CARTAS: CARTAS
CARTAS: CARTAS Día del Agua Día del Agua Señora Directora: El Informe sobre el Índice de Desperdicio de Alimentos 2024, publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en marzo del año pasado, reveló que sólo durante 2022 se generaron 1.050 millones de toneladas de desperdicios alimentarios en el mundo (en Chile, en tanto, se estima que cada año se pierden 5,2 millones de toneladas), en un escenario donde un tercio de la población mundial vive en inseguridad alimentaria.
Esta es una cifra reprobable, sobre todo si consideramos que según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cerca del 70% del consumo mundial de agua dulce se produce dentro de la industria alimentaria, lo que implica que al botar comida, también estamos desperdiciando agua; de hecho, más de 250 miles de millones de metros cúbicos de este recurso.
Cuando entendemos que más de 2.000 millones de personas viven en países que sufren escasez hídrica (de acuerdo a la ONU) y que cada vez más territorios se enfrentan a esta realidad debido a la crisis climática, esta pérdida de agua resulta aberrante. Afortunadamente, tanto los Estados y las empresas como la sociedad en su conjunto estamos trabajando arduamente para generar soluciones que nos permitan prevenir y, eventualmente, eliminar el desperdicio de alimentos. Es hora de que todos redoblemos esfuerzos y aunemos voluntades para poder generar los cambios que nuestro planeta requiere. Una sociedad sin desperdicio de alimentos es posible si todos nos comprometemos a ello. nos comprometemos a ello.
Elena López, cofundadora y COO de Cheaf Cheaf Día del Agua II Día del Agua II Señora Directora: El 22 de marzo conmemoramos el Día Mundial del Agua, una fecha que debería recordarnos que el agua no es infinita y su escasez ya está definiendo nuestro futuro. En Chile, uno de los países más afectados por la crisis hídrica en América Latina, seguimos enfrentando sequías, sobreexplotación de cuencas y una gestión que no garantiza el acceso equitativo al agua.
Según datos de la Dirección General de Aguas (DGA), más del 50% de las comunas han sido declaradas en emergencia por déficit hídrico, mientras la sobreexplotación de acuíferos y la falta de inversión en infraestructura sostenible siguen sin resolverse. La paradoja es evidente: un país con vastas reservas de agua dulce en sus glaciares ve cómo comunidades dependen de camiones aljibe para sobrevivir. El problema no es solo ambiental, sino también social y económico. En sectores rurales, la falta de agua potable afecta especialmente a mujeres y niñas, una de las mayores desigualdades del siglo XXI según la ONU. En el ámbito productivo, impacta la agricultura, la seguridad alimentaria y la estabilidad de miles de familias. No podemos seguir viendo el agua como un recurso ilimitado. Urge una mejor gobernanza, inversión en eficiencia hídrica y un enfoque regenerativo que equilibre desarrollo y conservación, dejando atrás la lógica extractivista sin conciencia. Chile tiene la oportunidad de liderar un cambio estructural en la forma en que cuidamos nuestro recurso más vital. Pero para ello, la acción debe ser hoy y no cuando el agua sea un lujo inalcanzable. un lujo inalcanzable. Catalina Droguett Eco periodista.