Resiliencia territorial: el largo camino de las familias de Biobio y Valparaíso para recuperar su hogar
Resiliencia territorial: el largo camino de las familias de Biobio y Valparaíso para recuperar su hogar a reconstrucción tras los inL cendios forestales en Chile no es solo un proceso de levantamiento de muros y techumbres, sino una compleja cirugía social, ecológica y urbana que busca sanar heridas profundas en el territorio.
En los últimos años, el país ha enfrentado una escala de devastación que ha puesto a prueba no solola capacidad de respuesta del Estado, sino también la resiliencia de las comunidades y la efectividad de las políticas de ordenamiento territorial.
Al observar el panorama actual, nos encontramos con dos realidades que, aunque unidas por el fuego, presentan matices y urgencias distintas: lo pendiente en la Región de Valparaíso y la situación crítica que ha golpeado recientemente a la Región del Biobío. En Valparaíso, la tragedia de febrero de 2024 dejó una marca indeleble en Viña del Mar, Quilpué y Villa Alemana. Aquí, el desafío de la reconstrucción se enfrenta a una topografía rebelde y a una historia de asentamientos que muchas veces crecieron al margen de la planificación. Lo pendiente en esta zona es, en gran medida, la integración de la seguridad dentro de la habitabilidad. No se trata simplemente de reponer las viviendas perdidas, sino de garantizar que los nuevos barrios cuenten con vías de evacuación adecuadas, cortafuegos estratégicos y una gestión del agua que permitaenfrentar futuras emergencias.
La burocracia y la regularización de terrenos han sido los principales cuellos de botella; miles de familias aún esperan soluciones definitivas mientras habitan viviendas de emergencia que, con el paso de los meses, comienzan a mostrar el desgaste del clima. La reconstrucción en el Gran Valparaíso es un recordatorio constante de que la planificación urbana no es un lujo, sino una medida de supervivencia básica en un contexto de crisis climática. Por otro lado, la Región del Biobío ha vivido episodios recientes que han reconfigurado su paisaje rural y productivo. A diferencia del entorno mayoritariamente urbano de Valparaíso, en el Biobio el fuego ha golpeado el corazón de la industria forestal y de la agricultura de subsistencia. Aquí, la reconstrucción tiene un componente económico y ecosistémico vital. La pérdida de plantaciones, bosques nativos y pequeñas explotaciones agrícolas ha dejado a cientos de familias sin su sustento diario. Lo ocurrido recientemente en esta región subraya la necesidad de repensar el modelo de interfaz entre los centros poblados y las grandes extensiones de monocultivo.
La reconstrucción en el Biobío está exigiendo un diálogo más estrecho entre las empresas forestales y las comunidades, buscando crear "zonas de amortiguación" que impidan que el fuego salte con la facilidad que lo ha hecho hasta ahora. Desafios transversales El proceso en ambas regiones comparte un enemigo común: la velocidad del cambio climático. Ya no hablamos de incendios aislados, sino de megaincendios que generan su propio clima. Por ello, la reconstrucción debe contemplar: Infraestructura crítica: el soterramiento de cables y la protección de antenas de comunicación para evitar el aislamiento durante las llamas. Restauración Ecológica: no basta con plantar árboles; se requiere la recuperación de cuencas hidrológicas que ayuden a mantener la humedad del suelo de forma natural. Psicología de la emergencia: la reconstrucción emocional de los vecinos, quienes viven con el temor constante de que el viento "Puelche" o las altas temperaturas reinicien la pesadilla. En el Biobio, la respuesta ha tenido que ser especialmente ágil debido a la dispersión geográfica. Llegar con materiales a zonas rurales apartadas es una logística heroica que a menudo queda invisibilizada frente a las cámaras de las grandes ciudades. Sin embargo, es en esa ruralidad donde se juega la soberanía alimentaria y la preservación de la biodiversidad del sur de Chile.
La "reconstrucción productiva" es aquí tan importante como la habitacional; recuperar los cercos, los pozos de agua y las herramientas de trabajo es lo que permite que la gente no abandone el campo para engrosar los cinturones de pobreza en las urbes. La mirada hacia el futuro debe ser crítica, pero constructiva.
Lo que queda pendiente en Valparaíso y lo que se está ejecutando en el Biobio debe confluir en una normativa más robusta que obligue a la limpieza de predios y prohiba la construcción en zonas de alto riesgo sin las mitigaciones adecuadas.
La reconstrucción no termina cuando se entrega la última llave, sino cuando el territorio es capaz de resistir el próximo verano sin que el fuego signifique, nuevamente, empezar de cero.. La mirada hacia el futuro debe ser crítica, pero constructiva.
Lo que queda pendiente en Valparaíso y lo que se está ejecutando en el Biobio debe confluir en una normativa más robusta que obligue a la limpieza de predios y prohiba la construcción en zonas de alto riesgo sin las mitigaciones adecuadas. La reconstrucción no termina cuando se entrega la última llave, sino cuando el territorio es capaz de resistir el próximo verano sin que el fuego signifique, nuevamente, empezar de cero.