Autor: Erika Rojas Salazar erika.rojas@estrellavalpo.cl
"Para hacer una película hay que estar preparado, pues marca tú carrera"
"Para hacer una película hay que estar preparado, pues marca tú carrera" a semana pasada el mundo del séptimo arte se concentró en el Festival Internacional de Cine de Lebu (CINELEBU). En la categoría Ficción Regional, el preL mio principal fue para Herencia, dirigida por Cristóbal Miranda, pero el Premio Jurado Juvenil UNIACC fue otorgado al cortometraje "La luna que amamos tanto como a un hermano" del cineasta viñamarino Iñaki Velásquez, quien atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera. A su corta edad, el realizador confiesa que ha hecho cerca de 11 cortos y como 30 videoclips. "El 2024 y 2025 hacíamos uno cada dos semanas o cada tres semanas.
Me gusta harto el videoclip, pero siempre me ha gustado más el cine". Pese a que había expectativas de ganar en Lebu, especialmente porque el certamen da la posibilidad al ganador de ser presentado al jurado de los Premios Oscar y Goya, Iñaki no se desespera y sabe que hay más oportunidades por llegar como nominadoa los premios de la Academia. -Para quienes no te conocen, ¿podrías contarnos de qué parte de Viña eres y cómo comenzó tú gusto por el cine? Soy de Reñaca, estudié en el Colegio Mackay y Cine en la Universidad del Desarrollo en Santiago.
Sobre mis inicios, en mi familia no hay nadie relacionado al mundo del entretenimiento ni nada, pero ¿ sabes lo que pasó?, intuitivamente yo cuando era chico era coleccionista de figuritas de Pokémon y de dinosaurios, y empecé con una cámara a hacer stop motion. Tenía como siete u ocho años. Les tomaba fotos a las figuritas e iba moviéndolas. Ese fue el primer vestigio de que me gustaba grabar una historia y mostrarla.
Eso siguió evolucionando y andaba grabando los viajes familiares, les pedía a mis tías que actuaran en una obra de teatro (. .. ) y así empecé a tener ese olfato de que me gustaba el cine.
Afortunadamente mi mamá siempre nos fomentó lo que es el arte y también en el colegio porque teníamos un ramo que se llamaba Artes Superiores donde estudiábamos movimientos artísticos, culturales, etc. .. y a mí me permitieron enfocarme en cine. En resumen, siempre supe que iba a ser cineasta. -Pero aún no haces tú primera película o largometraje. Te has dedicado a los cortos y videoclips. No, no he querido hacer largometrajes.
Tuve la oportunidad de hacer mi proyecto de grado en la universidad, pero no he querido, ni siquiera lo he postulado porque realmente siento que para hacer la primera película hay que estar preparado, hay que tener experiencia, porque la primera película te marca mucho. O sea, si queda mala, siento que tú carrera parte muy mal. Además me encanta el formato de cortometraje. Yo desde siempre y hasta el día de hoy consumo mucho corto. Me gusta ver cortometrajes, porque siento que son historias que no requieren estar una hora y media y te permiten ver la vivencia de otro, de otra realidad, de otro país. Me encanta el formato.
Entonces, yo creo que incluso después de que haga mi primera película, yo voy a seguir haciendo cortometrajes. -¿ Y de qué trata el corto que competia en Lebu: "La luna que amamos tanto como a un hermano"? "La luna que amamos como a un hermano" es protagonizada por Florencia Berner, Woosuk Han y Daniel Antivilo. Está inspirado en un caso real ocurrido en Viña del Mar en 2018: la desaparición de dos estudiantes extranjeros. Lo vi en El Mercurio de Valparaíso y nunca más se supo del caso, no hubo resolución y me quedó dando vueltas. En el corto una joven secuestrada intenta pedir ayuda utilizando inteligencia artificial. Le dijimos a la actriz que no flaqueara nunca, di que estás secuestrada y pregúntale qué puede hacer por ti'. Le preguntamos si podía llamar a Carabineros o rastrear el celular. Y la respuesta es que todavía no puede ayudarte realmente en una emergencia. El corto fue grabado en la región el año pasado, también aborda la xenofobia e integra diálogos en tres idiomas y un personaje coreano interpretado por Woosuk Han.
Pese a las dificultades, "La luna que amamos como a un hermano" ya suma pasos por festivales internacionales como Beverly Hills, Dallas y Curta Cinema, en Brasil, donde fue finalista. "Fue un shock", reconoce Iñaki, pues participaron frente a superproducciones de otros países y quedar seleccionados fue una grata sorpresa. -¿ Cómo se financian tus producciones? Todo ha sido autogestionado. No hemos ganado todavía ningún fondo de producción estatal y la gente jura que sí.
De hecho cuando nos llega hatenos comentan : "miren la porquería que hacen con fondos estatales y la cuestión". Yo les respondo: oye perdón, pero no nos hemos ganado ni uno". En el momento que lo hagamos vamos a estar felices, pero todavía no. Es que yo no tenía hecha mi productora, entonces tampoco podía postular, porque te pedían tener una antigüedad de dos años y yo recién ahora en abril se cumplieron esos dos desde que fundé Prismático.
Si las producciones que he hecho se ven caras es porque le ponemos mucho amor y quienes trabajan con nosotros muchas veces lo hacen de manera simbólica o porque les encanta. -Eso te iba a preguntar, ¿cómo lo haces para contar con actrices como Katty Kowalezco o Tamara Acosta o el caso de Florencia Berner, si no hay mucho presupuesto. .. Te lo digo directo y claro, muchos de ellos y otros más, han trabajado con nosotros desde la base de creer en el proyecto y cobrar un simbólico. ¿ Y por qué? Porque me di cuenta que los actores, sobre todo cuando están en proyectos televisivos, no logran desarrollar mucho los personajes y en general los actores quieren hacer cine, quieren hacer proyectos que los puedan llevar a festivales donde puedan interactuar con audiencias internacionales y también es justo decirlo, creen en nosotros y uestro trabajo. @ El corto está inspirado en un caso real ocurrido en Viña del Mar en 2018: la desaparición de dos estudiantes extranjeros. La noticia la vi en El Mercurio de Valparaíso y me quedó dando vueltas. Autor: Erika Rojas Salazar erika.rojas@estrellavalpo.cl. IÑAKI VELÁSQUEZ, CINEASTA VIÑAMARINO: El corto está inspirado en un caso real ocurrido en Viña del Mar en 2018: la desaparición de dos estudiantes extranjeros. La noticia la vi en El Mercurio de Valparaíso y me quedó dando vueltas.