Autor: Cristian Aguayo Venegas cronica@estrellaconce.cl
Noches sin dormir y viviendo en carpas: el duro día a día en Penco
Noches sin dormir y viviendo en carpas: el duro día a día en Penco ivir hoy en Pencoy Lirquén es habitar una rutina quebraV da por la emergencia y la incertidumbre. A tres días de la tragedia incendiaria, la comuna sigue marcada por la intermitencia de los suministros de luz y agua, los problemas de comunicación y una sensación permanente de alerta. Vecinos relatan noches sin dormir, carpas instaladas en los terrenos y el temor constante a nuevos focos de incendio o a la presencia de desconocidos que recorren los sectores afectados. Mientras los servicios básicos comienzan lentamente a normalizarse en algunas zonas, el miedo y el cansancio persisten. El silencio de los barrios arrasados, interrumpido solo por el sonido de palas y manos solidarias, convive con la rabia y la preocupación por hechos que mantienen en vilo a la comunidad.
Así se vive hoy en Penco: entre la desolación que dejó el fuego, la inseguridad que inquieta a los vecinos y una esperanza frágil, pero firme, de volver a levantarse. "Acá lo que encendió las alarmas fue el tema de los sujetos que aparentemente querían iniciar un incendio en el sector El Tranque durante la madrugada de martes (. .. ) Eso nos tenía con una mezcla de preocupación y rabia, porque uno espera estar concentrado y derivando la energía a los afectados, no en estos temas", señaló José Contreras, residente de Penco Chico. "Eso nos ha tenido un poco inquietos. La comunicación de a poco se ha ido normalizando, lo mismo que los servicios básicos, como el agua y la luz al menos en las casas que no se vieron afectadas. Ahí estamos ayudandonos entre todos a pasar esta pesadilla", agregó. "Lo positivo es que PDI y los militares han respondido rápido a los requerimientos, como lo del martes en la madrugada. Estamos preocupados, pero esperamos que esto pueda pasar pronto, y que los vecinos puedan levantarse nuevamente", subrayó. Ximena Flores, del sector GeoChile, en Lirquén, dijo que "acá la situación está tranquila. Algunos vecinos han decidido montar algunas carpas para poder pasar la noche en sus terrenos. Nadie quiere dejar solo su espacio por cualquier cosa. La señal sigue mala, eso nos tiene un poco inquietos, ya que cuesta comunicarse". "El panorama se ve desolador, acá arriba podemos ver diversos sectores de Lirquén que fueron arrasados y es una pena enorme.
Nos acompaña solo el sonido de las palas limpiando y de las personas que amablemente han venido a ayudarnos", complementó, aprovechando de hacer un llamado de ayuda para limpiar y sacar escombros. "Estamos esperanzados en salir adelante. No nos queda de otra", dijo. Andrea Olivares, una de las vecinas que quedó con su casa en pie en Villa Penco expresó que "acá llegó la luz durante la madrugada del martes, lo mismo que el agua. Anduvieron rápido con el arreglo.
Tuvimos muchos problemas de falta de comunicación (. .. ), no nos podíamos comunicar con los familiares ni ellos con nosotros, así que hubo mucha incertidumbre". "Lo otro que hoy nos afecta, a pesar de que nuestra vivienda se salvó y estuvimos cerca de perderlo todo, es la inseguridad. Hay miedo de que venga gente externa a llevarse nuestras cosas y lo que la gente logró salvar", añadió. "En el instante del incendio dejamos todo.
Y horas después, al ver que habíamos tenido la fortuna de que el fuego esquivó nuestra casa, mi pareja y mi cuñado se fueron a quedar allá para que no se metieran a sacar lo que teníamos", explicó. "El otro temor es que ande gente prendiendo fuego de nuevo. El martes los grupos de WhatsApp explotaron con tanto mensaje, de que andaban en un lado, que andaban en otro. Entonces, eso igual te altera y es difícil mantenerse tranquilos", cerró. Margarita Venegas, amiga de una de las afectadas del sector céntrico de Lirquén, contó que "acá no hay nada, ni luz ni agua. La comunicación se corta, se hace difícil comunicarse con familiares.
Los vecinos perdieron todo, así que no nos ha quedado de otra que limpiar el terreno para que comiencen desde cero". "Hoy vivir en Lirquén, visualmente es una pena, toda una localidad esforzada se consumió por el fuego. Hay un silencio que duele, que deja en evidencia una desazón inmensa. Solo se escuchan las palas arrastrando el suelo, las palabras de aliento y un poco más.
Sin embargo, no pierdo la esperanza de que vamos a volver a levantarnos", argumentó. "Hoy estamos en el suelo, mañana volveremos a estar de pie", sentenció la vecina, quien además aprovechó de agradecer "a los que han venido a dejar alimentos y otras ayudas. Sin embargo, rechazo al que viene a hacer turismo por la tragedia, el que viene a sacar fotos. Si no van a venir a ayudar, quédense en su casa, por favor". 590 viviendas destruidas arrojaba ayer el último balance del Gobierno en Ñuble y Biobío. Hay un silencio que duele, que deja en evidencia una desazón inmensa. Solo se escuchan las palas arrastrando el suelo, las palabras de aliento y un poco más". Margarita Venegas Autor: Cristian Aguayo Venegas cronica@estrellaconce.cl.
En medio del desolador panorama, vecinos relatan su quehacer diario y el temor persistente a nuevos focos que acaben con lo poco que queda en pie. "Hoy estamos en el suelo, pero volveremos a estar de pie", aseguran. 590 viviendas destruidas arrojaba ayer el último balance del Gobierno en Ñuble y Biobío. Hay un silencio que duele, que deja en evidencia una desazón inmensa. Solo se escuchan las palas arrastrando el suelo, las palabras de aliento y un poco más". Margarita Venegas VECINOS DE LIRQUÊN HAN DECIDIDO INSTALAR CARPAS PARA PASAR LA NOCHE DONDE ANTES ESTABAN SUS VIVIENDAS. RODRIGO FUICA/AGENCIA UNO LA LIMPIEZA DE ESCOMBROS OCUPA LOS DÍAS DE LOS AFECTADOS.