Columnas de Opinión: El dilema geopolítico del gobierno de Kast
Columnas de Opinión: El dilema geopolítico del gobierno de Kast Jorge Astudillo Investigador y académico de Derecho UNAB La disputa entre el presidente en ejercicio, Gabriel Boric, y el presidente electo, José Antonio Kast, por el llamado "cable chino" produjo un hecho inédito en la política chilena reciente: el quiebre del proceso de transición presidencial. Sin embargo, más allá del conflicto político inmediato, el episodio revela algo más complejo para el futuro gobierno: la aparición de un dilema geopolítico que Chile deberá asumir. El proyecto consiste en un cable submarino de fibra óptica impulsado por la empresa China Mobile International para conectar Asia con la costa chilena. En términos técnicos, se trata de infraestructura digital destinada a transportar grandes volúmenes de datos entre ambos continentes. Pero en el contexto actual de competencia estratégica entre Estados Unidos y China, estas iniciativas están lejos de ser neutrales. Los cables submarinos forman parte de la infraestructura crítica que sostiene el tráfico global de información y, por lo mismo, se han integrado a la competencia tecnológica entre ambas potencias. Por ello, proyectos de conectividad digital ya no se evalúan únicamente desde criterios económicos o técnicos, sino también desde consideraciones de seguridad estratégica y alineamiento internacional. La controversia política interna se originó en una disputa sobre si el presidente electo fue o no informado oportunamente del proyecto durante el proceso de transición. Mientras el gobierno de Boric sostiene que el tema fue comunicado previamente, el equipo de Kast afirma que los antecedentes entregados fueron incompletos. El desacuerdo terminó con la suspensión de las reuniones de transición. Sin embargo, centrarse únicamente en esa controversia corre el riesgo de perder de vista el problema de fondo. El mayor desafío es que las decisiones tecnológicas y de infraestructura de países como Chile están cada vez más condicionadas por presiones geopolíticas externas. Durante décadas, la política exterior chilena se caracterizó por un equilibrio relativamente pragmático entre sus socios internacionales. China se consolidó como uno de los principales destinos de las exportaciones chilenas, mientras Estados Unidos mantuvo un papel central como aliado político y de seguridad. Ese equilibrio fue posible en un contexto internacional con menor rivalidad estratégica. Hoy ese escenario ha cambiado. La competencia entre Estados Unidos y China se ha extendido hacia la tecnología, las telecomunicaciones y la infraestructura digital. En ese nuevo contexto, el proyecto del cable con China coloca a Chile en el centro de un dilema que inevitablemente tendrá consecuencias diplomáticas, cualquiera sea la decisión. Por lo mismo, el episodio del "cable chino" puede entenderse como la primera gran prueba geopolítica del futuro gobierno de Kast. No se trata solo de un proyecto tecnológico o comercial, sino de una señal sobre cómo Chile buscará posicionarse en un sistema internacional cada vez más tensionado.. Opinión