Autor: Magdalena Merbilháa Historiadora
Columnas de Opinión: La receta es mala... hay que cambiarla
Columnas de Opinión: La receta es mala... hay que cambiarla Esta semana los connotados economistas Andrea Repetto y Alejandro Micco hicieron un “mea culpa” respecto a la reforma tributaria impulsada por ellos durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet.
Tras doce años de evidencia de que la receta era mala, hoy reconocen el error, agregando “estábamos convencidos de que íbamos a seguir creciendo”. Son economistas, pero parece que de economía no entienden tanto, ya que pusieron mal los incentivos y los efectos eran esperados. A más de una década de esa reforma tenemos certeza que nada de lo buscado se logró, lo recaudado estuvo muy por debajo de las proyecciones. Y sí, el país se freno. Dejó de crecer e incluso hoy, hasta decrece. Todo muy mal. Estos connotados economistas y otros tantos son los responsables de sueños de familias frustrados y de impedir que Chile haya logrado ser un país desarrollado, cambiando la senda que sí había dado resultados. Volvimos a la base de la colina, ahora toca volver a subir. Constatando la evidencia es necesario que no solo los gestores de la nefasta reforma reconozcan el error, sino que es esencial enmendar el camino. Como dice la frase que le atribuyen erróneamente a Albert Einstein, pero que ejemplifica perfectamente lo que hoy vivimos “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. La receta aplicada es mala, estaba envenenada y lo grave es que, perseverar en el veneno solo te lleva a morir. Por tanto, si queremos levantar cabeza hay que cambiar el rumbo, “la contrarreforma” para desmantelar “la mala reforma” es un imperativo moral.
Teniendo eso claro, y viendo que los gestores de esa mala reforma hacen mea culpa, es al menos curioso ver a las fuerzas políticas y parlamentarios “pirquineando” los votos para sacar adelante los lineamientos con miras a reactivar la economía. Claro que hay ideología y hasta maldad en aquellos que siempre supimos que se iban a oponer. Nunca contamos con los votos del Partido Comunista y el Frente Amplio, para ellos decrecer era deseable, y lo dejaron por escrito. Odian a los ricos, tiñen todo con la lógica de lucha de clases y aman tanto a los pobres que siempre buscan multiplicarlos. Validan la violencia y justifican todo para conseguir y mantener el poder. Gobernaron cuatro años, financiaron “la fiesta completa” con la plata de los chilenos y dejaron la caja vacía. De ellos nunca esperamos un cambio en la receta con miras a que Chile levantara cabeza y saliera de debajo del agua. En ese camino solo hay lodo. Pero, hay otros actores populistas que intentan capitalizar emociones y deseos humanos con miras a cuatro años más. Buscan el poder empaquetado en el discurso de ser “los paladines de la clase media”, de “la gente”. Su líder sabe de economía, como también sabían Repetto y Micco. Es un hombre hábil, carismático y capaz. Entiende que la “Contrarreforma” es esencial, pero negocia, “dando cada puntada con hilo”. Quiere promoverse él, aunque diga que es en el nombre de la gente. Dice que quiere ayudar, pero está dispuesto a tranzar y “vender” sus votos al mejor postor. Lo hemos visto y no es noble esa actitud.
Del mismo modo, hay otros personajes que también comprenden de economía que, impulsados por el resentimiento de haber quedado al margen y por la desesperada necesidad de mantener una tribuna permanente, terminan criticando con una imprudencia excesiva. Eso tampoco es bueno ni constructivo. Los chilenos necesitan trabajo y seguridad económica que les permita mirar de aquí a diez años más y ver como los brotes verdes comienzan a ser forraje seguro. Quieren ver que sus hijos vivan mejor que ellos. Esa receta la conocimos, la probamos y sin duda multiplicamos la riqueza de un modo inimaginable para un Chile que venía de la pobreza y mala gestión del siglo XX. El sueño de Neruda de niños con zapatos, no sólo se cumplió, se superó con creces, al punto que hoy parece hasta ridículo. El Chile “a pata pelá” al que cantaba Gabriela Mistral “piececitos de niño azulosos de frío” había dejado de existir, gracias a un sistema que permitió multiplicar la riqueza. Pero, personas como Repetto, Micco y tantos otros, dieron por sentada la abundancia sin entender que la riqueza se crea y se destruye. Doce años después de la nefasta reforma, Chile volvió a ser más pobre. Ellos son los responsables. Destruyeron riqueza, ya que pusieron los incentivos en el lugar incorrecto. Ya sabemos que la receta es mala y por tanto hay que cambiarla. Es inmoral volver a tener niños descalzos y por eso, es inmoral continuar por el mal camino. La contrarreforma debe ser aprobada por una gran mayoría que ve la realidad y se aferra a la evidencia. Por lo mismo, sabiendo la necesidad país es mezquino negociar su aprobación buscando beneficios políticos futuros. Autor: Magdalena Merbilháa Historiadora.