Columnas de Opinión: La solidez institucional de Chile
Columnas de Opinión: La solidez institucional de Chile Durante más de tres décadas, Chile construyó un activo silencioso, decisivo y muy valorado a nivel mundial: una incuestionable credibilidad institucional.
No fue casualidad, sino el resultado de aplicar reglas claras y estables, respeto a los contratos, autonomía técnica de sus organismos y una cultura política que, con tensiones propias de toda democracia, entendió que la estabilidad es condición para el desarrollo. Esa solidez institucional ha sido puesta a prueba en algunos momentos críticos. Por ejemplo, durante el estallido social de 2019, que tensionó al máximo el sistema político y social. Posteriormente, el país atravesó dos procesos constitucionales intensos, polarizados y de alta incertidumbre. Sin embargo, las instituciones siguieron funcionando. Hubo elecciones, deliberación democrática y, finalmente, fue la ciudadanía quien ratificó el marco institucional vigente. Ese tránsito, complejo y a veces áspero, confirmó que Chile posee una arquitectura jurídica capaz de absorber shocks sin colapsar. Hoy el desafío es distinto. No se trata de resistir una crisis política, sino de recuperar dinamismo económico. Y ahí la credibilidad vuelve a ser central. Las señales en materia ambiental, la creciente complejidad de la permisología y la falta de incentivos claros a la inversión han generado incertidumbre. La protección ambiental es una conquista irrenunciable, pero debe ejercerse con criterios técnicos, plazos razonables y certeza jurídica. Lo mismo ocurre con los permisos: no se trata de debilitarlos, sino de hacerlos predecibles, coordinados y proporcionales.
La inversión no responde solo a discursos, sino a un clima de confianza en que las reglas no cambiarán arbitrariamente, en que las autoridades actuarán dentro de sus competencias y en que las controversias se resolverán institucionalmente. Recuperar tasas de inversión robustas exige enviar señales coherentes y sostenidas en el tiempo. Chile ya demostró que sus instituciones funcionan, incluso bajo presión extrema. Precisamente por eso, en una etapa que requiere crecimiento y estabilidad, debemos permitir que la institucionalidad opere sin presiones externas indebidas y con respeto a los roles constitucionales que la ciudadanía ha ratificado. Porque en un país donde las reglas funcionan, el mayor acto de responsabilidad es dejar que lo hagan.
La inversión no responde solo a discursos, sino a un clima de confianza". Leopoldo Bailac A., presidente de la Asociación de Industriales de Iquique y el Tamarugal (All). COMENTARIOS La inversión no responde solo a discursos, sino a un clima de confianza". Leopoldo Bailac A., presidente de la Asociación de Industriales de Iquique y el Tamarugal (All)