"Es reconfortante para el alma salvar vidas y ayudar a la naturaleza"
"Es reconfortante para el alma salvar vidas y ayudar a la naturaleza" U'décadas tiene Héctor Ibana carrera de más de tres rra en el combate de incendios forestales para Conaf. Unos amigos en Florida lo instaron a probar suerte en este trabajo cuando tenía 18 años, y no dudó en participar. De ese momento ya transcurrieron 35 años e Ibarra no está en lo absoluto arrepentido, de hecho aseguró que tiene varios años todavía para dar a la institución, en donde hizo una carrera completa.
Su camino lo llevó a ser brigadista, jefe de cuadrilla, jefe de brigada, jefe de brigada helitransportada, supervisor y hace dos años se desempeña como asistente de operaciones, labor que involucra supervisar y dirigir a quienes afrontan el fuego directamente. "Apagar incendios forestales es un trabajo riesgoso, pero muy bonito, hay que tener vocación de servicio. No es lindo porque se consuma el bosque y casas o mueran animales, sino porque es reconfortante para el alma salvar vidas y ayudar a la naturaleza. Es contribuir con el país para que no se queme", afirmó Héctor Ibarra.
CAMBIOS Las grandes extensiones boscosas y naturales siempre fueron características en Chile, por lo cual la labor de los brigadistas ha sido relevante por mucho tiempo, no obstante, en el pasado era una actividad con menos seguridad y herramientas para trabajar. Consultado por cambios en el oficio, Héctor Ibarra afirmó que son notorios en relación a la época en que partió. "Ha variado mucho, en 360 grados. Antes era todo más primitivo, en la actualidad hay más cursos y capacitación. En el pasado no había celulares, computadores o tecnología en general, tampoco aviones como los súper tanques. También aumentó la cantidad de brigadas", sostuvo.
Las condiciones de trabajo cambiaron, pero también la naturaleza de los fuegos que se combaten, en opinión de Ibarra. "Sí, están más agresivos", observó, y agregó que "son incendios más grandes y la forma en la que avanzan tiene mayor velocidad, corren muy rápido. Eso llevo a que cambiáramos el método de trabajo, usamos otras técnicas.
Como le decía, antes no importaba tanto la seguridad, ahora la seguridad de nuestra gente esta primero". No hay duda que las palabras de Héctor Ibarra representan su fuerte compromiso por combatir los incendios y ayudar a proteger las vidas de quienes se ven expuestos a las llamas. Ese compromiso volvió a demostrarse este año, durante los recientes siniestros que afectaron distintos puntos de la Provincia de Concepción. Ibarra se encontraba coordinando el combate de los incendios en Lirquén cuando unos colegas avisaron por radio que las llamas llegaron a Punta de Parra, por lo cual era necesario evacuar.
Héctor Ibarra tenía su casa en ese sector de Tomé y esta terminó consumida por el fuego, sin embargo, él se mantuvo en su puesto. "Fue complicado, porque cuando llamé a mi señora, no contestaba y no sabía nada de ella, después me dijeron que un vecino la sacó en auto", relató.
Cuando por fin logró llegar a Punta de Parra, el fuego había consumido la mitad de su vivienda. "A uno lo preparan para esto, hay que tener un poco de 'cuero de chancho' como se dice", aseveró.
Es esa la resistencia a la que apela en momentos como lo ocurrido con su casa o el fallecimien to de cuatro de sus colegas en 2003, quienes perecieron en un incendio en Guarilihue, comuna de Coelemu. "Fue lo que más me marcó en 35 años", reconoció.
La vida del brigadista tiene momentos como los descritos, pero Héctor Ibarra aseguró que aún tiene ánimo de seguir trabajando y ese entusiasmo intenta traspasárselo a los más jóvenes que llegan al trabajo. "Siempre les digo que es difícil, pero es lindo poder ayudar al prójimo, en especial cuando hay vocación. Uno se encierra tanto en esto, que le gusta y vuelve todos los años. Acá hay chicos que estudian para ser médicos, abogados o psicólogos y vuelven por lo que significa", concluyó Ibarra.. Héctor Ibarra tiene 35 años combatiendo incendios forestales para Conaf. Durante ese tiempo ha sido testigo de los cambios registrados en esta actividad, tanto en los métodos utilizados como en las características del fuego. Lo único que no ha variado, dijo, es la vocación de servicio que se requiere para enfrentar las llamas. Durante los recientes incendios forestales, Héctor Ibarra se mantuvo en su puesto coordinando el combate del fuego en Lirquén, pese a que las llamas amenazaban su casa en Punta de Parra.