La primera instrucción contra viento y marea: Juan Mackenna pagó los libros y el profesor ganó $1.500 al día
La primera instrucción contra viento y marea: Juan Mackenna pagó los libros y el profesor ganó $1.500 al día La primera instrucción contra viento y Marea: Juan Mackenna pagó los libros y el profesor ganó $1.500 al día El superintendente de la repoblación reabrió en 1798 la escuela iniciada por su antecesor, César Balbiani, que estaba cerrada por falta de un pedagogo. Sin embargo, los niños y jóvenes no asistían a clases.
Debió hacer un trabajo a o e e et ii RICARDO BECERRA INOSTROZA, SOCIEDAD HISTÓRICA Y PATRIMONIAL DE OSORNO. ara elaño1797, el censo p poblacional de la renaciente villa de Osorno arrojó como resultado 829 habitantes, donde el 40% estaba integrado por párvulos, niños y adolescentes. Esto motivó al superintendente Juan Mackenna O'Reilly a realizar las gestiones pertiúnentes para abrir las puertas dela escuela pública construida enel período desuantecesor, César Balbiani, y que seencontrabacerrada porlafalta de un pedagogo.
El vecino Alonso Oyarzún seofreció para cumplir tan importante labor educativa en la villa de Osorno, quien poseía las condiciones vocacionales para asumir la dirección de la escuela y entregarles asistencia pedagógicaa los hijos delos colonos repobladores. Al año siguienteinició susactividades la escuela y en sus primeras semanas de funcionamiento la asistencia fue escasísima. Entre las razones que explican ese ausentismo escolar estaba el quelos padres consideraban irrelevante la instrucción eilustración de sus hijos, quienes atemprana edad yase vinculaban alasactividades laborales.
Se agregaba también que "la escuela no fue una política de la monarquía". 1 Una demostración de ello Una demostración de ello EN LA IMAGEN SE OBSERVA UN EDIFICIO PÚBLICO FRENTE A LA PLAZA, CONSTRUIDO BAJO EL MANDATO DEL SUPERINTENDENTE JUAN MACKENNA, fueron los censos poblacionales efectuados en 1771 y 1778, donde no se entregó ningún antecedente cuantitativo de la situación educacional en el Reino de Chile: "... no era un dato necesario, como lo fue para ningún censo europeo ni americano hasta mediados del siglo siguiente.
Sencillamente noera una descripción, porque no eran un atributo relevante para los grandes poderes". 2 Ante esa indefensión y despreocupación por lo educacional, las iniciativas en ese ámbito más bien surgían por la perseverancia y tenacidad de los vecinos, religiosos o excepcionalmente de alguna autoridad. Es por eso que Juan Mackenna O'Reilly y Alonso Oyarzúnse armaron demucha paciencia y entereza para revertir esa compleja realidad. Y como una manera de aumentarla presencia de niños y adolescentes, concurrían personalmentealas casas delos vecinos para incentivarlos que enviasen asus hijos a la escuela. El ayuntamiento hoy municipalidad se responsabilizó nicipalidad se responsabilizó de pagar los libros, que más bien eran cartillas de las materias que se les impartía a los alumnos. En repetidas oportunidades Juan Mackenna, de su propio bolsillo, costeó el material educativo y la manutención del local, cuando el ayuntamiento quedaba sin fondos destinados para la escuela. En cuanto a Alonso Oyarzún, sele cancelaba un honorario de tres reales diarios, que ennuestra moneda hacia 2024 equivalea$1.500 al día. Siconsideramos que un arriendo o alquiler de una propiedad en esos años era de 120 reales aproximadamente, el sueldo que sele asignaba al maestro era muy exiguo.
Alonso Oyarzún, lejos de sentirse desanimado por las bajas rentas que percibía, demostró que su verdaderamotivaciónera "por amor al arte... deeducar". LA PIEDRA FUNDACIONAL Enlos registros históricos de Osorno se establece que en 1776 se inició surefundación, obra impulsada por el entonces gobernador de Chile, Ambrosio O'Higgins.
Fue tanto su interés por esa empresarefundadora, que al viajar a Osorno trajo consigo una cantidad apreciable de cabezas de ganado provenientes desu hacienda Las Canteras, con el fin de incentivar la actividad pecuaria en esta zona. La Corona Española, en mérito alos múltiples servicios y esfuerzos desplegados en su repoblación, confirió a Ambrosio O'Higgins eltítulo nobiliario de Marqués de Osorno. Posteriormente, en su calidad de Vi rrey del Perú, O'Higgins decretó en 1798 que Osorno dependiera política y administrativamente del Virreinato del Perú, conla posibilidad de enviar colonos irlandeses y peruanos. Para perpetuar aquella refundación, el ahora Marqués de Osorno ordenógrabar una prediosa piedragranítica.
Enlas páginas del periódico El Damas se lee: "Como el Barón de Ballenary título de nobleza que ostentaba Ambrosio O'Higgins-había pensado hacer su viaje arepoblarlas ruinas de Osorno en el año 1794, mandó agrabarenesetiempo una preciosa piedra con la inscripción del mes y año de la repoblación, la orden (sic) de S.
M. para proceder aella y el nombre delrepoblador, la quetrajoconsigo enelcitadoaño de1795". 3 Esa piedra fundacional, fue ubicada en la Plaza Mayor y tiempo después fue trasladada al frontis de la cárcel pública ubicada en esos años al costado delaPlaza Mayor. En elaño 1862, ese edificio sufrió un vorazincendio y la piedra se quebró en varias partes. Eltrozo más grande fue recogido porel Alcaide y muchos vecinos aplaudieron su gesto, pensando que la conservaría por su gran valor histórico y posteriormente entregarla al municipio local. Sin embargo, mayúscula fue la sorpresa de todos cuando se comprobó que el referido Alcaide utilizabala histórica piedra para afilar cuchillos. Aún más, vendía los segmentos de ésta a los vecinos. Elentoncesvirrey del Perú, Ambrosio O'Higgins no se hubiese imaginado alguna vez que parte de esta preciosa piedra, que trajo personalmente, sería utilizada para tan doméstica finalidad. NO EXISTE ENEMIGO CHICO Al parecer, los roedores siempre han causado más de algún estrago en las zonas urbanas y rurales. En 1796, la villa de Osorno fue abruptamente invadida por una plaga de ratones. Después de hacer de las suyas en el sector rural, arrasando con cuánta siembra de cereales, trigo, maíz y papas encontraban en sucamino, aparecieron en la villa de Osorno. Esta situación provocó la consabida preocupación y pánico en el vecindario, especialmente en la población femenina. Estos roedores no respetaron despensas, salones, colchones y almohadas, quitando el sueño alos osorninos. Fue tal el desaliento del entonces gobernador César Balbiani, al comprobar la magnitud dela catástrofe, que estimó. imposiblealguna esperanza de recuperación económica, especialmente en el rubro agrícola. Aese deprimente panorama sele agregó al ya desconcertado y abrumado gobernador Balbiani, los insistentes ruegos de su esposa que por varias semanas no pegaba pestañada a causa delos roedores. Finalmente, César Balbiani decidió renunciar al cargo de gobernador de Osorno, comprobándose aquella moraleja que "no existe enemigo chico". 63 1. Historia de la Educación en Chile (1810-1880) Tomo 1. AutoresSol Serrano. Macarena Poncede León. Francisca Rengifo. Editorial Taurus. Año2012. Pág. 50.2.0 b.Cit. Pág. 51 3. El Damas. Viernes 18 de abril de1884. N'1OS. Pág.2. de1884. N'1OS. Pág.2..