El estado de la economía
El estado de la economía L a economía chilena se encuentra en un momento crucial y 2025, un año en que se discutirán proyectos país en el contexto de la elección presidencial, será decisivo. El más reciente Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central describe e ilustra parte de los desafíos. En primer lugar, el análisis técnico del instituto emisor alerta respecto de la inflación. Se indica que si bien los precios han evolucionado conforme con lo estimado, la presión al alza sigue siendo elevada.
El 4,7% de inflación anual a febrero, impulsado principalmente por el alza en las tarifas de electricidad y combustibles, se ubica muy por encima del objetivo de política (3%). El contexto macroeconómico exige un análisis minucioso para anticipar los desafíos venideros. En cuanto al desempeño de la economía, ha sido levemente más dinámico de lo esperado, con un crecimiento del PIB del 2,6% en 2024, superando marginalmente la proyección anterior. Factores clave en este impulso fueron la fortaleza del sector exportador, junto con un auge en el turismo extranjero. El consumo privado y la inversión también han mostrado algunos signos de expansión. Sin embargo, de acuerdo con el instituto emisor, el contexto externo presenta una creciente incertidumbre. Las tensiones geopolíticas, el recrudecimiento de conflictos militares y la guerra comercial entre EE.UU. y otras potencias han aumentado la percepción de riesgo en los mercados globales. En la primera economía del planeta, el crecimiento ha mostrado ciertos rasgos de desaceleración mientras la inflación de servicios persiste, configurando un dilema para la Reserva Federal en su manejo de tasas de interés. A nivel financiero, la reacción de los mercados bursátiles ha sido diversa, con el dólar debilitándose globalmente.
En el ámbito local, las proyecciones de crecimiento fueron ajustadas levemente al alza para 2025, con estimaciones entre 1,75% y 2,75% (desde 1,5-2,5%). Para 2026-2027 el guarismo se mantiene entre 1,5% y 2,5%. Entre los factores que explican el positivo ajuste, se incluye una mayor fortaleza de las exportaciones. Sin embargo, el deterioro del contexto internacional podría afectar el dinamismo de la economía en el mediano plazo, en particular por el menor crecimiento de nuestros socios comerciales, especialmente EE.UU. Para 2025, el impacto será menor gracias al sólido cierre de 2024 en China, pero los riesgos de un escenario adverso siguen latentes. Se espera, en tanto, que la inflación converja a la meta de 3% en el mediano plazo. Así, se anticipa que, durante el período entre el segundo semestre de 2025 y principios de 2026, la inflación anual debería descender, impulsada por la estabilidad de las tarifas eléctricas y la apreciación del peso. Conforme esta visión, se proyecta que el IPC cierre 2025 en 3,8% y alcance el 3% en el primer trimestre del próximo año, manteniéndose luego estable en torno a ese nivel. La inflación subyacente seguiría una tendencia similar. Bajo este escenario, a nivel de política monetaria, el Banco Central asume una posición de cautela. Y es que si bien algunos factores inflacionarios han cedido, persisten riesgos que demandan vigilancia. En efecto, algunas expectativas de inflación a dos años plazo aún superan el 3%, lo que subraya la necesidad de una conducción monetaria flexible.
Esto es confirmado en el IPoM, que indica que "el Consejo evaluará los próximos movimientos de la TPM teniendo presente le evolución del escenario macroeconómico y sus implicancias inflacionarias". Una arista del escenario nacional que se menciona tangencialmente en el informe es la del gasto público. Su evolución puede ser importante para efectos del objetivo de reducir la inflación.
En principio, el escenario central considera una expansión del gasto en 2025 acorde con lo previsto en la Ley de Presupuesto, incluyendo el recorte señalado en el Informe de Finanzas Públicas del cuarto trimestre de 2024. Sin embargo, frente a las repetidas alertas del Consejo Fiscal Autónomo, sería esperable y recomendable que Hacienda impulsara un plan más ambicioso, lo que contribuiría a batallar contra la inflación. Tal podría ser un valorable legado por parte de una administración que, en lo económico, exhibe hasta ahora logros más bien mínimos. Sería recomendable que Hacienda impulsara un plan de ajuste más ambicioso, lo que contribuiría a enfrentar la inflación..