Autor: Por_ Nicolás Poblete Pardo Ilustración. José Moller (2syka_5219
La Seda de Mieko Kawakami
La Seda de Mieko Kawakami Por_ Nicolás Poblete Pardo llustración_ José Moller @syka_5219 rme a la vez que suave es la narrativa de esta autora japonesa. japonesa. Sus paradigmáticos personajes femeninos encarnan una profundidad muy especial.
Una resistencia silenciosa, sutil y feroz por partes iguales: eso es lo que propone la lectura de las novelas de la narradora originaria originaria de Osaka, que ya cuenta con tres traducciones al castellano: la reciente «Los amantes de la noche», «Hea ven», además de «Pechos y huevos». En todas ellas, la autora consigue formar personajes femeninos radicales que no se manifiestan con disfraces disfraces chillones ni con eslóganes reivindicativos. Más bien, sus discretas existencias proponen a un sujeto otro, que se ve como un paradigma que plantea debates urgentes para nuestra realidad contemporánea. La Belleza y el Arte como salvación acompañan a sus heroínas. LA LUZ QUE NO PODEMOS VER La reciente «Los amantes de la noche» es protagonizada por Fuyuko, una correctora editorial de 34 años. Al comenzar la novela, la vemos independizarse laboralmente para seguir un camino más incierto como freelance.
“Decir que lo hice porque estaba cansada de las relaciones personales en el trabajo puede sonar algo estúpido, pero creo que, en definitiva, fue por eso”. Fuyuko ha sido elegida por Hijiri quien, en calidad de jefa, le advierte sobre ciertas mujeres en el trabajo, trabajo, “malos bichos... que se dan cuenta de todo, pero que se hacen las inocentes para protegerse a sí mismas... se mueven con astucia, siempre con la premisa de no amenazar bajo ningún concepto el orgullo y el complejo de superioridad masculinos”. Así se va perfilando este universo peculiar con su improbable heroína.
Fuyuko es un personaje desconcertante que resiste los estereotipos: “Hace 9 años, en invierno.. , el día en que cumplía 25, a las 11 de la noche pasadas, de pronto se me ocurrió salir a pasear a medianoche”. De este modo, ella establece el ritual que asistirá su proceso de individuación, el cual requiere un despojamiento social en pos de un privilegio personal y una intensidad concentrada en una sola relación: Mitsutsuka, un supuesto profesor de Física de 58 años. Este hombre de facciones dulces es el catalizador de su despegue. El vínculo entre ellos es el aprecio por la luz en su dimensión más enigmática. Se trata de un intercambio casi místico que destaca por su delicadeza.
Mitsutsuka se fija en lo bonita que es la caligrafía de Fuyuko, un detalle impensable en nuestro acontecer actual, donde la letra, como artesanía y marca híper personal, ha sido fagocitada por la uniformidad de los caracteres digitales. Hacia el final de la novela una profunda noción de amor, que elude el contacto carnal, se concibe como iluminación en la protagonista. Fuyuko le confiesa a Mitsutsuka que lo ama y rompe en llantos.
En la conmovedora escena, ella expresa: “... Experimenté por primera vez en mi vida lo que se sentía al llorar junto a alguien que simplemente está ahí, cuidándote”. EL CIELO QUE CREAMOS En «Heaven», una novela sobre la crueldad, la alienación, el acoso escolar y la amistad, se narra la brutal victimización que sufren dos estudiantes de un mismo colegio. El protagonista (que no tiene nombre) es un chico con estrabismo; Kojima, la contraparte femenina, femenina, es abusada por su aspecto pobre y la suciedad de sus atuendos y cuerpo. Ella posee una mirada profunda y noble, pues interpreta las agresiones de los torturadores como ignorancia y temor a la diferencia. diferencia. Al final de la novela, la salvación vendrá bajo la forma del Arte. En el intenso intercambio que establecen ambos acosados, accedemos accedemos a los bagajes familiares de cada cual. Sobre su padre, la madre de Kojima dice: “Me casé con él porque me daba pena”. En un único momento de confianza, Kojima indaga: ¿ Por qué esta pena? Y la madre responde: “Por todo.
De él me daba pena todo”. El chico con estrabismo tampoco cuenta con apoyo familiar y descarta descarta de plano comentar los abusos que sufre: “Estaba convencido de que, si les confesaba esta realidad, mis padres creerían que yo no era capaz de desenvolverme en el mundo que me rodeaba”. En este contexto, la única salida es el Arte, que permite la posibilidad posibilidad de sublimar El refugio de Kojima es el cuadro de un pintor que ella quiere compartir con el protagonista, a modo de regalo, pacto, pero lo interesante es que “Heaven” no es el título del cuadro, sino el nombre que ella le pone a la pintura, ya que, dice, los títulos que este pintor usa para sus cuadros son malísimos. Así, al generar su propio universo polftico y apropiarse de una pintura ya nombrada, ella consigue rebautizar y resignificar su propio ser de un modo íntimo y profundo.
AB OVO El embrión en la narrativa de Kawakami es, sin duda, su novela «Pechos y huevos». En ella, vemos las perspectivas de 3 mujeres, las hermanas Makiko y Natsuko; mientras Midoriko, hija adolescente de Makiko se rehúsa a hablar y toma apuntes en un cuaderno. Makiko viaja a Tokio, donde vive su hermana, para hacerse un aumento mamario. mamario. Este móvil detona una serie de movimientos que desentierran conflictos del pasado y hacen tambalear la convivencia con Natsuko, quien encarna la austeridad en un nivel extremo. Por su parte, la adolescente actúa como recordatorio del drama actual. En su diario, escribe: “No hablo mucho con mi madre.
La verdad es que no hablo nada... Mi madre está todo el rato con lo de la operación de aumento de pecho... y yo hago como que no me entero”. Natsuko, la aspirante a escritora encarna aquella vocación indistinta indistinta a la condena. Para ella los sueños de escritura no se relacionan con éxito ni fama. Brutalmente honesta, revela: “Escribir me hace feliz. Pero va más allá que esto. Escribir es mi trabajo de vida. Estoy totalmente convencida de que estoy aquí para hacer esto.
Incluso si resulta que no tengo la habilidad, y allí afuera nadie quiere leer una sola palabra de lo que escribo... ”. Más adelante, afirma: “Sé que, en realidad, no importa si escribo o no novelas, y tampoco importa si nadie nadie se interesa por ellas. Con la infinidad de libros que hay, el mundo no notará si no consigo publicar siquiera un libro con mi nombre. No es ninguna tragedia”.. La Seda de Mieko Kawakami Nicolás Poblete Pardo, obtuvo su PhD en Literatura Hispanoamericana en la Washington University, St. Louis.
Es autor de varias novelas, entre ellas, «Dos Cuerpos», «Réplicas», «Nuestros desechos», «No me ignores», «En la isla», «Cardumen», «Si ellos vieran», «Concepciones», «Sinestesia», «Dame pan y llámame perro», «Subterfugio» y «Succión»; además de los volúmenes de relato «Frivolidades» y «Espectro familiar»; y del poemario en inglés «Swimming the witch». Entre sus publicaciones más recientes figuran la novela de terror «Corral» y su colección de poemas «Atisbos»..