Autor: Oloff Suárez M.
San Antonio no puede esperar: el costo de la parálisis
San Antonio no puede esperar: el costo de la parálisis ! DINOS LO QUE PIENSAS Decir que se quiere a San Antonio mientras se levantan obstáculos sistemáticos a su principal proyecto de desarrollo es, en el mejor de los casos, una contradicción.
El Puerto Exterior no es un capricho empresarial ni una iniciativa aislada: es una oportunidad histórica para que la ciudad supere décadas de estancamiento y consolide su rol como uno de los principales polos logísticos del Pacífico sur. Durante décadas, San Antonio ha cargado con los costos de ser una ciudad portuaria. Tránsito pesado, ruido constante, presión sobre la infraestructura vial y desgaste urbano han sido parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Sin embargo, los beneficios de esa actividad estratégica para el país no siempre se han traducido en desarrollo proporcional para la ciudad. Hoy el proyecto de Puerto Exterior representa una inversión cercana a los 4.000 millones de dólares. No se trata solo de un nuevo terminal portuario, sino de la posibilidad de impulsar una transformación económica y urbana largamente postergada. Empleo, modernicronica@lidersanantonio.cl zación logística, dinamismo comercial y oportunidades para proveedores locales forman parte de un escenario que podría redefinir el futuro de la comuna. Sin embargo, frente a esta oportunidad histórica, lo que ha predominado en algunos sectores es la judicialización permanente y la oposición sistemática a cada etapa del proceso. Esta dinámica, lejos de proteger el territorio, corre el riesgo de paralizar una iniciativa clave para el desarrollo local. Nadie discute la importancia de la sostenibilidad ambiental. De hecho, el proyecto actual incorpora estándares ambientales exigentes, medidas de mitigación y espacios públicos que reflejan una visión moderna del desarrollo portuario. El desafío del siglo XXI no es elegir entre crecimiento y medio ambiente, sino demostrar que ambos pueden convivir. En distintas partes del mundo -desde Europa hasta Asia existen ejemplos de puertos modernos que conviven con ecosistemas sensibles gracias a ingeniería avanzada y planificación territorial responsable. Pensar que San Antonio no puede aspirar a ese equilibrio sería, en el fondo, resignarse a un estancamiento que la ciudad no merece. Mientras tanto, cada mes de retraso en la licitación del Puerto Exterior fortalece a otros puertos competidores de la región. En un escenario global donde la logística y el comercio marítimo son cada vez más estratégicos, la inacción tiene consecuencias reales. Si San Antonio pierde competitividad, pierde Chile, pero sobre todo pierde el trabajador local, el transportista independiente y el comercio de barrio que depende de la actividad marítima. Querer a una ciudad implica tomar decisiones pensando en su futuro. Defender San Antonio no significa bloquear su desarrollo, sino exigir que los proyectos se realicen con altos estándares, transparencia y sentido de urgencia. El verdadero desafío es lograr que la riqueza que pasa por sus muelles se traduzca finalmente en oportunidades y calidad de vida para su gente. Porque el progreso no puede seguir esperando indefinidamente. Autor: Oloff Suárez M..