Columnas de Opinión: pregunta recurrente en el día de hoy, cuando parece que la inteligencia artificial sustituirá a quienes hoy piensan, actúan y llevan a cabo las actuaciones en un contexto de políticas públicas y de gestión privada; cuando parece que la tecnología será la gran clave para enfrenta
Columnas de Opinión: pregunta recurrente en el día de hoy, cuando parece que la inteligencia artificial sustituirá a quienes hoy piensan, actúan y llevan a cabo las actuaciones en un contexto de políticas públicas y de gestión privada; cuando parece que la tecnología será la gran clave para enfrentar los desafíos futuros; cuando se verifica un deterioro de la confianza en las instituciones públicas y privadas; cuando las diversas corrientes de opinión política parecen enfrentarse cada vez desde espectros más diversos.
Entonces, ¿cuál es el rol de las universidades en este escenario? Las universidades públicas poseen un rol histórico que tiene que ver con la formación de profesionales en valores de democracia, tolerancia y ética en su A "Las Universidades no están pensando el país" Dr.
Roberto Pizarro Tapia Profesor Titular de las Universidades de Chile y de Talca. 1 momento de la historia actual y particularmente el de Chile, ¿cuál es el rol de las universidades del Estado? Esta es una desempeño, debiendo asegurar un acceso equitativo a la educación superior; pero también poseen el rol de ser el ente pensante del Estado, es decir, bajo sus edificios y aulas existen capacidades e inteligencias que deben ponerse al servicio de las comunidades y deben ser el faro que guía al Estado y por ende a sus territorios. A eso se suma cuidar y acrecentar los valores culturales y patrimoniales que son propios de todos los chilenos y chilenas, y todo lo anterior en un marco de respeto y amplia tolerancia. Creo que esas razones son la causa principal de por qué existen y deben existir las universidades del Estado.
Frente a lo expuesto, surge la pregunta de si la universidad y particularmente las del Estado están ejerciendo estos roles y pensando ese futuro que se avizora muy problemático y con altos niveles de desconfianzas entre personas e instituciones. Las universidades no están pensando el país. Y eso se da por varias razones.
Creo que las medulares son que están abocadas a la búsqueda de recursos financieros para sobrevivir; a esquemas de individualismo que trastocan el leitmotiv universitario imposibilitando visiones macro frente a problemas de amplio espectro; y a una alta especialización disciplinaria, que inhibe o al menos no promueve procesos inter y transdisciplinarios. Para pensar el país se requieren libertades y recursos que favorezcan el pensamiento crítico y la posibilidad de concretar actuaciones de largo plazo. A pesar de todo lo dicho, las universidades del Estado aportan visiones y soluciones a problemas de variada índole y siguen formando profesionales en un contexto valórico. Por eso, cuando me refiero a pensar el país, es justamente frente a esos nuevos escenarios relativos a la inteligencia artificial, a las desconfianzas en las instituciones y a los desafíos tecnológicos, entre otros.
Y si se les da a las universidades la capacidad para pensar el país y sus territorios, y se les pide este esfuerzo, estoy seguro de que esas capacidades existentes podrán aportar al uso eficiente de las nuevas tecnologías, a generar una educación con mayores oportunidades para el país, y a descubrir de mejor manera el uso eficiente de los territorios para un desarrollo sostenible de Chile, transformando los desafíos en oportunidades para los chilenos y chilenas que son sus reales mandantes.
Si usamos la inteligencia académica instalada en nuestras universidades y le damos la posibilidad de pensar el país, además de escuchar y asumir sus propuestas, podríamos transitar con mayor propiedad en estos nuevos escenarios tecnológicos y enfrentar de mejor forma los desafíos del futuro, porque en la universidad debemos y podemos cultivar un activo muy valioso, cual es la confianza en la ciencia y principalmente en las personas..