Gobierno fijó posición condenando intervención militar de EE.UU en Venezuela
Gobierno fijó posición condenando intervención militar de EE.
UU en Venezuela El Presidente de la República, Gabriel Boric Font, encabezó una reunión en el Palacio de La Moneda junto al ministro del Interior, Álvaro Elizalde; el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren; la ministra Secretaria General de Gobierno, Camila Vallejo; y el ministro (s) de Defensa Nacional, Ricardo Montero, a raíz de los hechos ocurridos durante la madrugada del sábado en Venezuela. Y emitió una declaración de prensa: "Como gobierno de Chile manifestamos nuestra máxima preocupación y enérgica condena frente a las acciones militares que Estados Unidos ha estado desarrollando en Venezuela.
Y, en particular, ante el anuncio de que un Estado extranjero pretende ejercer un control directo sobre el territorio venezolano, administrar el país y, eventualmente, como señaló su presidente, continuar operaciones militares hasta imponer una transición política. Esto sienta un precedente extremadamente peligroso para la estabilidad regional y global.
Chile reafirma que el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia, y que constituye además un pilar esencial del derecho internacional. La soberanía no es una formalidad, es la garantía esencial que protege a los países de las voluntades externas de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte. Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro.
Asimismo, la amenaza de control externo unilateral de sus recursos naturales o recursos estratégicos constituye una grave violación al principio de integridad territorial, y pone en riesgo la seguridad, la soberanía y la estabilidad de todos los estados de la región.
Si pueden hacerlo allá, ¿por qué no podrían hacerlo en el futuro en otra parte? Este hecho se inscribe en un contexto geopolítico alarmante, en el que la fuerza comienza a reemplazar crecientemente las reglas como mecanismo para resolver los conflictos internacionales. Normalizar esta lógica erosiona el sistema multilateral, debilita la democracia a escala global y expone a todos los países, especialmente a los de menos poder relativo, a decisiones unilaterales impuestas por la fuerza militar"..