Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia
Columnas de Opinión: Gobierno de amarres
Columnas de Opinión: Gobierno de amarres 1 Marzo finaliza el primer gobiera cuenta regresiva recuerda la fecha de vencimiento. El 11 de no frenteamplista y comunista.
La minuta oficial señala que "es posible caminar y masticar chicle", "darse gustitos y amarres", y un corolario: "Chile no se cae a pedazos". Además, dicen que van a gobernar hasta el último día, como ese escolar que estudia todo un fin de semana para revertir el semestre. Si Chile no se cae a pedazos, tampoco lo estaba en los años 2019 y 2020, pero el relato y la indignación dependen del gobierno y oposición de turno. No es un misterio el retorno de las movilizaciones a partir de marzo. Las protestas no son espontáneas. El estudiante frenteamplista reprobó en la reconstrucción de los incendios de Valparaíso. Se quedaron en los puntos de prensa, enlaces ministeriales y frases grandilocuentes en sectores emblemáticos de los cerros viñamarinos. La Contraloría General y sus cinco informes detectaron "irregularidades" en la gestión de los recursos. Las promesas no se cumplieron. En paralelo, los vecinos siguen esperando respuestas. El sur de Chile, y sus incendios recurrentes sufren nuevas postergaciones y burocracias estatales. Los sureños están reclamando tardanzas y abandonos en la zona cero. La indignación es real. Dicho lo anterior, es incomprensible la "ayuda humanitaria" del gobierno de Boric con la dictadura cubana y la insistencia por importar "crisis humanitarias" sin resolver las propias. La solidaridad parte por casa, hay urgencias reales en esta franja. La crisis cubana no es nueva y es responsabilidad del huracán socialista que azota y asola al pueblo.
El presidente Boric culpa al bloqueo norteamericano, diciendo: "es criminal y un atentado a los derechos humanos de todo un pueblo"; intenta convencer desde las buenas intenciones y los recursos públicos, pero choca con la realidad. La producción de azúcar en la isla es inexistente y no es culpa del "verdugo imperialista". Cuba necesita liberarse de la dictadura de partido único, de la fantasía socialista y de la persecución política. Los cubanos necesitan democracia, libertades y derechos humanos. La revolución fallida debe terminar. Cuba necesita ser parte de esa declaración de: "Democracia Siempre". La diplomacia chilena no resiste más gustitos. La postulación de la ex presidenta a la ONU no es transversal y carece del respaldo internacional necesario. Michelle Bachelet ya no es una figura relevante a nivel local ni mundial, además de la posibilidad de veto de las potencias. Su postulación sin la debida coordinación con el presidente electo se aleja del tono republicano. La mirada geopolítica del presidente saliente ha sido errática e inspirada en el cantante gutural de la fiesta del medio tiempo. Boric no entendió el lugar que ocupa Chile en el mundo, y que un posteo impulsivo en una red social no es diplomacia. Sus pulsiones internacionales no se condicen con una mirada de Estado y de largo plazo. La ventaja generacional y la moral distinta quedaron en los dichos. Hoy, en los hechos, el gobierno festeja el bono presidencial tras los logros en la gestión y las metas alcanzadas. La farra continúa. Desde el país del norte, tienen claro que el legado de Boric ya está empañado y confían en el cambio de administración. El legado del gobierno saliente tiene amarres que son defendidos por la base partidaria e interesada. Esa generación que no entendió que, "la política no se transforma con consignas, sino con disciplina, prudencia y responsabilidad", en palabras de Gabriel Zaliasnik. Por ahora, el legado de Boric carga con la ratificación de la Constitución de 1980 y de Lagos; la derrota de Jara y el triunfo de Kast. A pocos días del 11 de marzo, nada asegura que conozcamos "nuevos gustitos" del frenteamplismo y su agenda identitaria lejana a las emergencias sociales. Autor: Rodrigo Ojeda Profesor de historia.