejas. Los changos, habitantes por siglos de esta costa, obtienen de ellos parte de su alimentación.
Sé que el blindado Blanco Encalada yace fondeado en la bahía desde el 26 de diciembre de 1878, bandera chilena al asta, y entonces, cuando aún no termina de aclarar, el blindado empieza a disparar sus cañones en bienvenida para dos naves chilenas, el "Cochrane" y el "O'Higgins", que se internan lentamente en la bahía de este Antofagasta, réplica litoral al Antofagasta de la Sierra, Catamarca, donde el presidente boliviano Mariano Melgarejo tuvo hacienda. Antofagasta es quechua o aimará, y la palabra es a menudo traducida como pueblo del sol o pueblo del gran salitre. Linterna de Papel Bueno, acá viven del salitre y de la plata, y del cobre que vienen encontrando. Tras una riqueza similar, el guano, hace tiempo vive escarbando roqueríos, cerros y cuevas un copiapino empeñoso al cual llaman Chango López, quien dormía apenas bajo un toldo. Sus labores y hallazgos han atraído aventureros, empresarios, mineros, marineros, pescadores y mujeres, y hoy acá ya tenemos unos cinco mil chilenos más otros 500 bolivianos.
Están todos aquí acostumbrados a ver el tránsito de los galeones de Manila, desde los tiempos del Virreinato del Perú, aunque su paso se ha ido haciendo escaso desde las guerras de independencia, pero han aparecido vapores con inmigrantes que vienen de Inglaterra, de Francia, de Grecia, de mucha Europa, y como los chilenos, abocados al salitre y al comercio. Este pequeño puerto es una nación de inmigrantes. Los únicos hijos y nativos de esta tierra son los indígenas costeros y sus balsas de cuero de lobo: los changos. Aclaró, se hizo la luz. Y a las 08.30 se arrían las embarcaciones del blindado Cochrane y en ellas desembarca una compañía del batallón de Marina acompañada por otra del ejército. Los 200 hombres son recibidos con vítores por la comunidad chilena. A las 7,40 horas, el coronel Emilio Sotomayor, notifica al prefecto boliviano Severino Zapata que harán ocupación de la plaza por orden del gobierno de Chile tras Bolivia haber roto el Tratado de 1874. Sus tropas toman el control. 03 Autor: Gustavo Alex Tapia Araya, profesor y cronista..