Relatos de un espía cubano en Chile
Agentes infiltrados en los principales gobiernos de Latinoamérica... incluso en la ONU. Armas ingresadas clandestinamente y enterradas para apoyar actividades subversivas. Comunicaciones de radio con informes semanales. Intento de derrocar a otros gobiernos a través de la guerrilla.
Aunque parezca la sinopsis de la última película de espías estrenada en cines, esto está lejos de ser ciencia ficción... es lo que ha hecho Cuba en los últimos 60 años, según testifica Enrique García, exagente de la inteligencia castrista, quien hoy reside en Miami. Once años estuvo García trabajando para la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana, después de ser reclutado en 1975 en Perú y que se le diera una identidad falsa... Walter Díaz. Con ese nombre recopiló información y fue un agente clave en varios países de Latinoamérica como Uruguay, Bolivia, Paraguay y Chile. En 1989, mientras trabajaba en Ecuador, decidió desertar y empezó a colaborar con la CIA, hasta que huyó a Estados Unidos.
Hoy cuenta que sabe por experiencia la gran capacidad que ha tenido Cuba para extender sus redes por toda Latinoamérica y así cumplir con los objetivos propuestos en su política exterior. "La intromisión de Cuba en el mundo ha sido peor que la de ningún país. Si un país pobre y que se estaba muriendo de hambre logró hacer eso fue gracias a los planes hegemónicos de Fidel Castro", asegura. Según cuenta, la inteligencia cubana tiene principalmente dos actividades: la recopilación de información y la actividad subversiva. Con ella, afirma el exagente, se busca "desestabilizar los sistemas democráticos y que los aliados lleguen al poder". Una experiencia a la que Chile no ha sido ajeno.
LAS REDES TEJIDAS A TRAVÉS DEL MIR "Durante la UP, Cuba influyó en todos los partidos de izquierda", afirma García, quien es enfático en asegurar que su país fue uno de los mayores responsables del quiebre democrático ocurrido en 1973. Pero los planes venían gestándose desde años antes... en la década del 60 hacer eco de su mensaje. García asegura que tenían periodistas trabajando para ellos como Augusto "Perro" Olivares, quien fue asesor de Allende y director de prensa de TVN durante la UP. Y aunque el 11 de septiembre la predicción de Castro se cumplió y el gobierno de la UP cayó, los cubanos mantuvieron sus redes en Chile. UNA INFLUENCIA AÚN PRESENTE "Después del Golpe, la inteligencia se dedicó a reconstruir la estructura secreta de espionaje para contar con más información sobre el gobierno militar y sus planes", explica García.
No solo eso, también financiaron y dirigieron el movimiento subversivo contra el gobierno militar a través del MIR primero y luego mediante el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Según cuenta el exagente, en esos años se ingresaron numerosas armas a Chile y aunque en la operación Carrizal Bajo se descubrieron muchas de ellas, hubo una importante cantidad de las que las autoridades nunca tuvieron conocimiento. Incluso, de acuerdo a su testimonio, las usadas en el atentado contra Pinochet en 1986 habrían venido también de Cuba.
García, quien ese entonces trabajaba en Bolivia, explica que habían sido enterradas en la periferia de La Paz por agentes cubanos y hasta allí llegaron integrantes del FPMR a buscarlas un año antes del intento de magnicidio. Y aunque pasaron los años y la democracia retornó, Cuba nunca cesó en su intento de influir en el sistema chileno.
Tanto así que para el exagente el estallido de 2019 tuvo su origen en La Habana. "Los medios y la organización empleada en el estallido, y sumado que al mismo tiempo ocurrieron hechos similares en Colombia y Perú, permiten señalar que no pudo ser casual. Como se dice, si camina como pato y hace ¡ cuac! ¡cuac! es pato", asevera. Es todo parte del testimonio de un agente que vivió dentro del complejo entramado de inteligencia cubano que hoy sigue presente en toda Latinoamérica... incluyendo a Chile.
Relatos de un espía cubano en Chile fue la inteligencia cubana la que ayudó a crear el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Y aunque dice que Castro miró con buenos ojos la victoria de Allende, el líder cubano estaba convencido de que el camino democrático "no era suficiente". Creía que era necesario profundizar el proceso para convertirlo en una "revolución socialista permanente" y creía que eso solo se podría lograr a través de las armas. Sin embargo, los cubanos se encontraron con una dificultad: formalmente, el Partido Comunista chileno --el que hubiera sido el interlocutor más lógico para muchos--se había distanciado de la vía armada. Para García la explicación de esto no radica tanto en que los comunistas no creyesen en la necesidad de tomar ese camino, sino en que sus órdenes eran otras.
En esa época el PC respondía a las directrices de la Unión Soviética y, de acuerdo al exagente cubano, el país europeo no podía posicionarse por la vía armada, ya que necesitaba "guardar las apariencias" frente a Estados Unidos. A pesar de ello, García cuenta que desde Moscú dejaron al régimen cubano tomar su propio camino sin poner mayores trabas. Fue así como el MIR se convirtió en el brazo cubano en Chile. "Luis Corvalán terminó exiliado en Moscú, ¿la dirigencia del MIR a dónde fue a parar? A La Habana. Esto te da cuenta de los matices", explica García.
EL QUIEBRE ENTRE ALLENDE Y CASTRO En ese contexto es que Cuba empezó a enviar clandestinamente armamento a Chile, mientras, por el lado político, trataban de convencer a Allende que impulsase la creación de "milicias populares". Pero la historia es conocida: en medio de su ambigüedad, el mandatario chileno se fue alejando de los cubanos. "Castro al no tener resultados se molestó muchísimo. A tal punto de que años después se referiría a Allende como un cobarde. Para Fidel, el expresidente había traicionado sus planes en Chile", relata García.
El quiebre de la relación entre ambos habría llegado a tal punto que, según documentos a los que tuvo acceso García, aunque la inteligencia cubana previó que ocurriría un Golpe, ya habían tomado una decisión... no ayudar a Allende. Según cuenta, en la embajada de Cuba había armas y 60 efectivos de las tropas especiales preparados en caso de que necesitaran entrar en acción.
Sin embargo, un mes antes del Golpe, Fidel Castro habría enviado una carta de puño y letra al embajador en Chile Mario García Incháustegui, en la que lo autorizaba a negarle la ayuda a Allende si este "en un momento de desesperación se la solicitaba". Entre los agentes cubanos radicados en el país por esos años estaban Manuel Martínez Galán como jefe de Inteligencia y Luis Fernández Oña, encargado del Centro de Liberación Nacional, quien se casaría con Beatriz Allende, la hija del presidente, lo que fue una excepción a la regla que impedía a los funcionarios del régimen casarse con extranjeros. No solo eso, las redes cubanas también llegaron a los medios chilenos para El agente de la inteligencia cubana, Enrique García, desertó en 1989 y huyó a Estados Unidos. ARCHIVO PERSONAL El agente de la inteligencia cubana, Enrique García, desertó en 1989 y huyó a Estados Unidos. ARCHIVO PERSONAL Relatos de un espía cubano en Chile.