Autor: POR MARÍA TERESA CÁRDENAS MATURANA
De puño y letra
De puño y letra PAULO SLACHEVSKY Y SILVIA AGUILERA Llegan juntos al trabajo, pero entran por puertas distintas.
Paulo Slachevsky y Silvia Aguilera comparten el liderazgo de LOM, la editorial que fundaron en 1990 y que hoy tiene cerca de dos mil títulos publicados, en varias colecciones, y entre 60 y 80 novedades al año, incluidas doce a trece traducciones. En 1999 se instalaron en el número 23 del barrio Concha y Toro, al poniente de Santiago, declarado Monumento Histórico Nacional en 1989 y catalogado como Zona Típica. Es precisamente este resguardo patrimonial lo que les impide conectar por dentro esa primera casa a la que sumaron en 2017 y que hoy alberga también la librería. No es una incomodidad para ellos, al contrario, parecen disfrutar esa cercana lejanía. El café de la mañana lo toman en la oficina de Paulo, en el segundo piso del número 29, y más tarde se juntan a almorzar en el comedor de la editorial. Al frente tienen el deteriorado palacio Walker, al que ellos sueñan devolverle la vida, creando, entre otras cosas, un centro cultural. Lo compraron en 2012 y ya tienen hecho el estudio arquitectónico, pero restaurarlo supone una enorme inversión. En un día normal, si no tienen lanzamientos de libros u otros compromisos, alrededor de las siete de la tarde se van juntos a su casa. LOM es para Paulo y Silvia un proyecto de vida, inseparable de la historia que empezaron a construir hace más de cuatro décadas. “Nos conocimos el 83 y nos iniciamos como pareja el 84 recuerda Silvia. Terminamos de estudiar hacia el 90, yo Pedagogía en Historia y Paulo Periodismo. Hicimos una trayectoria de seis años entre la actividad estudiantil, la actividad como padres, porque fuimos padres de mellizas el 86, y la militancia en derechos humanos. Y si bien venía la apertura democrática, no nos veíamos mucho en lo que cada uno se había formado. Por otra parte, sentíamos un deber con la gente que había luchado por la democracia, y el libro era un instrumento posible de memoria y permanencia en el tiempo. Pero entonces no teníamos la idea de una editorial, los inicios de LOM eran más bien dejar la huella y hacer un camino”. Paulo reafirma: “Sí, partir de algo pequeño. Mi papá nos prestó el dinero y compramos una máquina de imprenta Multilith 1250 doble carta reacondicionada. Teníamos también un Macintosh. Como fotógrafo, yo venía con una pequeña experiencia. Partimos haciendo trabajos para terceros y sacando proyectos nuestros.
El primero fue un mapa del mundo invertido que marca el camino de lo que ha sido LOM históricamente, donde el sur está arriba y el norte abajo, para decir que hay otras maneras de mirar las cosas”. En 1991 nació su tercer hijo, y un año después crearon la primera colección, Mal de ojo, de fotografía.
El surgimiento de LOM está muy relacionado con el momento político que se vivía entonces. ¿Cómo han experimentado los cambios ocurridos en estos 35 años? Silvia: “No solo el escenario político ha cambiado, aunque a veces pareciera que no tanto, y por eso vemos los retrocesos. Ha cambiado la escena mundial, cultural, de relaciones, de comunicaciones, la revolución tecnológica y, por lo tanto, también el libro y el soporte material. Pero en relación a los contenidos sigue habiendo más o menos el mismo requerimiento. El libro como instrumento de memoria, de historia, de recuperación de una huella de la cual somos legatarios.
Yo creo que estamos en un ALLINIPALRAC momento difícil, en que los preceptos humanitarios, la humanidad como valor, pareciera que van perdiendo fuerza, y se empieza a naturalizar un discurso que va en contra de todo eso.
