Editorial: ¿Maldad o salud mental?
Editorial: ¿ Maldad o salud mental? Lo ocurrido en la cárcel de Huachalalume no es solo un crimen estremecedor por su brutalidad extrema, sino también una señal de alarma que vuelve a encenderse -quizás demasiado tardesobre el estado real de nuestro sistema penitenciario. Asesinar y comerse a la persona con quien convivió a diario en una habitación, rompe cualquier umbral de lo imaginable. Obliga a preguntarnos cómo es posible que situaciones de este nivel se gesten al interior de recintos que, en teoría, deberían estar bajo control permanente del Estado. Más allá del prontuario de la víctima o de la condena que cumplía el autor del ataque, el foco no puede desviarse hacia una lectura simplista basada únicamente en antecedentes penales. Ambos eran personas privadas de libertad, bajo custodia estatal, y eso impone una responsabilidad ineludible.
La convivencia carcelaria, la evaluación psicológica de los internos, la segregación de perfiles de alto riesgo y la capacidad de reacción ante conductas violentas son aspectos que, a la luz de este hecho, parecen haber fallado de manera estrepitosa. Este crimen desnuda una realidad incómoda: las cárceles no solo castigan, sino que muchas veces profundizan la violencia. El encierro, el hacinamiento, la precariedad en salud mental y la falta de programas efectivos de rehabilitación convierten a estos recintos en espacios donde la deshumanización se normaliza. Cuando el horror se vuelve cotidiano entre rejas, la pregunta no es solo quién mató, sino qué condiciones permitieron que alguien llegara a ese punto sin que nadie interviniera antes. El impacto de este caso no debería agotarse en el morbo ni en titulares escalofriantes. Exige una discusión seria y urgente sobre el rol del sistema penitenciario, el abandono institucional en la salud mental.
Cuando el Estado pierde el control dentro de sus propias cárceles, lo que está en juego no es solo la seguridad de los internos, sino la credibilidad de un sistema que promete justicia, pero termina administrando barbarie..