Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl
Presidente de CORMA explica el acuerdo que abre los bonos de carbono a las pymes forestales
Presidente de CORMA explica el acuerdo que abre los bonos de carbono a las pymes forestales a reciente firma de un acuerdo de colaboración entre el Ministerio I de Hacienda, el Ministerio de Agricultura y gremios del sector forestal -como la Corporación Chilena de la Madera (CORMA) marca un hito en la política ambiental del país.
El objetivo central es derribar las históricas barreras económicas que impedían a pequeños y medianos propietarios forestales acceder al mercado de bonos de carbono, un ecosistema financiero que hasta ahora parecía reservado para los grandes actores industriales.
A través de la asociatividad y el respaldo técnico de las grandes empresas, este nuevo marco regulatorio busca no solo combatir la erosión de los suelos y fomentar la reforestación tras los incendios, sino también consolidar a la madera como el material del futuro en la construcción sostenible.
En entrevista con Diario La Tribuna, Rodrigo O'Ryan profundiza en cómo este modelo de "asociatividad a escala" permitirá que un pequeño propietario recupere su bosque, capture carbono y genere rentabilidad, integrándose finalmente a la lucha global contra el cambio climático.
ENTREVISTA Históricamente certificar bonos de carbono ha sido costoso y complejo, especialmente para pequeños propietarios, ¿cómo planean cambiar esta realidad para que las pymes forestales dejen de estar al margen de este beneficio? Hasta hoy, el costo de certificarse sigue siendo alto y representa una barrera de entrada. Por eso, lo que buscamos con este proyecto es generar un marco regulatorio y operativo basado en la asociatividad. La idea es que los pequeños y medianos propietarios puedan unirse bajo un esquema de conglomerado colaborativo. Al agruparse, pueden acceder a precios con reducción por escala, contratando a un gran consultor que se encargue de todo el trabajo de preevaluación, planes de medición, supervisión, verificación y la obtención definitiva del bono.
Así, algo que era inviable individualmente se vuelve posible colectivamente. ¿Qué rol que juegan las empresas asociadas a CORMA en este nexo con los pequeños productores? El rol de las empresas más grandes es fundamental: Primero, brindan apoyo técnico, silvicultural y prevención de incendios, para asegurar que el activo crezca bien y se reduzca el riesgo de quemarse. Lo segundo es la compra anticipada de madera. Esto es clave porque plantar hoy no siempre es un negocio atractivo para el pequeño propietario si solo se ve desde la venta final de madera a largo plazo.
Aljuntar el bono de carbono con la compra anticipada de madera, se entrega liquidez y respaldo financiero a todo el periodo de crecimiento, haciendo que el negocio sea viable y potente desde el inicio. ¿Cómo garantizan que la explotación de la madera no invalide la captura de carbono certificada bajo estándares internacionales? Hoy, muchos pequeños propietarios afectados porincendios no pueden recuperar sus bosques porque no tienen los recursos. Al intervenir, cambiamos esa condición: el propietario recupera el bosque y captura un carbono que no se habría recuperado sin esta acción. Además, existen zonas de cobertura permanente. Pero lo más innovador es lo que anunció el Ministerio de Hacienda sobre el marco de bonos de sostenibilidad: la incorporación de la madera en la construcción sostenible.
Si destinamos la madera a edificios, el CO2 queda fijado en esa estructura por décadas. ¿Existe un piso de precio para estos bonos que asegure que el negocio sea rentable para el pequeño productor? Las proyecciones que hemos realizado de manera conservadora indican que el negocio da. Incluso considerando precios bajos en los mercados voluntarios o regulados, el esquema de asociatividad permite que los márgenes sean positivos para los propietarios.
Chile tiene un desafío con los suelos erosionados. ¿ Cuántas hectáreas podrían entrar en este esquema de reforestación impulsada por bonos de carbono? El sector forestal nació en Chile precisamente como una solución basada en la naturaleza para una crisis ecológica. A finales del siglo XIX teníamos millones de hectáreas erosionadas por la agricultura de la colonia. Hoy, los últimos incendios han dejado unas 250.000 hectáreas sin reforestar por falta de recursos. A largo plazo, el desafío es recuperar parte de los 3 millones de hectáreas degradadas. En esos terrenos, la única herramienta costo-efectiva es plantar. Por eso es urgente contar con una nueva ley de fomento forestal.
El DL 701 fue una de las mejores políticas públicas: el Estado invertía un peso y recuperaba más de un peso en impuestos solo con lo que pagaba una gran empresa en un año y medio.
Es un negocio redondo para el Estado y para el medio ambiente. ¿Existen diferencias en el incentivo para bosque nativo versus plantaciones productivas? El mercado suele otorgar precios más altos por la captura en bosques nativos debido a la biodiversidad. Nuestro objetivo es darle una salida comercial al bosque nativo manejado de forma sostenible. También se está avanzando en los "créditos de biodiversidad", donde se podrá cuantificar y transar el servicio ecosistémico.
Si logramos combinar bonos de carbono, créditos de biodiversidad y uso productivo de la madera, el escenario para el bosque nativo cambiará radicalmente. ¿Es suficiente este acuerdo o falta una ley de mercado de carbono para dar confianza a los inversionistas? Necesitamos en paralelo una ley de fomento. No podemos arriesgarnos a quedar sin nuevas plantaciones. Queremos ser carbono neutrales, pero a veces le ponemos trabas a la herramienta que más rápido lo captura. Debemos validar tanto el bosque nativo como las plantaciones para consolidar una bio-economía real. Autor: Jorge Guzmán B. prensa@latribuna.cl.
Rodrigo O'Ryan detalla los alcances del histórico acuerdo que busca reducir las barreras de entrada para los pequeños propietarios, permitiéndoles financiar la restauración de sus bosques mediante la captura de CO2 y el fomento de una bioeconomía basada en la madera. RODRIGO O'RYAN, presidente de CORMA.