Inhibidores
Señor Director: La implementación de inhibidores de señal o “jammers” en los centros penitenciarios fue concebida para frenar la delincuencia que se daba tras las rejas.
Sin embargo, recientes reportes revelan problemas técnicos y operativos que comprometen su eficacia, como la potencia inadecuada de emisión, la falta de calibración acorde a la infraestructura de cada penal y la insuficiente supervisión del espectro de frecuencias.
Además, el escaso mantenimiento y la ausencia de personal capacitado impiden detectar y corregir desperfectos a tiempo, Un factor crítico es la existencia de dispositivos similares a los sistemas usados en drones tácticos, capaces de anular los inhibidores. Resulta vital realizar un diagnóstico exhaustivo de la infraestructura penitenciaria antes de cada instalación, ajustando el despliegue a la realidad de cada cárcel. Un protocolo de mantención continua, con auditorías tecnológicas y actualizaciones de software y hardware, también contribuiría a un mejor desempeño, considerando la rápida evolución de las telecomunicaciones. Finalmente, es fundamental capacitar a Gendarmería y a los operadores externos para permitir detectar fallas y reforzar la respuesta ante nuevas amenazas. Gonzalo Álvarez Abogado y académico U. Central