15 Años desde el 27F: La noche más oscura
15 Años desde el 27F: La noche más oscura Opinióncuentran desaparecidas hasta hoy. En la región del Biobío, las pérdidas humanas y materiales fueron enormes, con afectaciones mayoresen los puertos de Talcahuano y Coronel y lascaletasde Dichato, Tirúa y Lota, entre otras. Escenario que también se repitió en parte del territorio insu lar de nuestro país. La lucha contra el mary su inclemenciaessuma: mente compleja y revisteretos altamente desafiantes para la ingeniería. Sin embargo, creo que ya es tiempo de dar un paso hacia adelanteen nuestrare lación con los tsunamis. Nuestra geografía ostenta másde 4000 km decosta, la que producto del explosivo aumento demográfico durante el último siglo está alojando unacada vez mayor población. Loanterior inevitablemente llevara a queel número de posibles afectados por un maremoto en los años venideros aumente.
Esta problemática nos obliga, como sociedad, a hacemos cargo de este reto, si no lo hacemos prontamente, los tristes números que dejó el tsunami de 2010 podrían llegar a ser opacados por una catástrofe sin precedentes. La ciencia hace años nos ha entregado las herramientas para conocerlas dinámicas asociadas a estos sucesos. El desarrollo de complejos modelos numéri-Hace casi 200 años Charles Darwin relataba de forma claralos efectos de un terremoto y tsunami en las costas de Chile central. Una historia que ya era conocida y recurrente para nuestros compa: triotas desde tiempos coloniales.
“En Concepción, cada fila de casas, cada mansión aislada, formaba un montón de ruinas bien distinto; en Talcahuano, al contrario, la ola que había seguido al terremoto y queinundó la ciudad no había dejado al re tirarse sino un confuso montón de ladrillos, tejas y vigas, y aquí y allá alguna pared aún en pie”, de cía el naturalista.
Esasícomo tras tantossiglos deaprendizaje hemos interiorizado de muy buena forma laconvivencia con los terremotos convirtiéndonos en un país pionero y referente en construcción antisísmica y en una sociedadadelantadaenel entendimiento de larelación natural entrelas personas y los temblores. Lo anteriorha derivado en una norma constructiva altamenterigu rosa, que muchasviviendassoportaran tan brutalembate de la naturaleza casi sin consecuencias. Sin embargo, esta realidad contrasta con los ca tastróficos efectos del posterior tsunami originado porel sismo del 27F.
La costa de la Región del Maule fue dramáticamente afectada, cientos de persoas perdieron la vida y otras tantas decenas se en-cos nos permite predecir de forma clara y precisa có xmo los distintos eventos podrían afectar a nuestras costase infraestructura. Mas, la planificación territo rial muchasveces parece desconoceresta realidad, obviarla y dejarse llevar porintereses cortoplacistas. En este sentido, pareciera ser que en nuestro país la opinión de los geo-cientistas es sistemáticamen te obviada en la planificación territorial.
Basta con retrotraerse un par de meses para encontrarse el ca: so delos edificios sobre las dunas de Concón, cons: truidos en un lugar que hace más de 20 años el Ser vicio de Geologia y Minería había indicado como inadecuado y riesgoso, o con los reiterados desliza mientos producto de la mala planificación de talu desen la ruta 156, los cuales aislaron y pusieron en peligro la vida de cientos de personas durante los derrumbes de los últimos temporales, por nombrar un par. ¿Cómo es posible que, en el país más sísmi co, con la costa más larga y con más volcanes acti vosdel mundo no sea obligatoria la firma de un Geólogo para la realización de obras civiles? Diceelsaber popular quecada chilena y chileno vi: ve por lo menos un “Gran Terremoto" (1835; 1877; 1906; 1928; 1939; 1960; 1985; 2010), es más, hace un tiempo, Sergio Barrientos, director del Centro Sismo lógico Nacional, hacia un simple cálculo estadísticoen base al registro histórico de eventos telúricos en nuestro país “En Chile esesperable un sismo de mag 8 Mw cada 12 años”. nitud superior a Pronto se cumplirán 15 años de esa oscura noChe de verano en que cientos de compatriotas perdieron la vida.
No nos expongamos otra vez a lo mismo, mejor aún, tomemos la oportunidad de ser en el futuro, un referente en la mitigación de los efectos de tsunamis, y así quizás seamos capa: ces de ayudar a salvar miles de vidas, no solo en nuestra tierra sino en todo el mundo. Los avances tecnológicos sesuceden en forma vertiginosa, per mitiendo que la ciencia tenga cada vez un mayor impacto. Sin embargo, si como sociedad no adoptamos este camino, estamos condenados a revivir los horrores del pasado. La mano de obra en Chile es altamente calificada, démosle entonces la oportunidad de mejorar nuestras vidas. Por siempre, ¡Ciencia para Chile! PABLO ROSSEL ESTRADA Investigador y académico de po Universidad Andrés Bello. Opinión