Es lo que vivimos, el genocidio en Gaza, la persecución a los migrantes, por lo tanto, se hace más evidente que hay que mantener esa bandera en alto y perseverar”. Paulo: “Comparto que vivimos momentos complejos y preocupantes. Somos una sociedad que ha aceptado poco la crítica, la mirada de los otros, y muy limitadamente ha hecho verdad el discurso del nunca más. Y con la fuerza de las redes sociales, en que todo pareciera videojuego, hay una incapacidad de sentir los dolores de nuestra historia y de nuestra humanidad.
Vivimos en un momento de peligroso retroceso, y nosotros pretendemos seguir reforzando que para construir futuro hay que hacerlo desde donde venimos, y para construir pensamiento crítico hay que entrar en profundidad en los temas y no solo desde la superficie”. En una publicación que conmemora estos 35 años, y donde se reúnen artículos de diferentes firmas, Pablo Ruiz-Tagle, decano de la Facultad de Derecho de la U. de Chile, destaca “el espíritu abierto” de la editorial, “al no exigir de quienes escriben en las obras de LOM un credo particular, una adhesión a un conjunto de ideas o dogmas, sino que una apertura generosa a las diversas formas en las cuales se puede reflexionar en forma crítica sobre nuestro país”. “Justamente el pensamiento crítico se desarrolla desde la diversidad de miradas y opinionesfundamenta Paulo.
Y desde el principio, si bien nos definimos de izquierda y el comité editorial, que se creó muy tempranamente y donde participan intelectuales, escritores, académicos diversos, es de un mundo de izquierda, nos pareció que era fundamental ser un espacio abierto a las diversas reflexiones. Yo creo que el catálogo de LOM claramente expresa eso, no solo en el ámbito de las ciencias sociales y las ciencias humanas, sino también en la literatura. La literatura es el espacio de la diversidad y uno no puede estar juzgando la obra por lo que puedan ser las opiniones de sus autores. Hemos tratado de ser un espacio muy abierto a generar reflexión, debate, creación, manteniendo nuestra herencia”. A la fecha, calcula Silvia, la editorial debe tener unas 20 a 25 colecciones, aunque no todas han perdurado.
“Al inicio pensábamos casi cada línea temática como una colección, pero después nos dimos cuenta de que eso no era acertado”, explica. ¿Cómo proyectaron la colección 18 de octubre, que surge del estallido social? Paulo: “La colección partió al calor de lo que se vivía.
Cuando veíamos todo lo que estaba dándose, esas enormes marchas, ese movimiento social, sacamos el primer libro, que es de Mario Garcés (Estallido social y una nueva Constitución para Chile), y nos planteamos que sería interesante desarrollarlo en una colección que pensara lo que estábamos viviendo y a la vez retroalimentara la construcción de futuro del país. Hoy día, como los libros perduran, permiten justamente dar una mirada que va más allá de los prejuicios y el eslogan de delictual. Cuando vivimos momentos así, históricos, de una enorme diversidad, riqueza y conflictividad ARELIUGA. S Y Y KSVEHCALS. PAZELITNEG ARELIUGA. S Y Y KSVEHCALS. PAZELITNEG también, hay que entenderlos y profundizar en ellos.
Son temas que a veces salen a la luz y otras quedan más ocultos, pero que siguen latentes, porque como sociedad no nos hemos hecho cargo de los dolores y tensiones que dieron origen a ese momento”. ¿Hay libros con una mirada crítica sobre el estallido en la colección? Silvia: “Esta colección parte un poco en la lógica de acompañar el proceso, de nutrir la reflexión. Pero también de recoger la expresividad que allí se hizo presente, hay poesía en un formato de lira, está la gráfica. Hay, sí, miradas críticas, y hay sobre todo preguntas. A la semana siguiente del 18 de octubre nos preguntamos en el comité editorial cómo podemos leer esto, hacia dónde se dirige. Tiene direccionalidad o no.
