Autor: Álvaro González Sanzana,
Columnas de Opinión: El rol de los colegios en la actualidad
Columnas de Opinión: El rol de los colegios en la actualidad Rector The British School L a vuelta a clases se respira. Niños, niñas, padres y madres entran en "modo colegio", el que los acompañará hasta el mes de diciembre.
Y más allá de las consabidas, pero siempre necesarias recomendaciones de inicios de año para una buena adaptación de los estudiantes al colegio, es bueno interrogarse sobre el verdadero rol de un colegio, que le otorga sentido y fundamento a su existencia hoy en día, en un momento histórico de cambios acelerados. Para responder a esta pregunta hay que considerar dos aspectos. El primero, es que las condiciones estructurales en las que se desempeña la labor docente hoy ha cambiado. Nos encontramos en un entorno mundial volátil, incierto, complejo y ambiguo, en el que, paradójicamente, a pesar de contar con más información que nunca en la historia de la humanidad, tenemos muy pocas certezas. A eso hay que sumarle que el profesor hoy ya no es la fuente única e indiscutible de conocimiento, lo cual, sumado a una creciente judicialización de las relaciones interpersonales, ha mermado su autoridad. El segundo aspecto relevante dice relación con que los niños, niñas y adolescentes no son, hoy en día, los mismos que hace 10,20 o 30 años atrás.
En efecto, nuestros niños han pasado de una infancia basada principalmente en el juego y el contacto humano, a una infancia mediada fuertemente por los dispositivos electrónicos, en la que los teléfonos inteligentes, las redes sociales y sus algoritmos diseñados para generar adicción, han tenido efectos profundos en el desarrollo social y emocional de los niños y jóvenes.
Algunos de estos efectos más patentes dicen relación con la baja capacidad de atención y concentración, debido al exceso de notificaciones permanentes; la adicción a estímulos digitales en base a recompensas; la comparación constante entre los jóvenes; una imagen distorsionada de la realidad debido a la inundación en las redes de imágenes perfectas alejadas de la realidad, y muchas veces, escasez de experiencias reales de contacto humano y de juego físico. En ese contexto, el rol histórico profundo de los colegios se transforma. Un colegio debe llevar a sus estudiantes a la frontera del conocimiento y ampliar para ellos el horizonte de los posibles, siempre. Es parte fundamental de su esencia y de su misión.
Sin embargo, para lograrlo, hoy más que nunca, un colegio debe partir por recordar que tiene que ser un espacio de experiencia humana real, donde los estudiantes puedan tener diálogos auténticos sin mediación tecnológica, donde puedan concentrarse por periodos largos y entrenar la atención profunda, donde puedan equivocarse una y otra vez sin temor, donde puedan entrar en conflicto con otros seres humanos y aprender a resolverlos pacíficamente mirando al otro a la cara, donde puedan vivenciar lo que significa pertenecer a una comunidad real, en la que se comparte una historia, una identidad, principios y desafíos comunes, buscando alcanzar metas individuales, pero siempre en colaboración con los demás. Ese es el primer desafío. Autor: Álvaro González Sanzana,.