Autor: Lukas Osorio Báez cronica@mercurioantofagasta.cl
Principal espacio público de la ciudad presenta señales de deterioro, abandono e incivilidades
Principal espacio público de la ciudad presenta señales de deterioro, abandono e incivilidades esde lejos, y cerca de las once de la mañana el sector anexo al PuerD to Antofagasta parece una de las mejores postales que pueda exhibir la ciudad. Grandes rocas, un muro de hormigón, con un mural emblemático, el mar azulado. Una bella postal nortina. Sin embargo, basta avanzar por un costado para que la imagen se craquelara.
Entre roqueríos aparece una acumulación difícil de dimensionar: botellas y plásticos por todas partes, envoltorios, cartones, y una cantidad inesperada de ropa, como si el sector se hubiera convertido en basural y clóset a la vez. Lo más absurdo eran los objetos voluminosos: carros de supermercado y sillas encajados donde no deberían caber. La escena parece irreal, pero esta ahí, a la vista de cualquier visitante. ABANDONO DE UN PASEO El segundo golpe inevitable es el hedor. No es solo el característico "olor a mar" es una mezcla densa y pesada, como si las algas se hubieran fusionado con las emanaciones de los desechos. En varios puntos no hacía falta asomarse demasiado para sospechar lo que había abajo: el olor delataba la basura incluso cuando queda escondida tras las rocas que hacen de rompeolas. La suciedad se repetía en capas. Parte estaba a la vista sobre las rocas; otra quedaba atrapada entre ellas, bajo el muro, o pegada a zonas donde el viento y el oleaje la empujan y la dejan trabada. Hay residuos que tocan la línea del mar y que llevan tiempo ahí, y cuando "intentan limpiarlo", se ensucia enseguida, como si el lugar estuviera condenado a volver a lo mismo. En el recorrido es posible identificar entre cuatro y cinco "Rucos" improvisados.
En dos había personas viviendo su cotidianidad; en uno, alguien cocinaba en una fogata, en el otro, su ocupante hacía estiramientos dentro de un refugio donde también se veía la figura de un "mono" de peluche. Cualquiera que se detenga en el lugar, puede apreciar gente durmiendo y, en otros, señales de permanencia: comida, residuos y olor a orina. Esa presencia, sin duda, cambia por completo la fisonomía del paseo.
La mayoría de quienes caminan por acá evitan el sector: se alejan, aceleraban el paso o preferían rodear, no solo por la falta de atractivo, ni por la basura que arruina la vista, sino por la inseguridad. Tras intercambiar palabras breves con uno de los que vive en un ruco, sufrí amedrentamiento, que no pasaron a mayores. Solo un par de extranjeros exploran el tramo, con breve curiosidad, sin detenerse. El resto "lo apuraba", como si el Paseo del Mar tuviera zonas "prohibidas" que se aprenden por costumbre. En medio de todo, había vida: lagartijas entre las piedras, pelícanos y palomas cerca del borde, y la fauna marina conviviendo con los desechos de plástico que abundan en la costa.
Esa convivencia, tan cotidiana como cruel, vuelve más pesada la pregunta de fondo: ¿ cómo un espacio público tan emblemático de la ciudad, termina como vertedero y dormitorio al mismo tiempo? 03 A UNONOTICIAS WYN Autor: Lukas Osorio Báez cronica@mercurioantofagasta.cl. EXPERIENCIA. Un recorrido por la Costanera Sur, entre el Puerto y el Balneario, una ruta cotidiana de deportistas y visitantes, constató la gran acumulación de basura, desperdicios y precarios asentamientos que aumentan la inseguridad del sector. RUCOS Y GRAN CANTIDAD DE DESPERDICIOS Y DESECHOS SE MULTIPLICAN A LO LARGO DEL PASEO COSTERO. UNONOTICIAS CERCA DEL PUERTO SE OBSERVA GRAN CANTIDAD DE DESECHOS. ZONAS "TOMADAS" POR PERSONAS QUE PERNOCTAN EN EL LUGAR. SE OBSERVA PRESENCIA DE PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE. UNONOTICIAS