Por lo tanto, tampoco sabíamos qué perdurabilidad podía tener esa colección, porque estaba acompañando un proceso y tratando de interpretarlo”. Paulo: “Por supuesto, estamos pensando los temas que marcan la sociedad hoy día desde diversas perspectivas. Creemos que muchas veces la política se ha quedado en el corto plazo y ha transformado los discursos en los medios en una lógica del día a día. Si uno conduce un vehículo y mira justo adelante, termina chocando. Hay que mirar un poco más hacia el horizonte para poder conducir. Y creemos que los libros son un aporte en ello. Lamentablemente, el tema del libro se ha alejado un poco del mundo político”. Silvia: “O más bien los políticos se han alejado de los libros”. dice y contagia su risa. Paulo: “El tema de la cultura hoy día ha quedado relegado, incluso en los discursos progresistas, de izquierda, a un segundo lugar. Y si pensamos en los desafíos futuros de la sociedad, son desafíos culturales; ya lo decía muy bien el informe del PNUD en 2001.
Si requerimos pensarnos juntos, reconstruir sentido de comunidad, yo creo que el catálogo de LOM potencia eso”. Más allá de la edición de libros, también han impulsado la asociatividad, tanto en Chile como en el extranjero. “El movimiento de edición independiente surge del encuentro de cuatro editoriales: Era, en México; Trilce, de Uruguay; Txalaparca, del País Vasco, en España, y nosotros explica Silvia.
Hacia 1999 fuimos invitados por Luis Sepúlveda a un encuentro en Gijón y comenzamos a poner en discusión los temas de la concentración de la palabra, de la concentración editorial y, por lo tanto, la pérdida de diversidad. A partir de ahí surgen la Asociación de editores independientes acá y la alianza internacional de editoriales independientes.
Eso cambia, por cierto, durante los últimos diez años, en donde el concepto de edición independiente se transforma y empieza a ser un poco la editorial boutique, y se cuestiona independientes de qué, negando o silenciando el carácter político de lo que fue el inicio de la edición independiente”. Paulo cita a Pierre Bourdieu, quien señala que el campo cultural, y el editorial en particular, se desarrollan en una fuerte tensión entre la lógica comercial y la lógica cultural. “Nosotros claramente apostamos desde la lógica cultural. Vendemos los libros y buscamos que el proyecto sea sustentable, pero la razón de ser no está en el negocio. Siempre hemos definido LOM como un proyecto cultural y seguimos participando del movimiento de edición independiente, porque sentimos que es fundamental que siga desarrollándose con una conciencia de esa tensión. No da lo mismo por qué se edita; si hacemos libros no es solamente para una élite, sino para potenciar un espacio de creación y reflexión para toda la sociedad. Tenemos que pensar el tema más allá de una lógica de mercado, y por eso trabajamos tanto por una política nacional del libro y la lectura. El libro y la lectura están al centro del desarrollo social”, declara Paulo. “Y de la democracia”, aporta Silvia. A la hora de elegir el nombre de la editorial, acudieron a la memoria de los pueblos originarios del extremo sur. LOM significa sol en lengua yámana. Con ello también daban una señal. “A pesar de que no es el sol de Santiago ni de la zona central, menos el sol del Caribe, ese sol de sur alumbra, y sobre todo hace germinar”, dice Silvia. Y se explaya: “El norte y el sur es una convención. Estamos acostumbrados a mirar desde el sur hacia el norte, encuentra tu norte, pero por qué no encuentra tu sur. Desde que se instaló el norte arriba, el sur ha sido el segundo mundo, la periferia. Nosotros dijimos vamos a ir al sur del sur, y nos encontramos con estos primeros pueblos, que tenían una cosmovisión increíble, había una armonía en su convivencia con la naturaleza, entre ellos, etcétera. Con esto no estamos diciendo que no había tensiones, pero quisimos tomarnos desde allí precisamente porque era la exclusión de la exclusión, lo más invisibilizado. Nuestro logo es eso: la mirada de una mujer de uno de esos pueblos y que tiene las señas del duelo, porque fueron tratados indignamente, quedaron fuera de lo humano.
