El privilegio de ser un país bioceánico y tricontinental
El privilegio de ser un país bioceánico y tricontinental Desde el inicio de la República, somos por esencia una nación marítima. Somos un país bioceánico y tricontinental, cuya identidad, vocación y proyección se comprenden plenamente desde el océano. El mar es conexión, es el escenario de nuestro pleno ejercicio de soberanía, es el motor del desarrollo y progreso, es por lo tanto nuestro destino manifiesto. No es casualidad que los grandes ciclos de expansión y prosperidad del país hayan estado intrínsecamente ligados a esa dimensión.
Pensar Chile desde el mar supone, entonces, reconocer que el océano no es solo un espacio físico, es un teatro estratégico, un área de vital interés económico, un repositorio de identidad nacional y el escenario donde se construye el futuro de la nación.
En tiempos en que resurgen tensiones geopolíticas, se revalorizan rutas críticas y se redefine el valor estratégico de los océanos, esta mirada adquiere una vigencia aún mayor, porque para Chile, el mar es una condición absoluta para el desarrollo.
Por esta razón, hoy tenemos que afianzar nuestra conciencia marítima: la convicción profunda de que el mar es un factor determinante para nuestro progreso, y que, un país consciente de ello debe tener una Armada acorde a esa realidad. Y la historia patria da cuenta de este concepto arraigado desde sus inicios: Diego ELIHCEDADAMRA Portales proyectó el mar como soporte de prosperidad y seguridad. Manuel Bulnes, consolidó la proyección soberana en el Estrecho de Magallanes. Manuel Montt impulsó institucionalidad e infraestructura marítima. Gabriel González Videla proyectó a Chile hacia la ELIHCEDADAMRA Antártica. Todos ellos contribuyeron a una misma visión: pensar Chile desde el mar, visión plenamente vigente y que hoy además es una necesidad estratégica.
Esta necesidad estratégica de pensar y proyectarse en el mar, se materializa en la Política Nacional de Construcción Naval, que es mucho más que construir buques: es afianzar y desarrollar la soberanía industrial, tecnológica y nacional y regional porque nuestros astilleros se encuentran distribuidos a lo largo del país. También se transforma en un potente generador de empleo especializado, se genera conocimiento e inventiva, factores clave para el desarrollo.
Así, los proyectos en desarrollo en ASMAR, como Escotillón IV, cuyos nuevos buques multipropósito anfibios, entre ellos el futuro LSD Magallanes y Rapa Nui, reflejan esta visión virtuosa que articula al Estado, la industria y la academia.
En definitiva, se trata de capacidades estratégicas para el desarrollo nacional; una industria naval robusta fortalece el poder marítimo, la autonomía estratégica y tecnológica; las capacidades duales, la resiliencia nacional y la presencia efectiva en nuestra ZEE, en el Pacífico y en el mar antártico.
Por ejemplo, en la Antártica estamos presentes desde hace más de un siglo porque somos el país más cercano al Continente Blanco y contamos con la voluntad y nuevas capacidades para afianzar aún más nuestra presencia en esas latitudes que se materializa con la construcción del rompehielos antártico “Almirante Viel”, el primero en su tipo construido en el Pacífico Sur y considerado como uno de los proyectos más ambiciosos en la historia del país.
En esta realidad marítima no podemos dejar de mencionar que hacia el oeste, desde hace 137 años, estamos en Rapa Nui, lo que nos proyecta hacia la Polinesia y al océano profundo uniéndonos a más de 40 países ribereños del Pacífico e islas Estado.
Nos enorgullece poder afirmar que somos una nación americana, polinésica y antártica; bioceánica y tricontinental, cuya identidad, y destino se definen en el mar porque el mar es la proyección natural del Chile continental.. Por Fernando Cabrera Salazar, Almirante, Comandante en Jefe de la Armada de Chile. Fernando Cabrera Salazar, Almirante, Comandante en Jefe de la Armada de Chile. Chile es una nación americana, polinésica y antártica; bioceánica y tricontinental, cuya identidad y destino se definen en el mar.