Era poner en valor toda la carga simbólica que esos pueblos y ese sol podían darnos”. Y Paulo puntualiza: “Desde las primeras publicaciones, en poesía, después en ciencias sociales y ciencias humanas, en fotografía, la presencia de estos pueblos ha sido constante. Y fuimos la editorial que abrió el espacio para que sus propios autores, nuevas generaciones que habían estudiado en las universidades, de diferentes disciplinas, pudieran dar cuenta de su mirada del mundo.
Hemos intentado ser coherentes con el nombre de la editorial a lo largo de esta trayectoria”. Ustedes también han abordado el conflicto de Gaza. ¿Cómo lo has vivido tú, Paulo, que eres de familia judía? ¿ Cómo lo han abordado en el comité editorial? “Bueno, siempre ha estado en mi formación, en las lecturas, en mis intereses lo que fue la historia de dolor y persecución al pueblo judío, a lo largo de la historia, pero particularmente su máxima expresión durante el nazismo.
Entonces, evidentemente me ha provocado indignación, dolor, vergüenza y pena ver cómo Israel lleva adelante prácticas de destrucción, de exterminio, de burla, de inhumanidad con el pueblo palestino como las que vivió a lo largo de la historia el pueblo judío. Por eso ha sido tan vehemente nuestra posición como editorial, y también en lo personal, de denunciar que esas prácticas son absolutamente inaceptables. Yo creo que en ese genocidio y en lo que está pasando ahí se está jugando nuestra humanidad toda, por eso es tan grave y tan importante alzarse contra ello y movilizarnos.
Desde el libro, que es nuestro espacio de participación e intervención, lo hemos tenido muy presente todo este tiempo”. Entre los hitos de estos 35 años señalan la publicación de “Los gemidos”, de Pablo de Rokha, en 1994; el superventas “Chile actual. Anatomía de un mito”, de Tomás Moulian, en 1997, y “La historia contemporánea de Chile”, de Salazar y Pinto. “Chile actual rompe la lógica del consenso y del miedo; tempranamente, se atreve a criticar y a pensar cómo se estaba haciendo la transición”, apunta Silvia. Y también se hace cargo de las críticas que han recibido. “Hubo un tiempo en que circularon rumores de que éramos financiados por una amplia gama de partidos políticos, lo que no nos causó sino risas. También, que somos demasiado rojos.
Bueno, si ser rojo es aspirar a un mundo mejor, pensar que es posible una convivencia en la justicia, la igualdad, que es lo que realmente puede darnos paz, sí, somos rojos, a mucha honra”, afirma. ¿Tienen libros pensados para este momento? “Hubo un tiempo en que circularon rumores de que éramos financiados por una amplia gama de partidos políticos, lo que no nos causó sino risas”, dicen. Autor: POR MARÍA TERESA CÁRDENAS MATURANA.
No ocultan su filiación de izquierda, pero desde que fundaron la editorial LOM se han propuesto darles espacio en ella a distintas miradas, opiniones y reflexiones, aportando de esa manera a la formación de un pensamiento crítico, afirman. Su proyecto cultural ya tiene 35 años de historia, algo menos que la familia que formaron juntos. Ambas dimensiones, en todo caso, resultan inseparables. “Hubo un tiempo en que circularon rumores de que éramos financiados por una amplia gama de partidos políticos, lo que no nos causó sino risas”, dicen. Hace más de 35 años que Paulo Slachevsky y Silvia Aguilera comparten el liderazgo de LOM, la editorial que fundaron al salir de la universidad. Y hace más de 40 años que son pareja. La pareja, en 1994. Y en la imagen de arriba, Silvia trabajando en Lom en 1992. “Mi papá nos prestó el dinero y compramos una máquina de imprenta Multilith 1250 doble carta reacondicionada”, recuerda Paulo.